jueves, 17 de abril de 2014

Sigue el Baile en Revista Lento #13



Publicada en Abril de 2014 en Revista Lento 13. 

A quien le interese sigue el texto completo a continuación: 





[El supuesto boom de las clases de danza ][ Lucía Naser


T] Máquinas bailantes


Txt] Casi todos conocemos a alguien que toma o tomó clases de danza si es que nosotros mismos no lo hemos hecho. Al aumento de la oferta privada se suma la creciente incorporación de la danza a ámbitos de educación formal y no formal, públicos y privados. Salsa, rumba, zumba, ritmos latinos, samba, reggaeton, bachata, cha cha cha, ballet, tango, danza del vientre. La impresión de que hay más danza encuentra asidero en hechos (y estadísticas) concretos aunque aún casi inexplorados. A la baja producción de investigación en el área se suma que aspectos como el impacto económico de la danza tienden a estudiarse fundidos en la categoría de “artes escénicas”, haciendo imposible desglosarla de manifestaciones como títeres, teatro, circo (un ejemplo de esto es la Cuenta Satélite de Cultura). No por eso deja de ser un fenómeno complejo en el que factores culturales, socioeconómicos y hasta (bio) políticos se entrelazan en la mutación de los hábitos de consumo y prácticas de la danza entre los uruguayos.

¿Qué fenómenos se relacionan a este boom? Hay un universo de diferencias según la danza a la que nos refiramos. Gypsy, rusa, persa, andalusí, lubna shakti, flamenco,  turca, bollywood, break dance. Relacionándose con culturas y comunidades específicas, y proponiendo diferentes mundos de experiencia y pensamiento sobre el cuerpo, resulta compleja la distribución de consumos y prácticas asociadas. Por otra parte estas danzas tienen diferentes grados y tipos de visibilidad según su exposición mediática, los beneficios asociados a su práctica, las características de los espacios y ambientes donde se practican (no es lo mismo un estudio de danza que una milonga o una peña folclórica), el histórico de apoyos o marginaciones públicos y particulares.

Danza árabe, pas de deux, ballet, ballet neo-clásico , jazz, “acondicionamiento físico” a través de danza, barra, barra á terre, tap, videodanza, armonización y danza, danza aérea, danza expresiva, pilates para la danza, improvisación, danza aeróbica, batuka, aerodance, biodanza, danza teatro, dance&gym. Cada una (re)produce diferentes modelos, concepciones, experiencias sobre el cuerpo y concomitantemente sobre el género, el movimiento, el aprendizaje, la salud o la “belleza”.

En 2011 un estudio sobre consumo cultural y desigualdad de clase en Argentina, Chile y Uruguay observaba el proceso de privatización de las prácticas culturales mediante un repliegue hacia los espacios domésticos y una creciente presencia de nuevas tecnologías asociadas, advirtiendo sobre el modo en que consumos culturales diferenciados tienden a reforzar distancias de clase. El análisis afirma que “las prácticas artísticas revelan una importante diferenciación entre sectores socio-económicos. Los sectores populares optan por el aprendizaje de danzas exóticas y baile en general mientras los sectores de mayor nivel socio-económico reproducen prácticas tradicionales más ligadas a las bellas artes como el ballet y mantienen una alta dedicación –por años- al aprendizaje de instrumentos musicales. (…) El aprendizaje de una destreza artística como la danza o un instrumento musical es un interesante mecanismo de distinción social”[1]. 

Existen diferentes públicos, abordajes y estrategias de promoción para las danzas. Triana Fernández, docente de danza contemporánea de Melo, señalaba que “el asunto del consumo de los estilos de danza son relativos al contexto socio cultural de la persona. Y en esto habría que ver entonces en qué sectores sociales hay más gente. Y ahí podría haber una posible respuesta a qué danza es más exitosa. Lo económico, lo educativo, lo cultural están muy entrelazados. Y los porcentajes también son relativos a la cantidad de gente que hay en cada sector. Sin ir más lejos carnaval explota, hay mucha competencia, tienen otros modos de funcionamiento…para algunos sectores sociales es la meca”. Las que tienen más éxito según Triana son “aquellas que se acercan más a eso que se entiende por bailar todos juntos siguiendo una música” y observa que “por ejemplo los ritmos latinos, jazz y otros por el estilo se dan muchas veces en gimnasios y gimnasios hay uno por esquina. Habría que pensar en eso; ¿dónde se da ballet?, ¿en qué espacios se da danza contemporánea?, ¿folklore?, y así con todas las danzas, creo que estas danzas de gimnasio son más accesibles que otras y no siempre apuntan a una formación, más bien a la Gimnasia propiamente dicha y esta sí es muy consumida por el uruguayo en general. En todos los sectores de la sociedad. Para hacer ejercicio y de paso bailar”.

