viernes, 23 de junio de 2023

Hebe Rosa: Doctora Honoris Causa de la UDELAR

 

HEBE ROSA DOCTORA HONORIS CAUSA DE LA UDELAR


                                                                                   Foto: Natalia Leal


Entregar a Hebe lo que ya le pertenece: palabras para la ceremonia de entrega del título. 23 de junio de 2023 por Lucía Naser

Hebe Rosa ha sido protagonista y fundadora de la danza en Uruguay. Docente de docentes, su labor ha hecho escuela y ha forjado rasgos significativos de la danza moderna y contemporánea local. En su labor docente Hebe construyó una síntesis propia de diversos lenguajes y estéticas que pudo aprender y experimentar durante sus años de formación y actuación profesional.

A lo largo de más de 60 años de carrera ha sostenido espacios de docencia autogestionados hasta hace un tiempo en que por falta de recursos debió cerrar su academia la “Primera Escuela de Danza Moderna de Uruguay” de más de seis décadas de existencia.

Una comunidad de docentes y estudiantes que nos hemos formado con ella y con sus discípulas y discípulos celebramos que la máxima casa de estudios del país reconozca su labor y su aporte, realizados décadas antes de que aparecieran en Uruguay ofertas de educación formal vinculadas a la danza.

Como pionera del movimiento contemporáneo de danza del país, ha abierto un camino en la búsqueda del lenguaje corporal, incentivando la creatividad a partir de la técnica de la improvisación; creando un propio estilo, además de ser la principal exponente de la técnica Limón en el país.

Fue creadora junto con Eugenio Parma y Hugo Capurro, del Ballet de Cámara de Montevideo (1956), el cual ha sido pionero del Movimiento de Danza Moderna en Uruguay. Ha estado bajo su dirección desde 1960 hasta la actualidad, llevando a cabo innumerables presentaciones en la mayor parte de las salas teatrales de Montevideo y del resto del país.

También ha tenido destacadas actuaciones y reconocimientos en el exterior

Hebe bailó activamente hasta los setenta años y sigue siendo una referente para bailarines y coreógrafxs nacionales e internacionales de pasadas, presentes y nuevas generaciones que se incorporan al movimiento de la danza uruguaya.

Hasta hoy en día hay docentes de la Licenciatura formadas por Hebe Rosa conviviendo con estudiantes que trabajan, egresan o estudian directamente con ella.

Esta vasta experiencia da cuenta de la enorme relevancia de su aporte a la constitución del campo de la danza en Uruguay así como de su influencia sobre un sinnúmero de artistas, escuelas, compañías y colectivos de danza de nuestro país. También del influjo descentralizador que implica su aportación, creando escuelas y formando docentes claves para el desarrollo de la danza en ciudades como Treinta y Tres, Rocha y Melo.

Tras sus pasos y legado, la Licenciatura en Danza de la Udelar y el futuro Instituto de Artes Escénicas encuentran un camino lleno de desafíos y preguntas, para las cuales resulta clave colocar la relación con nuestra propia historia como paso de baile ineludible para la construcción de un futuro que siga abriendo caminos a la multiplicación de la danza.

Reconocer a lxs artistas independientes que han colaborado, con sus aportes y sus intentos, sus destaques y opacidades, sus logros y precariedades al crecimiento de la danza local (y a quienes a menudo el campo artístico deja a la intemperie), es parte del esfuerzo que conlleva la creación de espacios para la danza en la Universidad. Espacios que por otra parte son posibles gracias a las prácticas y saberes que son muchas veces creados en y por esfuerzos colectivos e individuales basados en la autogestión y actividad profesional independiente.


JUNTO A HEBE

Cuando empecé a estudiar danza me presentaron a Hebe como la maestra de danza moderna mala, hiper exigente con sus estudiantes y rígida en su método. Me la describieron como representante de una danza moderna que, se me dijo, había que dejar atrás porque ahora la cosa era lo post - moderno.

Por suerte la historia - que en sus tiempos extendidos da chances de escuchar entre los murmullos y las grietas - me dio la posibilidad releer su mirada y resituar su rol en el campo de la danza; de escuchar a contra tiempo y contextualmente sus gestos y su devoción; de releer su trabajo a la luz de la historia latinoamericana de la danza y los movimientos de resistencia política con los que colaboró y fue parte.

El tiempo y su paciencia al recibirme en su casa para que la atormentara a preguntas - muchas de las cuales no quería o podía responderme - me ayudaron a ubicar su mirada en el tiempo y en cruces con tantos cuerpos, movimientos y suelos.

Fue así que me abrió las puertas de Escuela y de sus clases, siendo yo un flan deconstruido a puro release y sin un peso para pagarle, para verme intentar con extrema torpeza el ejercicio de su técnica. Años después Hebe regaló a la universidad y de modo voluntario sus clases, pagándose el taxi de su bolsillo cada vez que la invité a las clases de historia práctica de la Licenciatura en danza.

Con Hebe aprendí que no todo es concepto en la danza; que la inspiración y la emoción enriquecen (y no inhiben como me dijeron) la práctica somática y artística; que se puede creer en dioses hindúes, jesús y la religión del cuerpo al mismo tiempo; que hay experiencias que no llegan a convertirse en las palabras que una sabe leer o puede escuchar e igual hay que hacer el intento; que se puede bailar Violeta Parra y Vivaldi al mismo tiempo; que la dictadura de la contemporaneidad deja afuera la posibilidad de entablar alianzas históricas y tiene el olor colonialista de las "últimas tendencias"; que la docencia es un acto desinteresado de generosidad inmensa que no tiene retribución razonable; que lo que le digas a alguien antes de entrar por primera vez a escena puede cambiarle la vida; que hay quien da la vida a sus alumnos sin esperar nada a cambio. Aprendí que la insistencia es un cuerpo que danza; que la danza latinoamericana resistió a través de vidas como la de Hebe, cuerpo traficante de influencias y saberes, músicas y poemas.

Aprendí que una vida dedicada a la danza puede ser el mejor discurso de una maestra.
 

Aprendí que hay quien hizo mucho políticamente sin sacarse tanto cartel por eso; que fundadoras de campos locales pueden terminar en crisis económicas tan profundas que las obliguen a cerrar su escuela con 90 años de edad y ganas de seguir dando clase; que en la vorágine de competencia modernizadora del campo artístico a poca gente le importa quién quede en el camino con tal de seguir "avanzando" y que gane "el mejor" adaptadx la competencia.

Gracias Hebe por cambiar mi visión de la danza y de la vida y la de muchxs, dentro y fuera del estudio de danza!
Que sigas bailando con nosotrxs y en la historia y siendo escuela y camino de danzas presentes y futuras.
Hoy estamos acá para darle a Hebe lo que ya hace mucho le pertenece.

Hebe Rosa ha colaborado en múltiples instancias con la Licenciatura en Danza, sea a través de entrevistas colectivas como de clases de técnica y movimiento impartidas por ella como invitada al curso Historia y teoría de la danza II, UC dedicada a investigar la danza local y a desarrollar un abordaje práctico de la historia (o “historia práctica de la danza”).

Su generosidad Hebe ha permitido encuentros de enorme riqueza para despertar la curiosidad de estudiantes por la historia de la danza en Uruguay. Y también el diálogo con ella ha disponibilizado archivos de gran valor para reconstruir una historia muy poco investigada: la de la danza independiente en Uruguay. Su pasión, es por otra parte, un tesoro vivo que Hebe ha compartido en los años en los que participa como invitada de clases de la Licenciatura.

El año pasado y luego de varias visitas de Hebe Rosa a la Licenciatura en Danza, empezamos a tener la sensación de que había que fortalecer y reconocer el vínculo que se iba forjando año a año con esta maestra que además aparecía como formadora de muchas de las docentes y estudiantes que transitamos por la UDELAR desde la creación de esta formación.

Fue así que empezamos a tramar esto, en principio en diálogo con dos ex alumnas de su Escuela y estudiantes y egresadas de la Licenciatura en Danza, Natalia Leal y Valentina D’avila. Luego con el apoyo de su compañera de vida, Susana Duarth, de Hugo Achugar (integrante de la Comisión Honoris Causa de UDELAR), del Decano de Fartes, de la comunidad universitaria, de la ADDU y de todas las personas y colectivos que se fueron acercando para manifestar su apoyo y adhesión, incluso personas que manifestaban su deseo de firmar la solicitud una vez que ésta había sido presentada vía consejo de Facultad de Artes y la comisión Honoris Causa. Trabajamos intensa y velozmente entre los meses de enero y febrero para llegar a inicios de año con el proceso avanzado y Hebe entre nosotrxs para recibirlo.

