martes, 11 de septiembre de 2018

Licenciatura en Danza: ¿qué, cómo, por qué, con quién, dónde?



Licenciatura en Danza: ¿qué, cómo, por qué, con quién, dónde?

Resumen:
A partir de la invitación a pensar la formación en danza en América Latina, este texto busca reflexionar sobre la experiencia colectiva y universitaria de inserción de la danza en la universidad que se encuentra en proceso en Uruguay.
El objetivo es aportar y provocar a la reflexión, compartiendo desde mi rol docente en la conformación de la Licenciatura en Danza en IENBA - UdelaR así como desde experiencias vividas como activista de la danza, en diálogo con el contexto local y regional desde el presente.

Resumo:
A partir do convite a pensar a formação em dança na America Latina, este texto procura refletir sobre a experiência coletiva e universitária de inserção da dança na universidade em processo atualmente em Uruguai. O intuito é contribuir e provocar a reflexão, compartilhando desde meu fazer docente no processo de criação da Licenciatura em Dança - IENBA, UdelaR - assim como desde experiências em tanto ativista da dança em diálogo com o contexto local e regional desde o presente.

Palabras clave: danza, subjetividades, democratización, universidad, política
Palavras chave: Dança, subjetividades, democratização, universidade, política.


Camino al bailar

Hoy me toca participar de este debate y ser al mismo tiempo parte de Transincorporados. Me toca hablar desde mi rol como docente en Licenciatura en Danza (IENBA-UdelaR) y al mismo tiempo hablar desde mi activismo político y académico; todo un desafío de polifonía. Hoy lo intentaré. Empezar por el hoy es urgente porque nos encontramos en un terreno social y políticamente crítico, donde pensar la internacionalización desde la danza no es pensar en aumentar el flujo entre artistas y festivales integrantes del circuito. Pensar la internacionalización ante el panorama actual implica pensar en cómo crear redes de resistencia y de solidaridad en una región cada vez más dominada por fuerzas represivas neoliberales. Desde su título, Transincorporados me parece necesario y urgente en el presente, en el que las identidades están en crisis - y pensar desde lo trans abre puntos de fuga para liberar potencialidades - y en el que la internacionalización tiene este otro sentido, menos relacionado a cierta endogamia propia de los corredores de circulación de élites artísticas y más implicado en el campo de luchas sociales en que nos encontramos.

La Licenciatura en Danza de UdelaR abrió su primer año en este 2018, pero se empezó a gestar hace ya casi 14 años, es decir un período lo suficientemente largo como como para que algunas de quienes la anhelabamos y militábamos en busca de un espacio universitario de formación, somos hoy sus profesoras. En este texto intentaré compartir algunos lineamientos pedagógico políticos que la orientan, dejando fuera por cuestiones de tiempo y espacio, una descripción detallada de las unidades curriculares que integran el plan de estudio. Propondré también algunas preguntas que vengo planteándome a partir de mi práctica docente - en tanto responsable de los ejes de Historia, teoría y metodologías de la investigación - y de la experiencia en proceso y colectiva de creación de la licenciatura.

Los antecedentes para la emergencia de la Licenciatura son extremadamente relevantes para comprender la forma que toma al iniciarse su primera generación; más de una década de intentos, un Plan Piloto discontinuado luego de su única edición, un campo dancístico que atravesó cambios profundos en los últimos años en lo que hace a su realidad artística y formativa, un campo independiente maduro con muchas personas con formación universitaria y no universitaria en el exterior; habituado al trabajo en colectivo y con fuertes vías de colaboración con campos vecinos como Argentina y Brasil pero también España, Alemania y otros. La Licenciatura nace también en un momento en que la oferta (y la demanda) educativa en danza se multiplicó gracias a la existencia de Bachilleratos Artísticos (2007), de la División Contemporánea de la Escuela Nacional de Danza (2013) y de la reciente creación de la carrera de Profesorado en Danza del Instituto de Profesores Artigas (2016).

¿Qué hay y qué se necesita?