Si desde sus orígenes el ballet fue en Uruguay un síntoma de consumo suntuario y una brújula en la impartición de buenas costumbres a las niñas y adolescentes – con obvias implicaciones moralistas y disciplinantes-, hoy otros discursos sobre el cuerpo, otras costumbres y otras estéticas han entrado en escena y aportado grandes cambios que redefinen el mercado relacionado a la danza así como su alcance más allá del universo femenino.

En la web 1000 ideas de negocios, un anuncio nos presenta la academia de danza y baile como un negocio de moda que “representa un mercado con un alto crecimiento que tiene la ventaja de una gran demanda y una oferta deficiente que no cumple con las expectativas del cliente para quien es sumamente importante la presentación de tu gimnasio, así como la preparación de los instructores”. Su potencialidad está en que “continuamente aparecen nuevos estilos, ritmos y disciplinas que puedes implementar y que son un atractivo para hacer crecer tu academia”.

La oferta es amplia y mientras que algunas clases ponen el foco en la percepción, la relación y la experiencia, otras vertientes más orientadas a resultados prometen logros concretos a corto plazo: “cardiovasculares, mejora tu imagen, corrige malas posturas, fortalece tus músculos, potencia tu coordinación”. Según otro anuncio, la danza tiene también beneficios “mentales”; “mejora tus relaciones personales, reduce tu estrés, potencia tu autoestima, fortalece tu confianza”, afirma un anuncio sobre ritmos latinos. Los beneficios relacionales también son fuente de promoción: “Un taller intensivo para pasarlo bien, conocer a tu pareja ideal de baile ¡o de tú vida! posteriormente al intensivo, nos tomaremos algo en el bar próximo a la escuela”.

En este nicho del mercado de clases, la pérdida de calorías y el “acondicionamiento físico” son de las cualidades más destacadas. Como señala una publicidad “al ritmo de una canción pegadiza, uno siente que el cuerpo empieza a moverse solo. Según un estudio de las doctoras Kelly y Kristal Brooks en el Journal de Fisiología del Ejercicio, la música es un incentivo para el trabajo aeróbico. En realidad, es el ritmo lo que nos lleva a querer seguir y seguir moviéndonos”.

Muchas veces en estos anuncios, el disfrute que la danza produce es resaltado como oportunidad para evitar los esfuerzos del ejercicio físico, sin distinguirla de prácticas corporales que buscan adecuar el cuerpo a ideales de belleza estética y deseabilidad. Si bien la danza y la “cultura física” tienen raíces comunes que datan de inicios del siglo XX, el resurgimiento del interés “resultadista” por la danza puede estar relacionado a diversos factores.

Quizás la mediatización de la danza - por parte del cine o programas televisivos como Bailando por un sueño o los internacionales….”America/Britain,etc got talent”, “So you think you can dance”-, han reforzado la idea de que los físicos de los bailarines son el parámetro de lo “deseable” y que una clase de danza puede ser un buen modo de conseguir buenos cuerpos (propios y ajenos)y de demostrar talento. Al integrar a “amateurs”, que no obstante logran deslumbrar a público y jurado,  estos programas alimentan la ilusión del “yo también puedo hacerlo”  en muchos espectadores con ánimos dancísticos reprimidos o cohibidos.

“X.got.talent” es un show televisivo que exhibe a los niños de su nación compitiendo en un género que podría asociarse al de dancesport[2]. En el mismo virtuosas y pequeñas parejas con cuerpos infantiles y actitud adulta performan coreografías complejas y sexualizadas mientras la cámara alterna el bizarro espectáculo con primeros planos del jurado que - fingiendo una mezcla de sopresa, admiración y miedo - debe decidir si los niños “lo tienen”, o no, al talento. Sumada  a  la  exotización, la intensidad emocional depositada en la sentencia es otro de los ganchos de esta emisión dancística de alcance global.