Un par de meses atrás cuando Hebe entró en un estado de salud delicado pensamos que de nuevo se nos había pasado la hora de homenajear en vida a alguien que le dio tanta vida a la danza

Hoy estamos acá y hasta podemos terminar tirándonos unos pasos con ella.

Dar a Hebe este reconocimiento en vida es fundamental para ella y para la historia viva de la danza.

Que hoy la UDELAR le de este reconocimiento habla del desarrollo y maduración de un campo del que ella plantó tantas semillas que hoy son bosque y frutos.

Hebe nos enseña una vez más; a construir universidad y a hacer historia en diálogo con el pasado de nuestros campos artísticos - especialmente en lenguajes y disciplinas que como la danza han entrado muy recientemente a la UDELAR y que además tienen deudas significativas con sus procesos de archivo y documentación histórica-; a hacer danza y construir comunidades en diálogo entre generaciones, movimientos, contextos.

La Universidad como responsable de la memoria colectiva necesita reconocer y promover procesos colectivos de institucionalización, con consciencia de las transformaciones que acarrea la profesionalización y academización de los campos (y no sólo para quienes están dentro de la Universidad). El gesto de visibilizar, reconocer y agradecer el aporte docente y artístico de Hebe Rosa para nuestra danza local, desea ser una entre muchas muchas acciones futuras que ayuden a entablar diálogos sensibles con nuestros pasados y futuros.

Por todas estas razones nos hace felices otorgarle hoy el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República a nuestra maestra de la danza Hebe Rosa.


Otras notas sobre Hebe

Esa cosa interior - para el Semanario Brecha 

Morir de amor por una vida de danza - para Semanario Brecha 

Transmisión en vivo de la ceremonia de entrega del Título de Honoris Causa de UDELAR



La ceremonia puede ser visualizada aquí: 

HONORIS CAUSA HEBE ROSA


























































martes, 7 de febrero de 2023

APRENDIZAJES DEL CONTACTO: danza, sexo, educación

APRENDIZAJES DEL CONTACTO

danza, sexo, educación


Publicado en 2da cuadernos de danza




 

A menudo los disciplinamientos corporales son asumidos como parte de los procesos educativos, mostrando cómo la falta de reflexión fortalece los dispositivos normativos que operan de maneras naturalizadas, casi invisibles sobre las corporalidades que hacen y se hacen en los espacios educativos. El cuerpo, sus experiencias, sus fluidos, sus deseos, el contacto, las violencias archivadas en la carne, lo no dicho o lo silenciado, se encarnan en nuestras existencias e impactan de modo definitivo sobre procesos cognitivos y de aprendizaje.

Dentro de los miedos que suscita el cuerpo en la educación, el miedo al sexo es uno de los más ardientes. En parte este temor es consecuencia de su indefinición: las experiencias sexuales no son dicotómicas sino que forman parte de un continuo donde se ponen en relación diferentes tipos de contacto corporal e intercambios afectivos. Los intentos de separar al erotismo y las prácticas sexuales de los espacios educativos precisan hacer de cuenta que dichos matices no existen y que basta con declarar su separación para que esta se materialice (con las correlativas sanciones en caso de incumplimiento).

Soy estudiante y docente de danza en el ámbito universitario e independiente desde el año 2000 y, a la vez, soy artista y performer de la danza, lo que genera cruces múltiples con diferentes comunidades de colegas, estudiantes y maestrxs. Si por un lado las experiencias de formación autogestionada me acercan a espacios donde los parámetros de convivencia y contacto están en permanente discusión/construcción colectiva - generando la necesidad de reflexionar situación a situación sobre las relaciones que vamos componiendo - por otro, ser docente en el ámbito universitario y de la educación formal me pone en contacto con normas, lógicas y jerarquías que, lejos de operar caso a caso, se traducen en la normativización e institucionalización de roles.

En las artes escénicas contemporáneas, la desnudez, las prácticas que miradas de afuera pueden ser rápidamente identificadas como sexuales (y a veces lo son), el contacto sin exclusión de los órganos sexuales y también el erotismo como materia performativa o de investigación, son partes aceptadas y legitimadas. Aunque cíclica y aleccionadoramente suceden escándalos, es imposible enseñar o hacer danza contemporánea - sea o no en un contexto formal - sin que la gente se toque o que haya semidesnudos o desnudos.

Esta es una reflexión desde la docencia de la danza, un lenguaje que se pone en contacto y en problemas a través de sus prácticas, para pensar algunas preguntas incómodas en torno al trío cuerpos, sexo y educación. Preguntas que han emergido en espacios de contaminación entre roles, prácticas, experiencias, corporalidades. Preguntas que ponen en contacto obras, clases, cursos, lecturas, afectos, conflictos, confusiones, deseos, zonas grises, dudas, fracasos e intentos.

Episodios de desorientación

Hace años que trabajo como artista y docente en el campo de la danza y el arte contemporáneo. Pero, fue en los últimos años que empezaron a aparecer preguntas urgentes sobre la relación entre los cuerpos en situaciones que vinculan lo pedagógico, lo artístico y lo sexual. El arte contemporáneo insiste en afirmar que la política de la estética no es otra política sino la misma que, a su vez, disputa las coordenadas sensibles que regulan el campo social. Eso haría de nuestras prácticas artísticas y de docencia, más que territorios de excepcionalidad, espacios intensificados donde producir afectividades transformadoras de las vidas con las que esas prácticas entran en contacto, y viceversa.

Dado que dentro del arte contemporáneo cualquier trasgresión es permitida sin despertar mayores reacciones, lo cual neutraliza las chances de que acciones potencialmente transformadoras tengan cualquier tipo de impacto social, ¿qué sucede en los ámbitos educativos en general y especializados en arte contemporáneo en particular? ¿Qué diferencia hay entre prácticas artísticas, prácticas educativas y prácticas sociales? ¿Qué sucede en las zonas indeterminadas de prácticas colectivas disidentes que se resisten a ser encuadradas? ¿Qué lugar hay para estas permeabilidades en un momento en que la educación pública está bajo ataque y vigilancia y en que bajo el argumento de laicidad y de combate a la “ideología de género” se impone un borramiento del cuerpo y del contacto de los espacios pedagógicos? ¿Qué experiencias vividas y encarnadas podemos llevar a clase o, mejor dicho, cómo podríamos no llevarlas? ¿Qué relaciones existen entre educación sexual y formación en danza? ¿Qué lugar tiene la educación sexual y que lugar tiene el sexo en la educación en danza? ¿Por qué abordarlo? ¿Por qué unos contenidos y no otros? Lo que se pone en juego no es sólo qué se puede o qué no se puede dentro y fuera de la institución, sino un montón de preguntas éticas, pedagógicas y sexuales sobre la docencia en danza en tanto trabajo afectivo, político y sexual. Y también en qué entendemos por sexo, por deseo, por erotismo y por placer sexual.

La relación con movimientos de disidencia sexual, las lecturas que circulan mano a mano entre amigues, los encuentros, las marchas, las fiestas-marcha, la confrontación mediática e inmediata con fuerzas reaccionarias y sus violencias, fueron en los últimos años transformándome profundamente. Hoy, me resultan inseparables formas de vida con pensamiento político. Si las prácticas teóricas y la vida política fueron mutando la cotidianeidad, las experiencias también iban modificando las preguntas de investigación, los temas de interés, las bibliografías, los títulos, los congresos, las redes de amistad y contención, las formas de gozar, las relaciones con la(s) familia(s) y, obviamente, mis prácticas como docente y artista.

Compartir espacios de militancia, ocio, formación o creación con personas que en algunos marcos son tus estudiantes y en otros tus amigxs o colegas; ser maestrx y encontrar a xadres de tus alumnxs en las más diversas situaciones, salir con la misma persona que una estudiante, compartir un colectivo poliamoroso con gente que antes/después/durante estudia donde das clase, discutir textos y estudiar obras que piensan al cuerpo por fuera de miradas patriarcales o heteronormativas, compartir fiestas con estudiantes, compartir prácticas que involucran la sexualidad con objetivos artísticos o pedagógicos; son algunas de las experiencias que ponen en conflicto la separación aséptica entre los cuerpos que participa(mos) de vínculos educativos. 

