martes, 28 de julio de 2026

LOCO AFÁN DE ESTAR VIVAS - Encuentro de Artes Vichosas 2026

Con Shonna dela Tahonna y Pable Machado sobre el primer Encuentro de Artes Vichosas 

Loco afán de estar vivas

A la hora de hablar de VIH, los discursos legitimados suelen ser los médicos o los legales. Sin embargo, desde los campos del activismo y el arte se ha generado todo un campo de conocimiento que dialoga y disputa ciertas certezas apuntando al modo en que la estigmatización se monta sobre falsas verdades. El Primer Encuentro de Artes Vichosas* busca dar cuenta de ello a través de la experiencia del arte y el goce.

Pable Machado y Shonna dela Tahonna. Magdalena Gutiérrez.
 
Sho bruja, hechicera, marika macumbera/ la de los quilombos y rituales ancestrales de velas, té, yuyitos/ la del monte, tierra santa y agua de río o de mar […]/ mis guías espirituales sugieren, acompañan, aconsejan/ sanan de amores furtivos, cuerpos rotos y almas en melancolía/ sin embargo/ mi cura, la mía/ está por ahí en un laboratorio escondida/ en la sinapsis de algún cerebro extraño/ o en el mío, aún sin destrabar y encerrado/ sin trascender las paredes y barrotes de la medicina/ occidental. Shonna dela Tahonna. Fragmento de «Sho Marika» (PoeSida)1


El Encuentro de Artes Vichosas (EAV) se entiende como una instancia local para que activistas y colectivos puedan ganar espacio para pensar y actuar en colectivo, junto con quienes viven su presente con el virus. Loco y hermoso afán,2 diría Pedro Lemebel.

En entrevista con les responsables del EAV, Pable Machado y Shonna dela Tahonna,3 Shonna observa: «En Uruguay es muy difícil que la gente se anime a decir que tiene VIH. Al mismo tiempo, quienes tienen mayor visibilidad, caso de algunos políticos de determinados sectores, suelen hablar del VIH desde la prevención, desde la demagogia, desde la lástima y el sufrimiento: esa cosa de morbosidad al “vender” a la persona con VIH. Si comparamos con los procesos de otros países, te das cuenta de que falta mucho camino por andar en Uruguay. En otros sitios, se está volviendo a hablar de sida, a decir: “Soy sidoso”, a apropiarse, de vuelta, de la palabra. Acá, aun nombrándolo como VIH, la gente no te quiere dar un mate; imagínate si llego a decir que tengo sida. Yo hago humor en mi forma de abordar el sida y, en general, la gente queda tiesa, no sabe cómo reaccionar».

Los creadores de EAV quieren que este sea –sigue Shonna– «un espacio para compartir experiencias y saberes. El arte puede generar comunidad, pero, para que haya comunidad, tenemos que saber quiénes somos, qué estamos activando y pensar juntes cómo instalar el tema. Ayer hablábamos de lo difícil que es construir sin que el estigma esté todo el tiempo operando. Queremos encontrar otros lenguajes posibles para decir el VIH, otras miradas, en las que el centro sean las personas con VIH, personas que, además, son artistas y hacen del arte el motor de sus vidas. Compartir cómo empezamos a funcionar a partir del diagnóstico y hablar de todas aquellas cosas que nos acompañan como forma de resistir. Poner en común otras formas posibles de vida, porque, de lo contrario, el VIH queda siempre aferrado al drama, a la tensión, a la muerte, a los prejuicios y los miedos. Y nosotros también somos personas comunes: no tenemos cuatro brazos ni cinco cabezas, no venimos de otro planeta y seguramente nos vamos a morir, como vos y como cualquiera. La apuesta es poder relajar un poco: hay mucha gente con VIH que no, que vive muy bien, pero a otros aún les provoca ansiedad, depresión y otras enfermedades. Entonces, hacer algo desde el humor, desde lo estético, desde el cuerpo, desde el deseo. Muchas veces, parece que los cuerpos con VIH no fueran deseables (más aún, se nos piensa como personas descartables, sujetas a una idea de riesgo, de amenaza, de promiscuidad, de perversión). Y no, podrá haber algún caso, como en todo, pero nosotros también somos seres afectivos, gente que siente, gente que fluye. Gente de piscis» [risas].

Con menos énfasis en la prevención y más en el transcurrir cotidiano de la vida de las personas con VIH, el EAV invita a un diálogo expandido a través de diferentes lenguajes artísticos a lo largo de tres días, y cuenta con artistas procedentes de Uruguay, Argentina y Chile. El encuentro, declarado de interés ministerial por el Ministerio de Educación y Cultura y apoyado por los Fondos Concursables para la Cultura, se propone que el «arte se convierta en una herramienta de memoria, cuidado, creación colectiva y transformación social». Su curaduría es una invocación a las comunidades sidosas del presente y del pasado, en busca de genealogías regionales y latinoamericanas del activismo por el VIH, a través de la creación artística. El encuentro dará comienzo en el Día Nacional de Respuesta al VIH-sida en Uruguay y «apuesta a abrir nuevas narrativas, fortalecer la presencia de las comunidades seropositivas en el campo cultural y seguir construyendo desde la creación y la resistencia. Por una vida digna para todas las cuerpas seropositivas».