El debate sobre qué es “danza”  y cuánto se parece a la gimnasia o al deporte y viceversa enfrenta a profesionales y filosofías de ambas áreas,  tornándose complejo cuando se descarta el argumento artístico para implantar otros más vinculados a lo anatómico-funcional. En efecto ambas trabajan desde el cuerpo, pero ¿para qué y cómo?  En la cadena de asociaciones que en la contemporaneidad liga lo bello a lo saludable y lo saludable a la delgadez, la nueva obscenidad no es el descontrol o los excesos, sino la fealdad, la gordura. Es así que trastornos como la vigorexia (asociado al exceso de ejercicio) indican algunas consecuencias de la obsesión por el cuerpo. Sí, es saludable hacer ejercicio, pero los resultados de esa “salud” deben poder ser visibles. Bajo este paradigma el creciente interés por la danza y el movimiento del cuerpo podría tener que ver menos con inquietudes artísticas/sensibles y más con dispositivos culturales y hegemónicos tendientes a la producción de cuerpos bien adaptados en una economía más regulada por la lógica de la apariencia que la de la experiencia.

Técnica limón, danza moderna, danza contemporánea, contact-improvisación, baile africano, candombe, ritmos latinos, sevillanas, flamenco fusión, biodanza, danzas circulares, axé, pole dance (baile del caño), chair dance, “booty beat” routines, danza teatro, reléase, fly low. ¿Qué se enseña? En algunos casos la ejecución de una técnica, en otros modos de relación, en otros modos de percepción y de movimiento,  en otros un pensamiento del/con el cuerpo, que deja de tratarse como una extensión a mover y ejercitar para investigarse como el medio de nuestra experiencia en el mundo.

Este abordaje parece ser bastante compartido por varios docentes de danza moderna y contemporánea cuyos intereses tienen un foco artístico, más que deportivo o de entrenamiento técnico. La artista y docente Federica Folco contaba que sus clases se han transformado en un espacio de investigación: "El que va tiene que estar muy afín de trabajar con mis intereses del momento, los encuentros tienen un abordaje físico intenso pero están lejos de pensarse como danza desde la perspectiva de entrenamiento o técnica”. También docente e investigadora, Carolina Silveira afirma que da clases para todo el mundo como si fueran artistas: “El trabajo se vuelve más investigativo, experimental y personal gracias a un público más abierto y más informado. Concebir a priori el interés de los alumnos no ayuda a desarrollar el trabajo. Hasta hace un tiempo las clases que estaban más llenas eran las de lo que llamamos técnica y que consistía en repetir fraseos de movimiento, en la idea de entrenamiento. Hoy la improvisación ha ganado terreno, y entre los bailarines con inquietud de creadores también se han vuelto importantes los talleres de creación, de composición, que cada vez son más numerosos”.

Triana comentaba que en los lugares donde trabaja con niños y adolescentes “en general son llevados por los padres para que hagan algo extra a la escuela. En el trabajo comunitario, zonas de contexto o en territorio, como lo llaman ahora, el interés es variado. Pero en general llegan acompañados de alguna ilusión alimentada, supongo yo, por el boom de la danza en la tv…. Un dato es que llegan con una botella de agua, sin que yo se los pida”. Pablo Muñoz, docente de danza moderna y contemporánea señalaba que “Los que vienen con intereses pseudo-deportivos buscan 'embellecer` su práctica física, mientras que los otros están en un trayecto de estudio, no les importa tanto equivocarse, que les salga mal o verse 'feos`”. Para Tania Quintana el no saber abre múltiples posibilidades pues “al no tener la información corporal que manejan los bailarines; los principiantes resuelven situaciones mostrando la sabiduría corporal que todas las personas tienen, una forma instintiva de articulación y organización del cuerpo. Observarlo desde el lugar de docente ha colaborado mucho a encontrar lugares distintos o nuevos en el movimiento”.