Muchas veces me pregunto cómo las experiencias sexuales modifican el pensamiento sobre el cuerpo y por ende las prácticas docentes y artísticas en danza. Si en tanto artista y docente puedo observar cómo las experiencias que vivimos se nos pegan al cuerpo, es confuso saber cómo manejar esas mixturas en instituciones educativas con altos grados de normatividad sobre las proxemias y contactos corporales. Y es que declarar que queremos una educación que no le tenga miedo al contacto entre los cuerpos es difícil con un historial repleto de abusos sexuales por parte de docentes de todos los niveles educativos. Otro desafío consiste en que las actitudes prosexo no terminen por confundirse con alonormatividad, o sea la obligación muchas veces implícita de tener deseo o actividad sexual a riesgo de ser marginadxs por nuestrxs propios pares. Quizá la complejidad radique en que al mismo tiempo en que reclamamos la importancia de algunas libertades en nuestras prácticas así como en nuestras formas de pensar, también vemos cotidianamente cómo estos espacios son usados para ejercer diversos tipos de violencia sexual, violencia machista y otros mecanismos basados en la jerarquía del rol docente sobre los cuerpos de les estudiantes. Lo sé porque fui estudiante.

Abordar este tema no es fácil. Como docente reconozco que el dúo sexo y educación es difícil de verbalizar y también de discernir. Cada vez que me acerco a una semicerteza, aparecen situaciones y argumentos que complejizan el panorama. Ser pro sexo no implica dejar de reconocer los límites, dudas, conflictos que como docente aparecen frecuentemente articulando decisiones en los bordes de las vidas personales y profesionales. Por el contrario, se trata de la necesidad de una educación que acepte hablar de sexo. El silencio se vuelve demasiado a menudo sinónimo de prohibicionismo y aunque la mirada conservadora se autopresente como “preventiva”, bajo su régimen no dejan de existir cuerpos que intentan ser disciplinados.

Pero, ¿qué pasa entonces cuando se superponen atracciones sexuales con procesos de intercambio intelectual o artístico entre estudiantes y docentes? ¿Qué diferencia a la atracción de la atracción sexual? ¿Es el vínculo docente-estudiante el que prima por todos los demás en relaciones complejas donde más de un rol está en juego? ¿En qué se diferencian los límites que se le pone al sexo de otros límites éticos y políticos mediando en relaciones pedagógicas? ¿Es el prohibicionismo la única alternativa para la prevención de abusos sexuales en contextos educativos? ¿Es posible prohibir el erotismo? ¿En qué se diferencia un docente abusador de una docente lesbiana que sale con une estudiante 15 años menor? ¿Es condenable una relación sexoafectiva consentida entre un docente de 60 y una estudiante de 30? ¿Es el consentimiento el único parámetro válido para evaluar si relaciones de violencia sexual, poder o jerarquía, están siendo ejercidas en vínculos, sexuales o no, entre docentes y estudiantes? ¿Es excluible el erotismo en procesos de tutoría de creaciones postporno o BDSM? ¿Qué pasa cuando la fiesta es tomada como práctica por el arte contemporáneo? ¿Qué acuerdos u orientaciones podrían integrar a la sexualidad con sus complejidades y potencias sin omitir la creación de mecanismos de (auto)cuidado? ¿Cómo componer con el deseo? ¿Hay que esperar que se filtre y viralice una escena sexual o ser acusadxs de pervertidxs para ponernos a pensar en el lugar del erotismo en nuestras prácticas, lenguajes y ámbitos educativos?

Sexo y pensamiento heterosexual

Hace unos meses, recordando una performance de val flores, homónima de un texto de Berlant y Warner titulado “Sex in public” (Sexo en público), recordé también a Clare Croft, la primera docente en acercarme en 2011 textos sobre danza y disidencia sexual y (no casualmente). Clare fue la primera docente que tuve en mi vida que se posicionaba pedagógica, política y sexualmente en clase como lesbiana. Si su lesbianismo era el motivo de su línea de investigación o si su línea de investigación había transformado su orientación sexual no importa. La cuestión es que demasiado a menudo lo que experimentamos íntima, sexual y corporalmente es constitutivo de nuestras formas de pensar, de las preguntas que nos movilizan. Que la sexualidad no sea un tema abordable académica o pedagógicamente para muchxs docentes y que entre quienes hacen del sexo parte de sus temas pedagógicos haya una gran mayoría de personas disidentes de la heteronorma, tampoco es casualidad.

Warner y Berlant1 abordan el modo en que el sexo es mediado por lo público ya que, aún cuando lo público no tiene una relación obvia con el sexo (como en el caso del cine porno o shows de stripers, etc), el sexo organiza una multiplicidad de relaciones que no pasan necesariamente por actos sexuales. Se trata del despliegue de zonas cuir que producen extrañamientos. Cito un fragmento:

La heterosexualidad no es una cosa. Hablamos de cultura heterosexual más que heterosexualidad porque esa cultura nunca ha sido más que una unidad provisional. (....) Cuando decimos que USA contemporánea está saturada por el proyecto de construir una heterosexualidad nacional no queremos decir que la heterosexualidad nacional es una simple monocultura. Las hegemonías son alianzas elásticas, involucrando estrategias dispersas y contradictorias para el automantenimiento y la reproducción. La cultura heterosexual consigue gran parte de su inteligibilidad metacultural a través de las ideologías e instituciones de la intimidad. Queremos argumentar aquí que aunque las relaciones íntimas de personas privadas parecen ser la verdadera sexualidad, al hacer que el “sexo en público” aparezca como un tema fuera de lugar, la intimidad en sí misma está mediada públicamente, en muchos sentidos. Primero, su espacialidad convencional presupone una diferenciación estructural de la “vida personal” del trabajo, la política, y la esfera pública. Segundo, la normatividad de la cultura heterosexual vincula a la intimidad solo con las instituciones de la vida personal, haciendolas las instituciones privilegiadas de reproducción social, acumulación y transferencia de capital y/o desarrollo personal. Tercero, al hacer al sexo meramente irrelevante o meramente personal, las convenciones heteronormativas de la intimidad bloquean la construcción de culturas no normativas o culturas sexuales explicitamente públicas. Finalmente, estas convenciones conjuran un espejismo: el de un hogar para una humanidad prepolítica desde la cual lxs ciudadanxs son adiestradxs para participar del discurso político y al cual se espera que regresen en un (siempre imaginario) futuro posterior al conflicto político (1998/ 2003: 4-5). (1)

¿Qué efectos tiene la cultura heterosexual como organizadora de cuestiones que involucran desde las distancias o proximidades entre los cuerpos, las bibliografías que se consideran o no relevantes, lo permitido o no en los vínculos docentes-estudiantes, las performances de género realizadas, exigidas o esperadas en diferentes situaciones? Buscar una única respuesta que aplique a relaciones siempre diversas y singulares es aplicar una lógica punitiva que se aleja del entrenamiento sensible y político necesario para construir alternativas a la hegemonía heterosexual.

Siguiendo la línea de Warner y Berlant, el pensamiento heterosexual puede estar vivo incluso entre personas no heterosexuales; no se trata (solo) de con quién cogés, sino de estructuras afectivas, políticas y éticas que organizan visiones de mundo. Como dicen les autores, el proyecto queer que imaginamos no es solo para hacer lugar a la vida sentimental de las parejas del mismo sexo y tampoco para garantizar la privacidad de las vidas de gays y lesbianas, sino para apoyar formas de vida afectiva, erótica y personal que son publicas en el sentido de disponibles a la memoria y sostenidas a través de acciones colectivas. En ese sentido retomo el argumento de les autorxs, no para hacer de la anti-heterosexualidad un posicionamiento, sino para notar cómo la “cultura heterosexual” da respuestas y crea normas que van mucho más allá de la configuración de encuentros y relaciones sexuales. No me refiero a “heterosexual” como sexo o convivencia entre hombres y mujeres, sino al régimen de la heterosexualidad obligatoria y su cultura, con el deseo de argumentar sobre la necesidad de que este régimen sea sustituido por otras formas de convivencia que no excluyen al contacto entre hombres y mujeres, con una mayor diversidad para crear formas de componer cuerpos y relaciones, también en la educación. La critica queer a la heterosexualidad no es igual a una “homosexualidad obligatoria” pese a lo que las voces conservadoras quieren hacer creer.