Con relación al presente, si bien hay avances, también existe preocupación por el retroceso en las políticas públicas de varios países. Shonna cuenta: «Los estados crearon acuerdos internacionales, a través de Onusida [Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida], de llegar al 2030 con un montón de logros en cuanto a los porcentajes de diagnóstico y medicación. Esto no está pasando. Y con la consolidación de las ultraderechas y los fascismos internacionales, en muchos países se han quitado los apoyos. Desde que volvió [Donald] Trump, la Onusida no recibe dinero de la ONU, y en muchos estados ya no hay dinero para los químicos. No digo que haya una reactivación de la pandemia como tal, pero sigue habiendo muchas muertes por sida, cuando al día de hoy podría no haber ninguna. Se podría llegar a la medicación si los Estados nacionales se organizaran para ello. Otro ejemplo nefasto es la Argentina de hoy, la de [Javier] Milei. En el caso de Uruguay, los colectivos reclaman medicación compuesta universal. La gente que vive en Montevideo y que llega al diagnóstico puede acceder a una medicación que tiene dos químicos, por lo que tomamos una pastilla sola. Pero en el interior eso no pasa y hay que ir a comprar dos o tres químicos (o la policlínica privada no quiere comprar tal o cual medicamento porque les resulta muy caro). Con Pable y algunas organizaciones venimos conversando sobre la falta de una ley: hoy hay una reglamentación, traída de los pelos de Argentina, pero es necesario reactivarla, actualizarla, pensarla, adaptarla. Algo muy importante es llegar al diagnóstico tempranamente, porque eso te puede salvar la vida. Cuanto más tiempo permanece el virus sin tratamiento, mayor será el deterioro de la salud física, mental, emocional y espiritual de la persona. Es importante que puedas llegar temprano al diagnóstico y así lograr una vida lo más digna posible, que es lo que estamos pidiendo. Las vidas con VIH importan. En general, la respuesta de los Estados es la prevención: trabajemos para cuidar a la gente del VIH. Pero ¿y la gente que tiene VIH?».

INTRANSMISIBLES = INDETECTABLES ≠ VISIBLES

Durante el diálogo con los organizadores, no faltó el tema del miedo social a la enfermedad y lo que el VIH tiene para enseñar en el presente pospandémico en el que vivimos. Hoy se habla cada vez más de «indetectable = intransmisible» –un gran logro de los antirretrovirales–, pero también como forma de desactivar el estigma y la marginación que impone el miedo social al contagio. Según Shonna, «no siempre se logra la indetectabilidad, aunque ese sea el ideal. Pero pasa, además, que andar siempre dando vueltas en torno al concepto de indetectabilidad provoca un cansancio brutal. Yo tengo una casa, comida, trabajo; estoy inserto en el mundo capitalista este y puedo mantener mi medicación y mi salud. Pero hay gente a la que le pasan otras cosas y, a veces, no pueden mantenerse indetectables (con todo lo que ya les pasa, tienen que vivir, encima, bajo esa presión). Hay algo que digo en mi libro y es que yo soy un negocio perfecto para el capitalismo: mi mera existencia con VIH está sujeta a una medicación crónica –que el Estado está obligado a brindarme–, en un negocio que insume petrodólares para unas farmacéuticas megamillonarias. Mi vida vale 30 mil pesos por mes, y eso solo en lo que refiere a medicación. Al sistema le funciona perfecto que yo esté hoy con vida, trabajando y existiendo. Porque vuelco toda mi existencia al sistema. La única fuga posible es hacer lo que se me canta con mi discurso sobre el VIH; todo lo demás, en realidad, es para el sistema. Si yo quiero cagarme en el sistema económico mundial que hoy tenemos, tendría que dejar la medicación. Esa es la conversación verdaderamente incómoda».

Para Pable, a su vez, «lo clave es reivindicar el poder compartir un presente, una inquietud, un mate, una charla, un abrazo, un mimo. En la corta, eso ha sido realmente importante y quizá no tan visible. Eso y encontrar cosas que me hagan sentir viva». Si bien la cura es necesaria –y política–, Pable y Shonna nos invitan a llevar la atención a la idea de contracura: «Es un concepto que uso en mi tesis y es todo lo que te mantiene con vida mientras la cura milagrosa no llega, para el VIH o para lo que sea», explica Shonna. «Contracura es lo que te puede mantener con vida en este presente, que es todo un viaje. En el libro escribí que el VIH tiene todo que ver conmigo, porque, en cierta forma, casi que me salvó la vida. La gente podrá decir: “¡Pará, qué demagogia!”, pero la verdad es que encontré algo en mí que despertó con el diagnóstico y que es algo muy vital que me lleva a moverme, a estar acá. De chico, me pasaba de sentir que los lugares a donde iba no tenían nada que ver conmigo, pensaba que esos lugares no eran para mí. Cuando encuentro el VIH o el VIH me encuentra, todo empieza a tener que ver conmigo porque, en realidad, el virus en sí mismo y el sujeto que se ha creado en relación al virus es todo mío. Y, aunque a veces te decís: “¡Qué duro es!”, a la vez, abrazás esto, porque lo que ha hecho en mí es realmente movilizarme: de los limones hacer limonada.»