El aumento de la presencia masculina y la diversificación del público que busca clases de danza desde un entendimiento expandido de esta disciplina es señalado por varios docentes de danza contemporánea. Carolina Besuievsky comentaba que a sus clases van actores, músicos y bailarines que tienen interés de incluir el trabajo del cuerpo en su quehacer escénico o pedagógico, ya que la información que se maneja en las mismas “implica un cuestionamiento y foco en la relación del movimiento con el cuerpo, el espacio, tiempo y lenguaje de un accionar escénico”. Próximo a esto, Eugenia Silveira observaba que sus alumnos: “…dedican parte de su tiempo fuera clase a aplicar o incorporar la danza a sus profesiones diarias. Son muy pocos los casos que me han tocado alumnos del tipo pseudo-deportivo, pero los que han venido, vienen una vez y no vuelven. Será porque la clase no sólo requiere exigencia física, sino que además exigencia creativa”.

Pero entonces ¿está o no de moda la danza? Más allá de la respuesta estadística, la afirmación resulta polémica según la evidencia que se cite para sostenerla y lo que consideremos por “danza”. Según Pablo está de moda porque que “brinda al cliente la posibilidad de adoptar un estilo de vida que va de la mano con otras tendencias, como la del diseño y el arte contemporáneo... siento que a la danza le ha llegado de manera subsidiaria o tardía la moda del arte contemporáneo y esto combinado con el cuidado del estado físico, la apariencia, la postura y en el mejor de los casos con la conciencia corporal a través de las técnicas somáticas, hacen un combo especial para el público pseudo-deportivo-artístico-cultural de las clases de danza”. Sin embargo Tania discrepaba: “No estoy de acuerdo con que la danza está de moda, me parece que en estos años es mucho más accesible estudiar y formarse en danza, el bachillerato artístico, programas de la Intendencia y el MEC han colaborado a descentralizar y a despertar el interés de muchas personas, no sólo los que quieren dedicarse a la danza sino al que lo utiliza como entrenamiento, recreación incluso el simple espectador.”  A C. Silveira le resulta un poco fuerte hablar de moda “porque me lleva a un discurso comercial que me parece que no es el caso. Las personas que se acercan cada vez más al trabajo con el cuerpo (no sólo a la danza) están buscando algo que no se relaciona con los valores del sistema capitalista, sino con una especie de búsqueda alternativa, un intento de crear y fortalecer una especie de contracultura en la que lo corporal tenga un lugar de privilegio. La gente busca su bienestar. El trabajo corporal es adictivo (esto sucede mucho con el contact, por ejemplo). Una vez que probás sus beneficios, es difícil zafarle”.

Desde las miradas más pragmáticas a las más románticas, será interesante observar el desarrollo de este fenómeno que se encuentra modificando la tradición de las clases de danza como un universo únicamente femenino y disciplinante. Lo que fue un campo emergente y sostenido en base al esfuerzo independiente de las maestras-madres de la danza uruguaya, ha hecho lugar a una escena atomizada y plural donde conviven múltiples pensamientos,  prácticas y tecnologías corporales asociadas a este arte. Habrá que ver hacia dónde y para qué se mueve la máquina de baile.



[1] Según un informe divulgado en diciembre por el MEC la educación no formal ha crecido mucho en Uruguay: en 2012, 80 mil personas hicieron diversos cursos por fuera de la educación formal según el Consejo de Educación No Formal (Conenfor).  El registro del MEC establece que el 79.8% de los cursos se dictan en Montevideo y que las áreas que reclutan más estudiantes son artes,  artesanías,  comunicaciones,  electrotecnia y electrónica,  gastronomía,  gráficos,  servicios personales,  estética y vestimenta. (Fuente: El observador,  4 de Enero de 2014).