Erotismos del entre

Yendo a fiestas fuera de Montevideo - ciudad donde comparto el espacio de la noche con muchxs estudiantes - logré percibir cuán reprimida me siento en estos ambientes y cómo me ha afectado en vínculos sexo-afectivos la proximidad entre roces eróticos y vínculos pedagógicos. Habito una distancia generacional relativa con mis estudiantes (algunxs menores, otres pares, otrxs más grandes). Pero el factor que nos acerca no es tanto o sólo cronológico. A la cercanía de edad se suman otras proximidades que tienen que ver con ser compañerxs del desarme de las normatividades impuestas por el régimen heterosexual que en particular impulsa 3 proyectos entrelazados: la monogamia; la separación entre espacios privados y públicos que presupone cierta ausencia del cuerpo en los espacios educativos; y la definición de la orientación sexual y de la identidad de género de modo inteligible y estable, incluso declarado ante las instituciones.

La modalidad de proximidades y contactos entre docentes y estudiantes implicadxs tanto en comunidades disidentes como en comunidades de la danza (a menudo muy pequeñas), vienen dadas porque al desviarnos del régimen que regula nuestras sexualidades nos encontramos mucho sin obedecer a esa proxemia heterosexual que distancia y clasifica los vínculos. La proxemia heterosexuall aisla lo sexual para que suceda un sólo tipo de arreglo, negando o prohibiendo al erotismo implicado en diversas situaciones, prácticas y relaciones sociales.

¿Cómo sobreviven prácticas vinculadas a la exploración del cuerpo desde abordajes críticos de las normatividades biopolíticas centradas en la heterosexualidad así como a la neutralización de cualquier modo de sexualidad no normativa en los espacios educativos que transitamos? ¿Qué efectos tienen los castigos institucionales y los escándalos mediáticos como formas de disciplinamiento aún vigentes sobre las disidencias sexuales que se manifiestan dentro y fuera de las aulas?

Cuando no nos pronunciamos ni visibilizamos identidades disidentes, somos dadas por hecho como heterosexuales. En especial en el espacio educativo la heterosexualidad es lo universal, la categoría in-marcada y la que es dada por hecho salvo que se demuestre lo contrario. Es la orientación sexual “natural” (2) y, por ende, la que según el discurso conservador puede ser profanada por las identidades disidentes, exigiendo como correlato que esas prácticas “desviadas” queden en el espacio privado, en lo posible sin manifestarse en las formas que nos vestimos, peinamos o hablamos (al punto de existir una persecución al lenguaje inclusivo).

Docentes de secundaria sumariadxs por su comportamiento en redes sociales, investigaciones internas disparadas por la presencia de pezones de un cuerpo no auto-identificado como femenino, cancelación y postergación de clases, cursos o eventos porque contienen prácticas inoportunas o inadecuadas, aislamiento de personas o colectivos, la amenaza como vehículo de la introyección de la censura…. Mientras una retórica de los derechos jura que existe el espacio para las diferentes identidades en los espacios educativos, el problema parecería ser la mera presencia de la sexualidad cuando ésta aparece tematizada o expresada por cuerpos no normativizados. O mejor dicho, el problema quizá es la irrupción del cuerpo en el espacio público. ¿En qué condiciones puede un cuerpo aparecer en un espacio común? ¿Qué puede o no hacer, decir o sentir un cuerpo en un espacio como el educativo? ¿Puede un cuerpo no sumiso a la heteronormatividad o difícil de catalogar en alguno de los casilleros identitarios validados, aparecer en el espacio público? ¿Y en el educativo?

Es cada vez más frecuente ver el argumento de la laicidad asociado a la persecución de la “ideología de género”. En un giro más que retorcido de los argumentos, la reacción logró asociar la libertad de expresión con la exclusión de los espacios públicos de cualquier tipo de disidencia sexual o de género. ¿Qué significa y cómo funciona esta captura de lo público mediante procesos de esterilización de los erotismos implicados en muchos procesos de aprendizaje o creación? ¿Por qué cuando un espacio es “de todxs” está mal visto que se hagan visibles las singularidades y diferencias? ¿Qué implica esta asociación de lo común con el régimen heterosexual como grado cero o denominador común de los espacios de formación y producción de conocimiento?

A veces la guerra mediática y el linchamiento virtual son tan duros que elegimos no responder en publico para no “hacerle el juego a la derecha” y en ese mismo acto nos autocensuramos excluyendo de nuestras prácticas docentes todo aquello que podría ser tomado como “pervertido”, cuestionable o tergiversable. ¿Qué consecuencias tiene a la larga esta evasión del conflicto a través del auto-silenciamiento o la moderación?

La paradoja es que por ambos bandos se llega a conclusiones similares. Desde una perspectiva disidente, no podemos ni queremos dejar fuera del aula nuestras experiencias sexuales, afectivas, nuestras corporalidades. Desde una perspectiva conservadora, incluso estando fuera de clase unx docente no debería hacer públicas sus conductas sexuales (salvo que sucedan en vínculos monógamos heterosexuales). Ambos argumentos señalan que para la profe no hay “afuera” de la institución; o bien porque deseamos y creemos en llevar lo vivido a las prácticas pedagógicas y porque los aprendizajes que deja la experiencia hacen al cuerpo de nuestras docencias; o bien porque cuando una está “fuera” se lleva inevitablemente la vigilancia institucional engrapada a la mochila. No podemos sino pensar estos espacios como integrados y quizá tomarnos tiempo para observar no sólo qué estamos enseñando sobre los cuerpos sino también cómo el cuerpo no se toma licencia, y sigue enseñando sin atender a actas, horarios o amonestaciones. Y es que las prácticas sexuales no son algo “del cuerpo”; afectan a nuestras sensibilidades y percepciones del mundo de modo profundo. ¿Cómo excluirlas entonces de las preguntas sobre cuerpo y educación? ¿Cómo hablar de disidencias sin hablar de sexo?

La reivindicación del derecho a la privacidad y la libertad de expresión son caminos explorados como herramientas de autodefensa ante las instituciones que sin embargo vienen mostrando sus limitaciones. Quizá sea interesante retomar los intentos de desbancar a la cultura heterosexual y sus pedagogías corporales del miedo al sexo en tanto fuerzas hegemónicas que siguen legislando, sancionando y queriendo capturar nuestras intimidades públicas.


Algunas de estas reflexiones emergen de la ronda de conversación Ponerle el cuerpo a las pedagogías realizada el 26 de noviembre de 2022 en la Plaza Seregni.



NOTAS

Traducción propia. El texto se encuentra en español en el libro “Sexualidades transgresoras” de Rafael Mérida Jimenez.


Dice Monique Wittig en “El pensamiento heterosexual”: “Y por mucho que se haya admitido en estos últimos años que no hay naturaleza, que todo es cultura, sigue habiendo en el seno de esta cultura un núcleo de naturaleza que resiste al examen, una relación excluida de lo social en el análisis y que reviste un carácter de ineluctabilidad en la cultura como en la naturaleza: es la relación heterosexual. Yo la llamaría la relación obligatoria social entre el «hombre» y la «mujer». (2006: 44)


BIBLIOGRAFÍA

Berlant, L., & Warner, M. (1998). Sex in public. Malden, Oxford & Melbourne: Blackwell 2003

flores, v. Sexo en público. 2019. Museo provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti.

Lang, S. "Intimidad de lo común" Investigación escénica de Silvio Lang.