La Licenciatura surgió de un proceso colectivo de ensayo y error que a través de años de análisis de planes de estudio, consultas con profesionales y avances y frenos, que logró generar entre el año 2015 y el 2017 un Plan de Implementación para los dos primeros años, del Plan de Estudios del 2008. Más allá de las personas que ingresamos como docentes a los diferentes concursos realizados, se trató y se trata de un proceso colectivo donde si bien la comunidad de la danza contemporánea tuvo una gran impronta, nos fuimos cuestionando el sentido de elaborar una carrera de grado universitaria acotada a un lenguaje o paradigma dancístico. Fue así que llegamos a conceptualizar la necesidad de una Licenciatura en la que las danzas (con las dificultades y las complejidades que esta pluralidad supone) estuvieran enfocadas desde la contemporaneidad. Esto nos permitía ampliar el foco, comprendiendo a la contemporaneidad como un tejido de convivencia entre muchísimas danzas y al mismo tiempo expandir el campo de conocimiento “danza” más allá de las fronteras del arte, integrando fenómenos sociales, históricos, filosóficos, biopolíticos, fenomenológicos que hacen a los saberes de nuestro campo. El movimiento de Licenciatura en Danza contemporánea a Licenciatura en danzas en la contemporaneidad - que aún no se refleja en el título de la carrera pero pronto lo hará - también habilitaba abordar lo contemporáneo no como una técnica o un estilo estético de danza sino como un marco filosófico y político para comprender el presente; es decir ni como un concepto aparadigmático ni como un estilo, sino como un marco para estudiar y analizar la realidad social en la que danzas, cuerpos y experiencias se inscriben y reinscriben.

De esto nace una Licenciatura con foco en las subjetividades, en los cuerpos, en los fenómenos sensoperceptivos, en la crítica y la reflexión, en las danzas dentro y fuera de sus manifestaciones escénicas y espectaculares, es decir, las danzas como parte de las formas de vida de toda la sociedad. El abordaje implica entonces a una danza pensada junto y también más allá de la comunidad de profesionales de la danza, que representa un núcleo importante pero no único de quienes practican, investigan y aman la danza. Una danza pensada en comunidad, resulta un enfoque pertinente y coherente para desarrollarse en un espacio como la Universidad de la República y más específicamente en el Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes y en el Área social y artística. Nos ubicamos entonces en ambientes permeados por tradiciones democratizadoras de los saberes y ya no en el ámbito privado en el que las formaciones en danza quedan a menudo reservadas para una pequeña élite de individuos capaces de costearselas y al mismo tiempo de dedicarse a una tarea cuyos niveles de remuneración rozan con el amateurismo (incluso en personas con décadas de dedicación a este arte).

El programa se piensa entonces como una formación de grado de carácter generalista con el foco puesto en la investigación - tanto artística como académica - comprendiendo a la danza como tanto trabajo intelectual incorporado, o en otras palabras, como formas de pensar y conocer con el cuerpo. Esto nos coloca al mismo tiempo en estrecha relación con el campo expandido de las artes escénicas- sin diferenciación de los subgéneros que lo integran - así como con otros saberes y campos de conocimiento con intereses, objetos de estudio y metodologías próximas.

Desde la creación de los programas de unidades curriculares como Historia y Teoría y Metodología de la Investigación, me he planteado el objetivo de deconstruir el europeocentrismo de la danza “escénica” (y de la cultura) uruguaya, donde tanto los lazos con América Latina como la historia de poblaciones y culturas originarias fueron borradas para ser sustituidas por un juego de espejamientos colonizadores por el cual nuestro país ha estado permanentemente mirando a Europa y eventualmente a Estados Unidos. Uruguay es un país que se autorepresenta como país blanco, de clase media y de inmigrantes europeos. Si esto es cuestionable para nuestro pasado, es necesario revisar estas ideas a la luz de un presente en el cual cada vez más estas historias se prueban como falsas y en el que inmigrantes centro y latinoamericanos habitan nuestro país; donde vivimos un período de “reemergencia” charrúa y en el que se hace urgente repensar el aislacionismo que hemos tenido respecto a AL como fruto directo de los procesos coloniales cuyos dispositivos siguen operativos hasta hoy. Otro obstáculo a abordar lo presenta el carácter excesivamente capitalino de nuestra identidad cultural, que deja por fuera la enorme cantidad de manifestaciones dancísticas - y sus concomitantes colectivos artísticos, docentes, escuelas, espacios de práctica y creación - que viven en los múltiples departamentos del país. Este europeo y capital-centrismo se plasman en la Universidad donde tímidamente empiezan a estudiarse culturas populares, literatura afrouruguaya, danzas folklóricas y tradiciones locales que han sido por muchas décadas apropiadas y por ende simplificadas por el nacionalismo, o bien ruralizadas, antropologizadas, anacronizadas y relegadas a un lugar secundario y marginal.