[2] Se trata de una versión competitiva del baile de salón reconocida en U.S.A, desde la creación en ese país de la  World DanceSport Federation.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Modernidad Centenaria. Sobre Díptico Nijinsky de Martín Inthamoussú






Bofetada al gusto del público
Sobre Nijinsky, transfiguraciones y el díptico de Martín Inthamoussú 
Versión completa de la nota publicada en la diaria bajo el título "Modernismo Centenario" (11/11/13)

Ir al ensayo de una obra a punto de estrenar es como inmiscuirse en una intimidad vertiginosa y adrenalínica donde sin importar cuántos meses de ensayo precedan, el ambiente de urgencia se intensifica al acercarse la presentación. También siempre me pareció fascinante poder ver en proceso de ajuste (y por tanto en todas sus descoordinaciones) aquellas coreografías que una amó u odió luego, en el momento de la función, en la que a veces parece que esos cuerpos se mueven así desde siempre. En algo de esto consistió la experiencia de visitar la semana pasada el estudio donde un numeroso e interdisciplinario equipo preparaba el Díptico Nijinsky, que dirigido por Inthamoussú se presentará este martes en la sala grande del Teatro Solís.
Nijinsky es un personaje clave en la historia de la danza y a la vez un artista emergente en un momento de gran transformación del mapa cultural mundial. Nacido en Rusia en 1890 – país en el que en los comienzos del siglo XX se dieron revoluciones de todo tipo - Vaslav acompañó desde la danza las rupturas que tendencias como el constructivismo y el formalismo ruso estaban haciendo en otras artes; primero desde la famosa compañía de los Ballet Russes (BBRR) y luego destacándose como coreógrafo hasta terminar en un círculo de tratamientos psiquiátricos del que nunca saldría. Por sus escandalosas propuestas para un público aún muy apegado a los paradigmas clásicos de belleza, por subvertir completamente lo conocido hasta entonces como “ballet”, por su homosexualidad, por su locura (que si por un lado detuvo su carrera por otro contribuyó para su mitificación), por el centenario de La Consagración de la Primavera, por su carácter de hombre de dos mundos – traficando su exotismo en los escenarios de París -, estudiar desde la contemporaneidad a este coreógrafo conduce a asuntos vigentes en la danza y cultura contemporáneas.
Joan Acoccela – editor del Diario de Vaslav Nijinsky, escrito en 1919 a los 29 años de un artista que estaba ya a punto de enloquecer - escribe: “Nijinsky quería ser más que un bailarín y pronto, con el aliento de Diághilev empezó a coreografiar. Entre 1912 y 1913 creó 3 ballets que se distanciaban mucho del universo suave, poético y sentimental en el que sus predecesores habían operado. Estas danzas empleaban ángulos definidos, piernas chuecas, puños crispados, la “fealdad”. Además, se metían con asuntos delicados, sobre todo sexo. O eran livianos y aburridos o estruendosos y violentos... Nijinsky fue el primer coreógrafo modernista, el primero en introducir en la danza clásica el tipo de experimento que Picasso, por ejemplo, estaba haciendo en la pintura en el mismo momento”.*
Sobre porqué Inthamoussú decidió montar este díptico nos respondía que “La primer razón fue tomar la excusa de la celebración de los 100 años de Consagración de la Primavera para poder así entrar a una obra que desde hacía tiempo quería investigar. ¿Qué hay en la Consagración que aún no nos ha dicho? O ¿que más tiene para decirnos? ¿Qué cánones sociales y políticos interpeló que resultó en el escándalo masivo en Paris en 1913? ¿Cómo se interpelan esos roles hoy en día de una manera poética y metafórica? En el proceso de la investigación llegué a encontrarme con que Nijinsky había bailado el Fauno en el teatro Solís en 1913 y me pareció interesante incluirlo en el díptico ya no como un remontaje sino con el tema de la identidad del género y lo esperado en una bailarina mujer interpretando un rol cuasi animal. Allí invito a María Riccetto y comenzamos el viaje en la búsqueda de esta dualidad”.
EL DÍPTICO