Wittig, M. (2006). El pensamiento heterosexual. El pensamiento heterosexual y otros ensayos, 45-57.


jueves, 3 de noviembre de 2022

Insurrecciones sensibles en los cuerpos que danzan: entrevista a Ana Pi, Rodolfo Opazo y Quillen Mut / Transducciones 2022


 

“Una atmósfera siniestra envuelve el planeta. El aire del ambiente, saturado de las partículas tóxicas del régimen colonial-capitalístico, nos sofoca. Con sucesivas transmutaciones, este régimen viene perdurando y sofisticándose desde finales del siglo XV”. Así empieza el “Inconsciente colonial capitalistico”, el segundo de los ensayos que componen “Esferas de la insurrección. Apuntes para descolonizar el inconsciente”, libro de Suely Rolnik -psicoanalista, crítica cultural y curadora nacida en Brasil - iniciado en 2012, interrumpido por el golpe y retomado entre 2016 y 2018. En torno a este libro se arrimaron como a un fueguito lxs artistas Ana Pi (Brasil-Francia), Quillen Mut (Arg) y Rodolfo Opazo (Chile-Arg), invitadxs por Marie Bardet y Silvio Lang, acompañante teórica y curador respectivamente del programa de residencia de creación coreográfica Transducciones1 que en su segunda edición tiene lugar en el Centro Cultural Kirchner.


Hicimos esta entrevista dos días antes de las elecciones brasileras, y una semana antes del cierre y apertura de esta residencia. ¿Qué gestos son capaces de transformar señales de destrucción en otras distintas? Al preguntarles qué viene sucediendo a partir del encuentro y convergencia de les tres - ya ni Ana ni Quillen ni Rodo sino alguna otra cosa - se produce un silencio suave y largo.

Quillén: Yo creo que uno de los aspectos es este silencio y un amplio y alto grado de escucha.

Rodolfo: Tenemos un texto que nos abraza o que nos invita a estar juntxs. Apareció una actitud de escucha con el texto y una escucha hacia lo que brotaba de la intriga y las ganas por conocer los procesos del otrxs. Y los silencios que nombra Quillén, esos agujeros que se abren en el nombrar, están súper multiplicados en nuestro encuentro. Una especie de multiplicación de agujeros por donde hemos ido intentando algunas cositas.

Ana: otra capa es la del espacio institucional que viene creando una atmósfera de negociación. Tener a ese gigante enfrente requiere un trabajo de conexión inmediata para que esa tercera cosa pueda vivir la mejor de las vidas. Entonces hay algo de los desvíos, de la suavidad, que ha sido un modo de trabajar sobre el espacio. Porque además es un trabajo situado en un contexto; estamos aquí en octubre de 2022, en Buenos Aires, América del sur, en un contexto post pandémico. Muchas capas de este espacio, que tiene sus reglas en las que no somos especialistas y con las que tenemos que hacer un jogo de corpo.

Lucía: Me preguntaba por esta propuesta de Transducciones de invitarlxs a un diálogo con una filósofa y un libro que son muy políticas. ¿Qué tipo de relaciones entre filosofía, política y prácticas corporales o de movimiento emergieron en las experiencias hasta ahora?

Ana: Ha generado conversación, que no es una obligación de las personas y principalmente personas de danza. Existe un gran cliché de que las personas de danza no conversan. Conversamos mucho para ver cómo resuena el texto en cada persona. Siendo brasilera, para mi el texto nunca fue inmaterial. Él tiene una dimensión muy concreta, sobre un contexto político que formatea mi experiencia psíquica, de salúd física, como si yo estuviera dentro del libro. El libro no me manda para otro tiempo, es un libro que me empuja para un ahora que es muy intenso. Y por más que haya algo del contexto brasilero que active ese texto, él vibra en diferentes lugares y contextos sobre la violencia ejercida sobre la libertad de las personas y lo que es esta insurrección. Luego hay otra dimensión que es la de la danza que sale y la confianza que podemos tener en ella. Las danzas que salen no vienen siendo uniformes; cohabitan siendo distintas y conversan sin necesariamente pasar por las palabras. Es como si estuviéramos enjuagando un mismo suelo, pero cada uno tuerce el paño de una forma distinta.

Quillén: En los primeros días nos movíamos y después de movernos y de bailar íbamos al libro y leíamos alguna parte del libro que sentíamos que hacía sentido con eso que estábamos danzando. Como si la danza nos acercara al libro y no el libro a la danza. No tanto el uso del libro como manual, sino como un factor que le puede llegar a devolver algo a la danza.

Rodolfo: ¿Se acuerdan del momento que habíamos dejado de movernos, y lo primero que hicimos fue ir a conversar y de repente abrimos una hoja del libro y hablaba de lo que estábamos diciendo sobre la sensación que nos dejó el movimiento? Hablamos también de las “pistas”, ir encontrando pistas en el proceso, con el libro, con las conversaciones, que nos van acercando desde distintos planos. Tengo esta sensación de que el libro nos acerca y juntxs nos desvía, y nos aleja y nos propone distintos viajes, recorridos.

Lucía: muchas veces el dispositivo de residencia pone énfasis en la posibilidad de conocernos pero en realidad es una situación de trabajo con desconocidxs. ¿Como ese desconocimiento, esa extrañeza puede ser un acercamiento, una alianza para poder ir juntxs a algún lugar?

Quillén: en la danza que estamos investigando es como si el cuerpo de cada una de alguna manera se multiplicara y como si cada gesto, fuese el gesto de muchos otrxs. Como si nos divirtiéramos por muchxs otrxs y también nos enojamos por muchxs otrxs o también manifestamos por muchxs otrxs. Mucho acercamiento al propio cuerpo y, a la vez, mucha distancia y conocimiento de la irrupción del gesto. La primera vez que nos juntamos por zoom antes de vernos dijimos algo así como “¿Cuál fue la cabeza que soñó durmiendo que estas tres personas nos encontrábamos en un lugar?” Algo de la expresión de ese misterio era lo que nos acercaba.

 


 

Ana: Una cosa que ese libro hace - no todos los libros hacen - es invitar a una reflexión colectiva. Desde su propio título convoca a lo plural; comienza con la palabra esferas, entonces tiene algo que gira, que circula. Y ahí dentro de eso hay un lugar que es el de ser quien se es, o quien se quiere ser, o quién se consigue ser. Como si fuera un protocolo y cualquier persona pudiera estar en nuestro lugar. En este proceso siento que yo no soy indispensable. Lo que estamos generando como situación coreográfica hace que muchas más personas podrían estar haciendo lo que estamos haciendo. El lugar de acuerdo que tenemos sobre la insurrección es el hecho de que ella vibra. Estamos lidiando con algo que vibra, que no está estático, que no para. A mi me preocupaba que un libro como este generara únicamente un deseo de un embate violento con algo. Como si el libro nos colocara en una trampa, y que pudiéramos solamente reaccionar con violencia a la violencia que el libro enuncia. Pero esos desvíos van convidandonos a pasar por otros lugares. Estar en un trabajo de a 3 es una alquimia. La experiencia de tener que negociar puede ser muy difícil. En nuestro caso o como yo lo he vivido tiene algo de simple, y un simple que yo creo que tiene el poder revolucionario de la insurrección mismo. Cosas que suceden en un plano telepático, o que suceden porque ya estaban en nuestras vidas y entonces ya estaba todo el mundo trabajando en un cierto sentido. El modo en que estamos acordando dialogar con el libro es también una postura.

Lucía: desde esa teoría encarnada en ustedes y que vienen desplegando en la vida y en la creación, qué dispositivos escénicos vienen armándose en este proceso y de cara a compartir con otrxs los materiales al final de la residencia?

Rodolfo: la danza que hemos estado practicando y en la que hemos insistido, sentimos que invoca otros cuerpos, otras presencias que se despliegan en todas direcciones y toman forma de divergencia constante o de pequeñas insurrecciones dentro de la danza infinita. Es una confianza sobre lo que esa danza en su múltiple invocación puede hacer tocar a otrxs. Invitar en ese despliege a una multiplicacion de las sensaciones.

Quillén: Hay una hipótesis que estamos manejando que tiene que ver con el rol de cómo espectar. Algo que me parece lo más precioso, es la pregunta de cómo brindar a los espectadores distintas dimensiones según el punto de vista y como esos pasajes, por esos distintos puntos de vista, es algo que les espectadores van a tener que ir descubriendo. No tanto como guía por un recorrido, sino generar esos distintos puntos de vista de modo que se vayan traficando ciertas informaciones en donde el espectador pueda decidir dónde estar, dónde ver, si sentarse si caminar. Aparece una idea en torno a lo plural, pero a las diferencias también dentro de lo plural y el deseo dentro de lo plural.