La Licenciatura se plantea así muchos desafíos a recorrer durante un percurso de 4 años y a través de 5 los ejes que dan forma al plan de estudios: 1) creación artística en relación con la danza; 2) investigación; 3) Historia y teoría - estudios epistémico históricos; 4) Estudios del cuerpo; 5) Procesos de mediación artística (danza y sociedad); 6) Optativas y electivas (integrando y expandiendo el intercambio con otras facultades y espacios intra y extra universitarios).

Concebimos a todos los ejes como teórico-prácticos, comprendiendo que la “práctica” no sólo involucra experiencias corporales sino también escritura, investigación, análisis. Y simultáneamente que la “teoría” está presente también en los procesos y herramientas de creación así como en los abordajes sistematizados del cuerpo y del movimiento (por ejemplo las técnicas de danza son consideradas aquí como teorías sobre el cuerpo y el movimiento). A su vez el Plan de Estudios y los acuerdos que el equipo docente viene realizando y experimentando proponen una concepción no lineal ni progresiva del conocimiento, sino una apertura desde el inicio a la complejidad de los fenómenos que integran el campo de la danza. Este abordaje es coherente con la orientación de los cambios propuestos por la nueva Ordenanza de grado que se encamina hacia Planes de Estudio sin previaturas, donde las estudiantes pueden componer el recorrido por las UC según sus intereses, criterios y posibilidades.

El habitar y ser parte del proceso de consolidación de la Facultad de Artes, y ser una de las Licenciaturas de IENBA nos pone además en contacto con una filosofía pedagógica que ya está presente en el campo independiente de la danza, donde el rol activo de las estudiantes, la toma de decisiones y la libertad para decidir cómo y para qué se adquieren diferentes conocimientos relacionados a la danza, han sido claves para la formación de profesionales por fuera de curriculas institucionalizadas de formación. Podríamos decir que ingresar a la Universidad desde adentro del IENBA supuso un encuentro que estaba esperando para producirse, entre filosofías pedagógicas que aún existiendo en ámbitos diferenciados, tienen mucho en común en cuanto a su forma de pensar el arte, la creación, la investigación y la formación artística. En resumen una formación que valora las diferentes técnicas y saberes específicos, tanto como la comprensión que el/la artista existe y vive en comunidad, inmersa en un mundo con el que dialoga e intercambia permanentemente.

El puntapié inicial de la Licenciatura estuvo dado por otro enorme desafío que se sumaba a los ya planteados: ser una carrera cuyo ingreso es libre, gratuito, sin cupos, ni requisitos, ni selección. Esto implicaba la incertidumbre hasta el momento de la inscripción, de cuántas estudiantes compondrían la primera generación, mientras que teníamos una certeza: contábamos con un cuerpo docente de 6 personas (a propósito, todas mujeres en una UdelaR y IENBA cuyo cuerpo docente tiene una saliente mayoría de hombres), y unos 3-4 salones para darles la bienvenida y coreografiar nuestra convivencia. La respuesta fue tan feliz como impactante: 330 inscriptas. Un número que superaba en ⅓ nuestras predicciones más magnánimas de unas posibles 200.

Si en términos cuantitativos este número nos deparó con un diagnóstico por un lado feliz y por otro desafiante; en términos cualitativos esto abrió un universo de posibilidades y la necesidad de crear estrategias no sólo pedagógicas sino políticas para la coexistencia.

En términos cualitativos - porque el libre ingreso no es solo un tema de números - el libre ingreso implicó que esta generación no está integrada por “los elegidos”; que cualquiera puede optar por formarse en danza en la UdelaR y que no es necesario tener determinado cuerpo para poder ser profesional de la danza, lo que busca y contribuye a deselitizar la formación y la profesión dancística.

El elevado ingreso implicaba también una masificación que desde el inicio sienta las bases para procesos de conocimiento que necesitan aprender a producirse en multitud; conjugando autoconocimiento con flexibilidad y generosidad con el colectivo. Moverse entre y con muchxs, moverse entre una diversidad de experiencias, de intereses, de recursos, de posibilidades e imposibilidades, moverse desde la singularidad y simultáneamente desarrollando la escucha colectiva; salirse del eje y practicar la flexibilidad no sólo de músculos y tendones sino afectiva y relacional; son estas herramientas que confiamos fortalecen a la formación de un profesional de la danza desde el ámbito universitario.