Y, a veces, la limonada es sin limones. Pable dice: «El encuentro es hermoso y lo amamos, pero lleva pila de tiempo de pienso, de trabajo. Y no queremos que nadie se quede afuera. Lo más difícil creo que ha sido la gestión de los recursos económicos, porque, a medida que se iban acercando personas y la cosa iba creciendo, vimos que el encuentro llevaría mucha más plata de la que originalmente teníamos».

DAR A UNA COSA EL NOMBRE DE OTRA

En su famoso ensayo El sida y sus metáforas (1988), Susan Sontag extiende al análisis del sida sus reflexiones sobre las metáforas que organizan nuestras creencias y experiencias en torno a la enfermedad y cómo eso redunda en la proliferación de juicios morales y dispositivos de castigo a quienes la padecen. También hace pensar en el uso bélico de ese discurso, el más usado para hablar de enfermedades: atacar, invasión, estrategia, enemigo, erradicación. Es un gran logro que cada vez más personas con VIH alcancen el estatus de indetectable = intransmisible, pero celebrarlo no implica aceptar que ese sea el lugar que socialmente deseamos –y hasta exigimos– a quienes viven con el virus como condición para su inclusión. La invisibilidad y la marginación son los efectos reales que disparan las formas metafóricas con las que nos referimos a la salud y sus supuestos contrarios. En ese sentido, los lenguajes poéticos y sensibles tienen mucho para ofrecer, es decir, intervenir y hackear una de las experiencias más dañinas y letales del VIH-sida: la estigmatización.

En cuanto a la programación, el EAV da inicio el miércoles 29 de julio, a las 18 h, con la performance «FloreSidas» de Shonna dela Tahonna y Pable Machado. Tras ella, se hará la apertura de la instalación Memoria Viva con les artistas Shonna dela Tahonna, Pable Machado, colectivo Malnasidas, Tián Caraballo, Fabricio Guaragna, Juan Coronel (Argentina) y Pancho Casas Silva (Chile). La primera jornada culmina con el conversatorio «A tu discurso le falta virus», con Tián Caraballo, y la proyección de fragmentos de La misteriosa mirada del flamenco, comentada por el icónico Fancisco Pancho Casas Silva, cofundador de Las Yeguas del Apocalipsis junto con Pedro Lemebel. El jueves 30, el encuentro se traslada a Las Piedras, donde, a partir de las 18 h, tendrá lugar una tertulia literaria en el Centro Cultural Carlitos, con textos de Pedro Lemebel, Malnasidas, Tejiendo Redes y Shonna dela Tahonna. El viernes 31, a las 16 h, se invita a una conversación con Pancho Casas Silva en el Centro de Referencia LGBTIQ+ y, a modo de cierre, a las 20 h, en la Sala de teatro Walter Medina del INJU (Instituto Nacional de la Juventud), se presenta Una comedia de terror, del colectivo teatral de uruguayas con VIH, Malnasidas.

Ojalá seamos muches acercándonos a escuchar y acariciar a esta comunidad. Una que, a través del arte, ofrenda un pedacito de la inmensa y compleja experiencia, política y sensible, que es vivir con VIH/sida.

* Del 29 al 31 de julio. https://www.instagram.com/encuentroartesvichosas/↩︎

  1. PoeSida. Primera dosis, de Shonna dela Tahonna. Edición de autor, Montevideo, 2025. ↩︎
  2. Loco afán. Crónicas del sidario, de Pedro Lemebel. Es su segundo libro, fue publicado por Lom en Santiago de Chile, en 1996. ↩︎
  3. Shonna dela Tahonna se presenta como una artivista marika antirracista, gestora cultural, trabajadora social y creadora de contenidos. Es creadora del proyecto Vichosidad, desde el que comparte su experiencia de vivir con VIH, y autora de PoeSida. Primera dosis, obra que entrelaza literatura, memoria y activismo. Pable Machado, a su vez, es creadore, performer e investigadore, con formación multidisciplinaria en danza contemporánea y prácticas corporales. Es creadore de Trilogía de la Resistencia, un proyecto performático que aborda la desarticulación del estigma del VIH desde la experiencia personal; ha sido presentado en Uruguay y Chile. En la actualidad, investiga para la construcción de un archivo de artistas vichosas, entendiendo al archivo como una práctica de memoria, reparación y resistencia. ↩︎

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