Lucía: Pensando en el tiempo como una de las materialidades presentes y que organiza el trabajo. ¿Cuál es la relación entre el tiempo de la residencia y la temporalidad de la propia creación?

Ana: de la misma forma que este trabajo puede ser visto como una apertura y algo que no va a pasar de ese punto, también tiene la capacidad de tener otra dimensión; el trabajo va a resonar en el trabajo individual de cada y alguna cosa de él ya existía en los trabajos previos. Es un trabajo que no tiene pretensión definida entonces podemos llamarlo trabajo con plena dignidad. Pero no es tipo tuvimos tan poco tiempo que no es posible. Entre la calidad de lo que está siendo presentado y el tiempo no hay una cosa equivalente porque lo que decidimos trabajar no está colocado en esos niveles. La escrita de danza comienza antes de que el público entre, y de cierta manera ella continúa hasta después de que el público sale. En el viaje van sucediendo gestos continuos con varios volúmenes, profundidades, ampliación y reducción. Están las historias de cuerpo, los sueños de cuerpo, las proyección de cuerpos que cada unx está activando o dejándose activar. Entonces el tiempo está a nuestro favor. Está a nuestro favor de una forma muy loca - y esto es algo que vengo reflexionando hace algún tiempo - porque estamos viviendo una crisis en el mundo, una crisis financiera muy elevada que precisamos no quedarnos pensando mucho sino no hacemos nada.

Cuando hicimos nuestro primer encuentro de zoom, yo dije, vamos a estar en la semana de las elecciones más cabulosas de Brasil, este libro tiene que ver con la prisión de un presidente que es Luis Ignacio Lula da Silva; Suely para de escribir el libro cuando la prisión sucede, y estamos trabajando en cuanto la elección sucede. El tipo ya fue preso, ya fue soltado, la pandemia ya sucedió, y está ahí transformándose de una forma subterránea. Entonces, nos estamos encontrando en este contexto; es una fiesta, es una fiesta post apocalíptica. En esta fiesta postapocalíptica todo ya explotó, todo ya acabó, y ahí quien es que viene a bailar? ¿son los destrozados? ¿son figuras borrachas? ¿son superhéroes? ¿Son soldados reconvertidos? ¿son figuras asexuadas? ¿son insectos? ¿son árboles frondosos? ¿es el volcán? Son solo 20 dias algo así pero no son solo 20 dias, son 20 días en un caos en el que entra en juego la propia relatividad del tiempo,

Lucía: Yendo ahora al viaje más personal de cada une en este proceso, cuál sería el “nudo” que lxs atraviesa y a partir del cual están más interesadxs en estar trabajando.

Ana: el libro tiene mucho que ver con violencia y dentro de esa violencia existe algo que puede atravesar la vida y puede producir muerte y desaparecimiento. Yo soy hija de un padre desaparecido en Brasil. El dia que vamos a estrenar van a ser 4 años y 8 meses desde que mi padre, julio César de Olivera, fue desaparecido. Hay una dimensión de mi propia vida que yo no me había dado cuenta, que hasta entonces era solo una frase, que es el valor del arte. Hay un aspecto que Suely evoca que es la cuestión racial como un hecho central en la colonialidad porque a través de ella algunos tipos de violencia fueron posibles. Entonces para mí existe un lugar de presencia que quiero que se expanda para que yo no sea apenas yo, y eso ya lo estamos haciendo en nuestra danza. Estamos en Argentina, un país donde sucedió un genocidio de la población negra y cuando camino en las calles de Buenos Aires yo siento la falta que algunas poblaciones hacen en esta historia. Y ahí me siento como si fuera un cuerpo fantasma. Pero la verdad que de fantasma no tengo nada. Una palabra que vino durante el proceso por varias razones es la incapturabilidad y como en muchas situaciones cuerpos que son disidentes, imaginarios disidentes, son enseguida capturados y de esa captura es hecha una imagen. En este trabajo no hay solo una imagen. Una persona que nunca vio una mujer negra danzando, cuando me vea en este trabajo va a tener que hacer un ejercicio para imaginar qué fue lo que ella vio. De alguna manera cada vez que estoy en escena con personas que no se parecen físicamente conmigo me quedo pensando qué tipo de imagen generamos, como si la imagen quisiera encerrarnos en una cajita. Cuando ensayamos yo no siento que hay cajita y eso me parece muy bueno.

Quillén: Al menos desde mi experiencia en esta ciudad, siento que la danza viene siendo practicada de una manera muy capturable, al menos en sus formas más “hegemónicas”. El hecho de llamarse “apertura de proceso” habilita una escena que no es la escena cerrada de la obra, que aunque sea una obra con múltiples sentidos se sostiene y arma en el sistema de la marca, un sistema que prepara a la obra para ser comprada y hace de las subjetividades que la hacen víctimas (de alguna manera) de un mercado que angustia. Entonces puede la danza ayudarnos a pensar las resistencias de la vida frente al fascismo y el neoliberalismo. ¿Puede la danza volverse algo incapturable?

Rodolfo: Para mi es la pregunta sobre lo que tienen de político las prácticas artisticas que inventamos. La creación e investigación de prácticas que nos invitan o nos abren un espectro de sensibilidades y de sensaciones y de flujos de fuerzas distintas, y como a través de eso se atraviesan experiencias que configuran tu campo relacional-vital. Los materiales a veces se despegan de manera impensada, te conectan y despliegan una cantidad de ramificaciones sorpresiva. En mi caso conectarme con toda una genealogía. Y esto a la vez relanza el pensamiento hacia otra esfera, y a otra, y a otra. Esas investigaciones, esas prácticas, que también trae el libro, las necesitamos porque si no nos morimos en una vida caficheada. Esto convive con la acción. A pesar de la diferencia que han querido hacer entre la practica política y las practicas de, por ejemplo la “danza experimental” en términos estéticos, la experiencia las vuelve a tejer, y demuestra que están cerca. La insurrección tiene canales impensados para su emergencia. Junta esto con esto otro y de ahí surge un punto vital que se despliega su fuerza y remueve todo.

Como dice Rolnik “... pensamos/creamos porque algo de nuestras vidas nos fuerza a hacerlo para dar cuenta de aquello que está pidiendo paso en nuestro día a día: nada que ver con la noción de “tendencia” (....) Mediante esta acción, es el mundo el que está en obra”2. En medio de este mundo que vibra, Transducciones es una invitación a acercarnos a través de la danza al epicentro sutil y perceptivo de las insurrecciones sensibles.




Entrevista por Lucía Naser. Colaboración en la transcripción Tobías Leiro. Fotos: Fede Kaplún y Cuaderno de notas de Quillen Mut. 

 

1 Transducciones sucede en el Centro Cultural Kirchner y cuenta con el apoyo del Instituto Francés, la Embajada de Francia en Argentina y el CCK https://www.cck.gob.ar/events/transducciones/

2 Rolnik, S. Geopolítica del chuleo. En: https://transversal.at/transversal/1106/rolnik/es

 

Publicada originalmente en La Tinta


viernes, 21 de octubre de 2022

Pedagogías desviadas - Silvio Lang / Lucía Naser


Naser - Lang. Pedagogías desviadas.

 Octubre de 2022 - UNSAM - Jornadas de investigación 



 

RESUMEN
 

PEDAGOGÍAS DESVIADAS

PRÁCTICAS SITUADAS ENTRELAZADAS. Incorporaciones, desorientaciones, territorios
de ocupación. Bailar el lugar entre escenas de la disputa; entrenar la fiesta, dancificar la
política hasta encender las insurgencias afectivas. La formación de un cuerpo para militar.
Folklorizar la mirada en el puesto de guardia teórica para escuchar la manifestación como a
un río, dejar entrar a las fuerzas silvestres. A sernos en la disputa, hacernos fuerzas
diabólicas; cuerpos que entrenan la pregunta. Devenir drag montadas a todas las
dramaturgias del transformismo. Volverse política; cuerpos mutantes! Emociones públicas
orientadas y la crítica como erótica de la estética llamando a una actuación deseante.
Recital deseo que escribe hasta adentro una historia queer de la danza. Aprender un
cuerpo en clínicas para memorias degeneradas. Tomarse la vida como un colaboratorio
artístico. Tomarse la vida.
 