¿Cómo hacerlo? Ante tantas preguntas, una primera respuesta puede darla el diverso perfil de personas que ingresaron a la primera generación: desde profesionales con años de trayectoria en el campo, jóvenes recién egresados del ciclo secundario, estudiantes de otras carreras (desde teatro a magisterio, educación física, ciencias sociales), practicantes de contact, bailarines freelance, personas provenientes del campo de la gestión, quienes perdieron la prueba de ingreso en otras instituciones, o ya habían superado la edad requerida para entrar a la END, quienes venían bailando y formando a otres bailarixs hace años.

La escasez económica por un lado y la abundancia de estudiantxs por otro nos daba como saldo la necesidad de experimentar y explorar creativamente una danza ya no para pequeños colectivos y en estudios cerrados, sino en clases de media centena o doscientas personas, entre bastidores de pintura, hornos de cerámica y sonidos de piano y trompeta. Esto nos enriqueció, creo yo, tanto como lo haría el crecimiento de un presupuesto que esperamos con el tiempo pueda también potenciar lo que ya no espera para suceder.

En comparación con los campos dancísticos de otros países que han ingresado ya hace mucho tiempo a la Universidad y a circuitos de profesionalización ya muy avanzados, nos encontramos también en un medio universitario que es por un lado notablemente más pobre - si consideramos el acceso a becas, salarios docentes, posibilidades intercambios internacionales, premios dados por mecanismos de evaluación, etc - pero por otro resiste la neoliberalización y mercantilización que algunos procesos de “modernización” universitaria han impulsado. Estar en esta bisagra (que sin duda no estará exenta de transformaciones a mediano y corto plazo) nos plantea un desafío y la necesidad de pensar crítica y proyectivamente nuestros posicionamientos políticos pedagógicos desde dentro de la UdelaR y en diálogo con el contexto.

La experimentación es entonces palabra clave, para la política pedagógica y para el proceso de construcción de la Licenciatura. Y traficamos una hipótesis que practicamos frecuentemente en el campo artístico: sentirse parte de un experimento no tiene porque ser algo malo, sino todo lo contrario. Ser partícipes de una construcción colectiva en proceso es parte del saber y la experiencia artística. En otras palabras, si el arte es una mezcla de experiencia con experimento, que la Universidad también lo sea.

Entrenarse en qué

La Licenciatura busca formar investigadoxs sin cerrar una pregunta que creemos crucial explorar: ¿qué es investigar?.

Mantener abierta esta pregunta nos relaciona con una enorme pluralidad de herramientas del campo artístico y académico que toman a la danza como objeto, como medio o como campo de estudio. El carácter generalista de nuestra formación de base propone un recorrido panorámico por este mapa, dando pistas a lxs estudiantes para profundizar en aquellas que les resulten más interesantes, indagando desde el saber y también desde el deseo, desmenuzando sus marcos epistemológicos y fenomenológicos, conociéndolos/nos desde la experiencia. Dejando a la incertidumbre y al no saber ser parte de los procesos de aprendizaje e investigación. Proponiendo que la historia no puede ser conocida a distancia de la teoría y viceversa; que ninguna teoría debe estudiarse deshistorizada y des-localizadamente. Entendiendo que la danza es además de un lenguaje artístico un fenómeno que implica de formas complejas a múltiples dimensiones de la vida en sociedad (colectiva e individual). Inventando juntxs modos de compartir saberes y experiencias no sólo desde las docentes a les estudiantes sino entre les estudiantes mutuamente y con las docentes.

La Licenciatura en sus diferentes ejes explora un pensamiento que concibe la necesidad de pasar por el cuerpo lo que investigamos, comprender que la teoría de la danza es también teoría social, integrar herramientas de la coreografía expandida, pensar las identidades que operan sobre los cuerpos y las formas de vida, investigar reflexivamente las performances identitarias y performativamente las identidades, analizar la relación entre danza y política, la relación entre danzas y estado, el rol del disciplinamiento, el rol que han cumplido como elites locales disciplinadoras a través de la importación de danzas europeas y norteamericanas.

La desestabilización de la idea de que un profesional de la danza necesita entrenarse únicamente en las técnicas tradicionales occidentales - ballet, danza moderna, danza contemporánea y un par más - es central para el entrenamiento que proponemos y que entiende al cuerpo no sólo desde la idea de movimiento sino también de la sensopercepción; que entiende al cuerpo no sólo desde el individuo sino desde la interconexión.

¿Qué entrenamos entonces? Entrenamos el deseo, la pregunta, la convivencia en colectivos amplios y diversos, la diferencia y el ser en común, el diálogo con paradigmas que no son el propio para tomar algo de allí, la creación de una danza que transforme la realidad social (Boal 2013), el trabajo sobre, de y a partir de la subjetividad, la curiosidad, la participación e implicación, la fusión y contaminación entre lo académico y lo artístico, la desterritorialización de saberes y de cuerpos, la relación con lo complejo y con lo simple, el intercambio con otros campos de conocimiento, la traducción, la capacidad de experimentar como herramienta fundamental para la comprensión y producción de conocimiento.