Ambas piezas son documento de los cambios que se estaban dando en la danza en este momento. Robándole el monopolio de la producción y la enseñanza del ballet a Francia, los BBRR habían ingresado en la escena mundial (aunque aún poco global) de la mano de la visión e ingenio de Sergei Diághilev y Michel Fokine. El primero hábil empresario y crítico de arte y el segundo destacado coreógrafo. Ambos con una misión y visión contundentes: fundar el primer ballet ruso en un momento de efervescencia cultural rusa. Lo que seducía al público europeo: los BBRR aportaban el exotismo y el carácter pintoresco de una Rusia idealizada, que remitía a la lejanía de tiempos mejores y de geografías aún no explotadas por la ola corrosiva del progreso industrial. El ánimo romántico de una cultura y sociedad en crisis reaccionó con gran receptividad, acogiendo a esta compañía a su vez exiliada de su propio país. Con base en París, BBRR funcionó de modo itinerante y es considerada la compañía de ballet más influyente del siglo XX por promover la colaboración entre coreógrafos, compositores, diseñadores y bailarines. Entre los artistas de la vuelta que colaboraban con la compañía estaban nombres como Igor Stravinsky, Claude Debussy, Pablo Picasso, Henri Matisse, Coco Chanel, Léon Bakst, etc. 
Describir La siesta de un fauno, es introducir pistas del ambiente artístico y cultural en el que Nijinsky se iniciaba como coreógrafo. La obra emplea la composición Prélude à l'après-midi d'un faune de Debussy, a su vez inspirada en el poema L'après-midi d'un faune de Mallarmé. Los vestuarios y escenografía fueron diseñados por el pintor Léon Bakst, quien venía trabajando en el diseño de escenografías para tragedias griegas y quien fuera a su vez co-fundador junto con Diághilev del influyente periódico Mundo del arte. Hasta el estreno de La siesta.. Fokine había sido el coreógrafo de cabecera de los BBRR por lo que la iniciación de Nijinsky en ese rol se sintió como una amenaza. Empezaba así una historia de competitividad entre ambos, no sólo por el puesto de coreógrafo sino por el amor de Diághilev (mejicaneado por Nijinsky a Fokine, según se comenta). Pese o quizás gracias a estas tramas pasionales, el legado creativo de este período fue determinante para la aparición en la danza de la exploración de nuevas relaciones con la música y los silencios, de contrastes entre coreografías angulosas y músicas fluidas, del sexo y el erotismo como parte del cuerpo y la danza, lo visual en la danza, la colaboración entre lenguajes artísticos, nuevas estéticas no apegadas a la búsqueda de “lo bello”.
La Siesta de un fauno fue presentada por cuerpos descalzos que rechazaban el formalismo clásico. La coreografía creada representaba un aspecto de bajorrelieve griego animado, en donde las bailarinas debían desplazarse posando primero el talón y terminando el movimiento en los dedos. Tenía un carácter erótico que subyacía a la fachada de antigüedad griega, concluyendo con una escena de deseo sexual explícito. Es considerado uno de los primeros ballets modernos que como otras creaciones de Nijinsky resultaron altamente polémicas para la época. Su estreno tuvo lugar en el Théâtre du Châtelet en mayo de 1912 y el propio Nijinsky interpretó el papel principal. La Consagración de la Primavera – ballet en dos actos que basado en la revolucionaria composición de Stravinsky se encuentra entre las obras más versionadas de la historia de la danza – ha sido objeto de investigación para artistas como Leonide Massine, Maurice Bejart, Kenneth MacMillan, Angelin Preljocaj, Pina Bausch, Xavier Le Roy, Uwe Scholz, entre otros. El interés por esta pieza se potenció con el centenario de su estreno y junto a su valor estético (y como parte del mismo) la obra también es un ícono en la historia del espectador occidental; de sus comportamientos y de las convenciones que existen entorno a los mismos. Mientras algunos atribuyen a lo vanguardista la provocación del shock como carácter intrínseco, se puede mirar al estreno de La Consagración como un evento en el que la potencia de lo presentado causó una reacción anti-normativa por parte del público. La obra no sólo no se parecía en casi nada al ballet sino que se apoyaba en la fealdad – totalmente a contramano de los consensos estéticos predominantes hasta entonces en la danza- para dar una bofetada al gusto culturalmente acordado (y en un punto suntuario) del público** .
LAS VERSIONES