DÚO TEÓRICO. Una tertulia cacofónica de nuestras pedagogías desviadas.
Una improvisación textual sobre experiencias situadas. Una exposición contra el
productivismo individualista de la academia. Una charla con apuntes sobre talleres y cursos.
Una investigación ficcionada entre más de uno. Un freestyle conceptual de teoría rebajada .
Un jam de experiencias de investigación/formación.





(texto lucía)

 

exhalas un cuerpo


bienvenide a este borrador de práctica errante

para incitar un cuerpo colectivo y acabar con palabras abajo de las uñas

no hay que hacer nada ya estás haciendo la práctica

ya estás haciendo

ya estás

te invito a ser a punto de experimentar

te invito a aguzar el oído filosófico

a encarnar la escucha como práctica sensoperceptiva

y con la escucha tendida hacia un sentido presente

más allá del sonido

sentí tu peso

el paso de tu peso

tu peso como un pozo

que no para de caer

que no para de encontrarse con el centro de la tierra

de acudir a un encuentro tectónico con la piel que inscribe las huellas de experiencias

la piel y el peso no te dejan mentir

qué te pesa hoy? qué te pasa hoy? cómo pesas hoy?


desde ese hoy vas a ir aterrizando a un acá

un acá como espacio y materialización de eso llamado presente

tantea la conexión con el paso del tiempo

observando la actualización permanente de ese “estoy” en un acá movedizo y escurriente


un presente donde la mirada modifica tu entorno

imágenes que vienen a tu encuentro

lo no visible pulsando y quebrando la imagen de lo evidente

qué organiza tu percepción del presente?

cómo desorganizar las certezas que estructuran tu impermeabilidad sensible?

qué archivan tus ojos que saben tus manos que auscultan el latido de un entorno caliente?


parpadea algunas veces

y busca en la oscuridad de los párpados caídos un punto de luz

dejalo que crezca

desenfocá el pensamiento y la vista

expandí los bordes de tu campo sensorial

y con un pensamiento cada vez más esférico

activa el espiral perceptivo que une el atrás con el adelante

cerrá los ojos y dejá que el pensamiento flote por las imágenes

con los glóbulos oculares circulando en sentido horario move la sensación de gravedad tal como la experimentas en este momento

involucrando rodillas, tobillos, talones, metatarsos, dedos del pie, move tus apoyos teóricos balanceandolos suave pero rítmicamente

podes despegar una y otra planta del pie para facilitar la circulación de la atención

sacudir uno y otro pie sostenido en el aire dejando caerse los restos de palabras, de posturas fosilizadas, de adverbios ya no operativos

caen las ideas sobre el arte, caen los disciplinamientos escondidos entre carnes

entre células

imaginalos chorrearse por el piso y manchar todo a tu alrededor

visualizalos evaporándose o siendo chupados

saliva que entre especies y espacios se mezclan en conjuros y transforman en trincheras

masa leudante que arrasa desde los extremos

abismos rajando el centro

la prudencia es una piedra que estalla la vidriera

se posa en el estómago y es disuelta por los ácidos que navegan el vientre


mové los verbos conjugados en relación entre cabeza y cóccix

sentí el fuego teórico entre isquiones y crestas ilíacas

respira llevando el aire al espacio intervertebral entre las viejas y nuevas definiciones

nota la distancia entre el deseo de escritura y la puntas de los dedos

habitá el hueco entre escucha y traducción

entre semiosis e imaginación


y lubricando tus contornos

sostene el suelo bajo tus plantas del pie

y abrí la puerta para vaciar mejor los conceptos que se fugan por abajo de la atención

seguilos un poquito hasta la salida y luego miralos alejarse y mezclarse con los colores de lo que anda por ahí

alarga la imaginación hasta que toque la experiencia

toma una palabra y aspirala exageradamente, intoxicate de ella de modo que nada pueda pasar fuera de ella, movete a partir de ella hasta que en un momento la vas a soltar y agarrarte de otra

con la nariz sobre las frases inconclusas flexiona las certezas hasta que toquen el suelo

y ahí escucha los rumores, el fondo del sonido, lo profundo del sonido

una vez en escucha

arrimate a un rincón oscuro de las ideas y move la pregunta de modo de

iniciar un viaje subida a ella

agita el ego empujando levemente las plantas del pie en el piso y ahí

sentí colgar las manos / las ideas/ las certezas/ los adjetivos desde los hombros

caen desde la memoria

y de a poco vas dejando estrellarse los sustantivos que van resbalando por la piel y la ropa hasta caer al suelo, y deja que la fragilidad se acerque a los miedos con una pequeña vibración en la zona del deseo

y para acompañar la caída vas a empezar a salir

a salir del eje

del eje autoral

del eje del buen juicio

del eje de las concordancias y la rima

del eje del plan y la expectativa

y ahí mientras dejas que se arruinen una a una todas las ideas todos los posibles comienzos y todos los finales de impacto

empezas a Tocarte las partes del cuerpo que producen palabras

Los dedos la boca la lengua las yemas

y vas a visualizarte como un enorme poro que entero suda lenguaje

y para eso vas abriendo las citas, dejando que tomen contacto con el sol y absorban calor

y empezas ahí a mover tu sí

y lo estiras hasta tocar a la persona más cercana y la más lejana

vas pasandolo por la punta de la lengua, por el paladar, por la garganta, por los labios

en un movimiento pendular de las afirmaciones que se van chocando con las aporias y las recetas

te quedas

sintiendo el verbo en su conjugación presente

e inhalas traduciendo y exhalas seduciendo

inhalas traduciendo y exhalas seduciendo

inhalas percibiendo

exhalas escribiendo

inhalas el encuentro

y exhalas pensamiento


inhalas pensamiento


y


exhalas este cuerpo








viernes, 7 de octubre de 2022

Disidencia sexual y saber académico: un pegoteo que incomoda


                           Lucía Naser/ Frente Pedagógico Cuir / Rebelarte



Setiembre, 2022. Mientras las banderas de arcoiris cubren casas y edificios oficiales, mientras la calle es tomada por una marcha masiva y la diversidad cuenta con aparente aprobación general en el Uruguay de los derechos, el acoso virtual y el ataque de medios de prensa y políticos a les organizadores y participantes del seminario del Área Académica Queer (AAQ) de la UdelaR muestra que estamos lejos de poder abordar algunos problemas sin recibir oleadas de odio y deseos de represión. Si el contexto es de disputa y conflicto por la educación pública, cabe recordar que la UdelaR y particularmente la Facultad de Ciencias Sociales han estado en la mira de la coalición que, de modo constante, se dedica a levantar sospechas, acusaciones y tergiversaciones respecto a la legitimidad del conocimiento que allí se produce.

En su cumpleaños de 15, el AAQ convocó a discutir tres temas que no sólo se encuentran en el núcleo duro de la agenda de la derecha sino que también son zonas de debate entre y al interior de los propios movimientos sociales, y en el espacio público. El seminario abordó un tema cada día: el antipunitivismo, las infancias trans y las pedagogías queer, contando como invitadas con Moira Pérez, Siobhan Guerrero, Blas Radi, val flores, Andy Falcone, Dani Umpi y House of Polenta. También se armó una feria y exposición de la que participaron Mica P, Transpapeladxs y la Biblioteca Lesbofeminista Memoriales. Así, el AAQ buscó queerizar (1) en su programa las fronteras entre arte y academia, apostando a una poderosa herramienta de teorización y experimentación ya reconocida en diversos espacios del medio académico internacional.

Las diferentes caras del deseo punitivista resultan un problema teórico y político para la disidencia sexual, y colocan preguntas incómodas en el seno de los propios feminismos que se debaten entre escraches, luchas por el aumento de penas para abusadores y femicidas, y la búsqueda de horizontes de justicia alternativos a la justicia capitalista, patriarcal y punitiva. Además, el antipunitivismo y las preguntas que levanta confrontan directamente con el actual gobierno -y con el Estado- en su ímpetu represivo, ese en el que estuvo basada la campaña por la LUC y la propia campaña electoral. Las infancias trans han estado en debate en Uruguay de forma continua desde la aprobación de la Ley Trans, en un proceso en el que ciertas ideas acerca de los derechos de las niñeces han sido manipuladas y utilizadas como argumentos para atacar a colectivos y personas trans, cuestionando sus derechos a definir su propia identidad o acceder a recursos básicos, como la salud. Sin embargo, no fueron estos temas - ciertamente polémicos y urgentes - planteados por el AAQ los que causaron revuelo en torno al seminario, sino la presencia de un torso desnudo, prohibido al ser identificado como de un cuerpo femenino a contrapelo de la masculinidad con la que se identifica la docente, y de saliva; materialidades de una conferencia-performance de val flores sobre pedagogías queer. La intervención performática titulada “cuirizar la pedagogía. fantasías de un conocimiento pegajoso” buscaba reflexionar acerca de los modos de hacer de esas pedagogías, desobedientes de la heteronorma que organiza espacios y relaciones educativas.