Cogobierno y democratización del saber y del poder

Danza y política tienen una estrecha relación no sólo relacionada a las políticas públicas y culturales que la tienen por objeto, sino a que sus formas de pensar y actuar sobre el cuerpo y de crear relaciones son políticas en sí mismas. La danza contemporánea viene hace décadas pensando y explorando posibilidades de crear desde y para un cuerpo democrático (Banes 1993) y en formas de bailar en colectivo que disolvieran o descolocaran las jerarquías y las relaciones que provenientes de marcos como el racionalismo, el cartesianismo o incluso el romanticismo en la danza, han organizado obras, danzas y encuentros. Lo colectivo es parte de la danza porque ésta casi que no puede ser practicada individualmente; ¿qué políticas se ponen en juego al crear una Licenciatura en Danza?

La UDELAR y su forma de cogobierno - en la que estudiantes, docentes y egresadas están a cargo de todas las decisiones no sólo educativas sino institucionales de la Universidad - resulta un ejercicio democrático al interior de una institución que se concentra en el desarrollo de tres funciones: enseñanza, investigación y extensión. Esto la hace peculiar porque desestabiliza las tradiciones pedagógicas verticales, dando voz y también voto a todes les participantes en los procesos de formación (y no sólo a quienes se encuentran en roles docentes o de dirección). Su singularidad también proviene de esta triple función que coloca a la enseñanza en permanente relación con la producción de conocimiento y con la relación con el medio y contexto social por otro, concibiendo a la Universidad como actor social y pensando en sus aportes no sólo puertas adentro sino en relación con una cultura y sociedad en permanente transformación. La dinámica del cogobierno pone a los procesos de enseñanza y de aprendizaje en permanente contacto con la política evidenciando lo que intenté plantear hasta aquí; que ellas son labores constitutivamente políticas.

La Licenciatura nace además en el Instituto Escuela Bellas Artes, cuya historia y presente representan una tradición de resistencia, involucramiento con movimientos sociales y politización del arte. Si estudiamos su historia - cuyos primeros antecedentes datan de 1833 -, son llamativas las relaciones de la Escuela con sindicatos, con el movimiento anarquista, con colectivos sociales y culturales de diversas zonas de montevideo y del interior del país (Cultelli 2013). La intensidad con la que se vivieron en el siglo pasado las diferentes rebeliones y levantamientos (desde el ´18 al ´68 y la resistencia a la dictadura) dejó una huella que se siente en el presente y que hace contaminarse a prácticas artísticas y filosofías sobre la acción política desde el arte. Habitar el IENBA invita a la danza a preguntarse cómo conjugar las herramientas propias de la posmodernidad - afianzadas en este campo artístico y en nuestra propia perspectiva político-estética - con la imaginación política y la implicación social que estalló en los 60s y que se encuentra muy viva entre sus docentes, Talleres y Áreas. En resumen el contexto de emergencia de la Licenciatura nos convoca a pensar desde el presente sin despreciar el pasado, un convite pertinente en un contexto que señala que cosas que creímos que ya no volverían, ya están aquí de nuevo.

Lo contemporáneo - o la idea de danzas en la contemporaneidad - necesita por ende ser pensado no como una sincronización y puesta al día con los “centros” o el intento de convertirnos en uno nuevo “aggionandonos”, sino desde la articulación de redes desde los márgenes, desde el sur, desde saberes periféricos y potentes para desarmar relaciones de poder que a menudo el campo artístico puede contribuir a reproducir acríticamente. Esto nos coloca en tensión - es decir en una relación crítica y reflexiva - respecto a instituciones y lógicas provenientes del mercado, del estado y también de las transformaciones que viven las Universidades de todo el mundo. Nos propone el desafío de un pensamiento situacionista (tomando palabras de Guy Debord), y de una danza situacionista. Nos expone a la tarea, creo necesaria, de convertir el culto a la diferenciación (propio de la posmodernidad neoliberal) en amor a la diferencia (propio de un tiempo que aún está por venir).