¿Qué relación tienen las piezas que se presentarán mañana con las creadas en 1912 y 1913 respectivamente? Sin duda lo histórico está presente y a la vez es complejizado, porque en la relación con aquellos originales, median las abundantes versiones que a lo largo de 100 años se han hecho por parte de numerosos coreógrafos de diferentes países. Para quienes conozcan algunas de ellas, presenciar la versión de Inthamoussú será una experiencia de rememoración y comparación. Para quienes nunca las hayan visto sucede algo parecido a las traducciones cuando el lector no conoce el idioma fuente y se relaciona sólo con el texto traducido. Pensar en el remontaje de una obra como traducción es interesante para observar las decisiones del artista que la realiza. En el caso de una obra creada hace 100 años y en el contexto de una transformación radical del ballet y de la danza, se puede elegir traducir literalmente la coreografía (aunque en este caso hay blancos documentales que lo dificultan), o puede concentrarse en re-producir el escándalo que causó pero ahora para un público contemporáneo, o puede basarse en fragmentos sin “respetar” la estructura íntegra de la obra, entre otras infinitas posibilidades. El grado de libertad puede ir desde una obsesiva búsqueda por la “autenticidad del original” a la contraria conceptualización de que ante la imposibilidad de recuperar dicho original, siempre se tratará de una versión que en su re-lectura de la creación original, le presta homenaje por distintos medios.
Haroldo de Campos (1929-2003) - poeta, crítico y traductor brasileño - argumenta en contra de la conceptualización de la traducción como un pasaje simple y transparente de una lengua a otra y piensa en la traducción como transcreación (a la que también llama reimaginación, transtextualización, transluciferación). La insatisfacción con la idea ‘naturalizada’ de traducción, está ligada a los presupuestos ideológicos de restitución de la verdad (fidelidad) y literalidad (servilismo de la traducción a un presumido ‘significado transcendental’ del original), -idea que subyace a definiciones usuales, más ‘neutras’ (traducción ‘literal’), o más peyorativas (traducción ‘servil’), de la operación traductora. Analizando ejemplos de traducción inter-semiótica y también trans-histórica, De Campos afirma que “…la apropiación de la historicidad del texto-fuente pensada como construcción de una tradición viva es un acto hasta cierto punto usurpatorio, que se rige por las necesidades del pasado de creación” (2009***). El traductor como transfingidor y también como crítico ha sido un concepto y una práctica que explora la poética de la traducción, entendiendo que no se trata de un procedimiento objetivo sino de uno creativo. En la transcreación, la separación entre forma y contenido resulta inviable porque una formulación poética es inseparable de su realización y por ende siempre existirán decisiones que se concentren en algunos aspectos marginando otros (por ejemplo el sentido, las estructuras, los procedimientos de composición) y por ende el proceso se acerca más a un acto creativo que a una mera re-composición. Algo de esto sucede en el remontaje de Inthamoussú.
En entrevista nos contaba que: “Primero trabajé sobre la reconstrucción que hizo el Joeffrey Ballet en Estados Unidos en los 80s y luego sobre otras versiones más actuales y allí trabajé sobre la versión de PIna Bausch en Alemania, Mauricio Wainrot en Argentina, Angelin Preljocaj en el Cervantino de México. Lo que hice con todas estas versiones y la reconstrucción original fue buscar el ADN. Que es lo que se repite en todas y cuál es la semántica de esa repetición. Qué me dicen ciertos movimientos y porque entonces deben estar en cualquier versión que nos acerquemos. Así fue que dibujé la coreografía llegando a ese interior de la puesta y en base a eso comencé a montar en un proceso totalmente nuevo para mí donde todo el material que se ve en escena fue montado por mí mismo. En otras instancias los bailarines siempre proponen material pero aquí decidí seguir una metodología que me acercara a la forma de trabajar de Nijinsky. Integrando, por ejemplo, a Kailen Lewis, en el final del proceso de montaje con una obra casi terminada, exterior, ajena, que ella debe vivir de manera impuesta, emulando una visión del mundo masculino sobre la mujer, que luego será la sacrificada para que el hombre se beneficie”.
Cómo Inthamoussú relee desde el presente las obras que integran este díptico es algo que verán – y ojalá discutan - quienes se acerquen a la presentación de este martes.
Referencias
* Nijinsky, Vaslav. The Diaries Of Vaslav Nijinsky, 1929.
** Maiakovski, Vladimir. Una bofetada al gusto del público, 1912.
*** De Campos, Haroldo. Da Transcriação. Poética e semiótica da operação tradutora. En: Cadernos Viva Voz. Belo Horizonte: FALE/UFMG, 2009.







Modernidad Centenaria. Sobre "Díptico Nijinsky" de Martín Inthamoussú