La acción nos puso en contacto con uno de los fluidos más proscritos en estos años de pandemia, a la vez que, simbólicamente, escupía sobre múltiples disciplinamientos del lenguaje y del cuerpo vigentes en ámbitos educativos. Lo que más asco nos da es, a menudo, lo que se nos obliga a retener por asqueroso; lo que aprendemos a controlar nos resulta amenazante cuando alguien más lo libera. El asco a la saliva de los demás es, quizá, menos extraño que el asco que nos da nuestra propia saliva. Aprendimos a temer al cuerpo, y ese temor es validado institucionalmente hasta hoy en día. Es a la deconstrucción de ese aprendizaje - entre otros - que el conocimiento pegajoso de flores invitaba a adherirnos, primero mediante su acción y luego en una charla posterior con quienes estaban presentes. Durante ese intercambio - ignorado por los comentarios en redes y medios de prensa - se compartieron resonancias y sensaciones de la presentación y se generó un espacio (auto) reflexivo que trajo al encuentro escenas y experiencias narradas en primera persona en diálogo con muchas de las preguntas leídas en la conferencia.




¿Qué (no) puede un cuerpo en la universidad?

Si lo queer anuncia un destino desviado o torcido, aparece la pregunta sobre qué espacios puede abrir la academia para su enunciación y expansión. Queer no es un tema, un subnicho de la teoría de género o una palabra clave intercambiable por cualquier otro ismo, sino una filosofía práctica que pide metodologías alternativas a las (re)conocidas, que llama a tomar acciones a la disidencia y a la desobediencia, que encarna la indisciplina. Queer entiende que la transformación de los modos de hacer es tan o más importante que las intervenciones en el plano discursivo. La orientación queer define que todo discurso se entreteje de lenguaje, experiencias y corporalidades en disputa, y por ende no hay ningún lenguaje (tampoco el universitario) que no se toque con regímenes de poder que regulan lo posible o inadmisible en cada situación.

Pese a que en el texto leído como parte de la acción la expositora compartía ideas que hubiera sido interesante desbordaran el debate presencial para abonar discusiones posteriores, lo que llamó la atención y escandalizó no fue lo que se dijo sino un fragmento descontextualizado de lo que flores hizo. Lo que incomodó fue la irrupción del cuerpo en el espacio logocéntrico y normalizado de la universidad, provocando un cortocircuito en los límites de lo que está permitido hacer - y no sólo decir - en el ámbito académico, en un presente en el que la vigilancia y represión están fortalecidas en todos los ámbitos educativos. Se puede decir lo que quieras, pero hacer muy poco. En esa lógica de exclusión no parece haber espacio para pensar sobre cuestiones que nos incomodan, siendo su censura la solución única e inmediata que voces reaccionarias proponen en el debate público.

Pero como dice el texto de la polémica conferencia (2): “para romper con el consenso del miedo y de la obediencia hay que romper los pactos de escritura”. De poco sirve la libertad discursiva si no está acompañada de una transformación de las prácticas. De poco sirve una diversidad académica o queer si no tiene consecuencias sobre los procesos pedagógicos, las metodologías de enseñanza y producción de conocimiento, y las formas en que los cuerpos aparecen y conviven en los espacios de formación.

“¿cómo un fluido corporal se mete en un acto de conocimiento?” preguntaba flores en su intervención. Y nos preguntamos; ¿cómo el cuerpo se mete en los actos pedagógicos performados en la universidad? ¿Cómo pensar las sexualidades en ausencia de los cuerpos y las materias que componen deseos, rechazos, atracciones, placeres? Esas son preguntas que nos deja la polémica fabricada, que una vez más logra hacer una finta a los problemas más interesantes planteados por el seminario en esta reciente edición, y que a varios colectivos académicos, políticos y artísticos nos gustaría abordar en profundidad.

Donde aparentemente “no hay un cuerpo” - relato conservador sobre el ideal del vínculo educativo - hay poderes heteronormalizantes y violencias que se ejercen brutalmente. La educación tradicional es reproductora de opresiones que son epistémicas y también sexuales, y su acción disciplinante sigue siendo cotidiana. Tanto que el cotidiano procesamiento por abuso sexual de numerosos docentes y la denuncia permanente por casos de discriminación en ámbitos educativos no son motivo de pronunciamientos ni debates, a diferencia de un ritual performativo que integra saliva a su manera de pensar las relaciones entre lenguaje, cuerpo y política en nuestras prácticas pedagógicas.

La proscripción de los fluidos del cuerpo es la condición de (im)posibilidad para pensar la sexualidad desde la academia, y esto no le fue ajeno a la saliva, ese fluido que rodea la voz y la hace posible, que silenciosamente transporta palabras y sentidos. Lo que este episodio expresa es que la diversidad está en riesgo de volverse una consigna inocua y decorativa si no está dispuesta a confrontar con el pensamiento reaccionario, que está fuertemente instalado en el sentido común y en el de buena parte de la academia. También reafirma que la censura a prácticas queer o desobedientes desea obstruir algo que ellas tienen para decirnos, y que el ruido que se levanta cuando un cuerpo aparece en una conferencia de forma no habitual (y hace aparecer a los nuestros) se sostiene en un silencio: el silencio sobre la lesbofobia, sobre los asesinatos a personas trans y disidencias sexuales, el silencio sobre la represión como arma de la discriminación y segregación social, el silencio sobre el aumento de ollas populares y personas sin hogar, el silencio sobre la transformación educativa que hace a la educación cada vez más estatal y menos pública, volviéndola aun más precaria en su autonomía.

Si en los últimos años una parte de la diversidad fue engullida como alimento saludable para el cuerpo neoliberal y el mercado - que precarizan existencias llenándose la boca de derechos -, la disidencia sexual está aún muy sola y hasta la propia izquierda es capaz de aliarse a sectores reaccionarios cuando las cosas se ponen incómodas. Cuirizar la pedagogía “supone una crítica radical de los dispositivos de normalización que construyen identidades, al mismo tiempo que proscriben otras que devienen abyectas.” (3)

En semanas de lucha y conflicto, en medio de panoramas políticos cada vez más derechizados y represivos, la universidad ha retomado prácticas radicales como la ocupación y la huelga para llevar adelante sus conflictos. ¿Qué esperar de la disidencia sexual? ¿Qué puede o no puede un cuerpo en la universidad? ¿Qué epistemologías y corporalidades pueden o no circular en espacios de producción de pensamiento? ¿Qué puede la universidad en un presente con cada vez menos salidas y una cada vez más golpeada autonomía?

No hay resistencia sin cuerpos que saben que sus existencias son el más importante campo de batalla. Si tanto se critica a las disidencias por una supuesta corrección política, entonces ¿por qué pedir perdón por no corregirnos para adecuar nuestras prácticas pedagógicas y sexuales a la moral patriarcal y conservadora, por más que sea la que aún está vigente? Detrás del saludo a la bandera de la diversidad aún vive el odio a los cuerpos de la disidencia. Y citando a val flores: “nuestro sentido de libertad está íntimamente ligado a la renovación de la imaginación.”





(1) El término queer es adaptado al español rioplatense bajo diferentes fórmulas, siendo “cuir” la forma utilizada por referentes sudacas de la teoría.

(2) val flores. “cuirizar la pedagogía. fantasías de un conocimiento pegajoso”. Disponible en:

http://escritoshereticos.blogspot.com/2022/09/fantasias-de-un-conocimiento-pegajoso.html

(3) Idem.

Publicado en Brecha - Lista de oradores - 7 de octubre de 2022

https://brecha.com.uy/un-pegoteo-que-incomoda/