Para ello contamos con los cuerpos y el pensamiento coreográfico como lenguaje expresivo pero también como marco para entender y actuar en sociedad. Y es con ellos bajo la piel que nos metimos a este proceso creativo de una Licenciatura en danza en una Universidad pública, gratuita, cogobernada y sin restricciones en el acceso, en un momento en que la crisis social y política nos rodea - y afecta directamente a los cuerpos y a las Universidades - por todos los flancos de América latina.

Si hemos pasado las últimas décadas hablando de la política de lo sensible hoy quizás llegó el tiempo de crear una sensibilidad para la política. Una política donde palabras como militarización, golpe y saqueos han vuelto a aparecer; y en la que ya no es posible guardar la distancia entre micro y macro, entre arte y vida, entre saber y poder. Un presente donde la lucha por presupuesto para la educación pública se entremezclan con otras luchas (un ejemplo lo vimos en el agosto verde que acaba de pasar donde el reclamo de 6+1% para la educación y la lucha latinoamericana por la legalización del aborto se fundieron cromáticamente en una misma consigna).

Habitar nuestro ahora, hacer historia del presente hacia atrás, tejer redes urgentes de resistencia y solidaridad entre países de América Latina, profesionalizarnos sin volvernos mercenarias del mundo de las becas y los proyectos concursables, desactivar la competencia como dispositivo que cada vez más organiza las instituciones y actores abocados a la producción de arte y de conocimiento, apostar a la autonomía universitaria (que no significa estar airladxs de todo y todos), no temerle a la politización, confiar en la capacidad crítica de lxs estudiantxs y ejercerla desde la docencia, apostar al latinoamericanismo (contra la mirada anti populista que emana fuerte desde el norte), desconfiar de las miradas “neutrales”. Es decir: estamos llenas de desafíos. Pero también de herramientas y deseo.

Se vienen tiempos de profundizar la democratización de los saberes y más que nunca recordar que como propuso la Reforma de córdoba hace 100 años “toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden“ (de Córdoba 1918).

Y si de aprender se trata, desde este rol docente aprendemos y también desaprendemos todos los días y eso multiplica los sentidos de estar aquí. Porque

La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.

Quizás parece que hablé poco de danza y demasiado de crítica. Pero creo que todo esto es hoy la danza que necesitamos, y la que queremos hoy.


Lucía Naser para Transincorporados
Montevideo - Río de Janeiro
Agosto-Setiembre 2018








Trabajos citados:

Banes, S. (1993). Democracy's Body: Judson Dance Theater, 1962-1964. Duke University Press.

Boal, A. (2013). Teatro del oprimido. Alba Editorial.

Cultelli, Marina. Experiencias y concepciones pedagógicas en el IENBA. Contextos, resistencia cultural, identidades y vigencias. Tesis presentada con el objetivo de obtener el título de Magíster en Enseñanza Universitaria, 2013.

Debord, G. (1999). Internacional situacionista, vol. I: La realización del arte. Madrid: Literatura Gris..

de Córdoba, F. U. (1918). La Juventud Argentina de Córdoba a los Hombres Libres de Sudamérica. Manifiesto Liminar. En: La Gaceta Universitaria. Órgano de la Federación Universitaria de Córdoba, Edición Extraordinaria, 1.

jueves, 6 de septiembre de 2018

De la politización de la danza a la dancificación de la política en 15 páginas / TRANSINCORPORADOS 2017

DESCARGAR ACÁ:

De la politización de la danza a la dancificación de la política (Artículo)


Este trabajo parte de un análisis de las formas de politización de la danza contemporánea en el campo cultural brasilero durante los 2000 y culmina en el estudio coreográfico de las movilizaciones de protesta de Junio de 2013, que tuvieron lugar en el espacio público de varias ciudades de este país. Propongo problematizar los modos en que lo coreográfico es o no capaz de interrumpir sensibilidades hegemónicas y crear nuevos espacios de experiencia y relación. El foco está puesto en los marcos artísticos, políticos y culturales que intervienen en los procesos de composición, presentación y decodificación de la danza escénica contemporánea. Atendiendo a las formas teatrales y comunicativas de la danza y del cuerpo, el trabajo busca recuperar la potencia política de la dimensión experiencial de las prácticas dancísticas, así como las herramientas organizativas y
contrahegemónicas de la coreografía. La tensión entre lo experiencial y lo espectacular expone paralelismos entre la danza y la política y abre preguntas que la disertación aborda al analizar el modo en que manifestaciones públicas y masivas de protesta irrumpieron en la escena política brasilera, incidiendo a través de acontecimientos imprevisibles sobre los procesos políticos institucionalizados de la democracia liberal nacional. Para ello analizo brevemente el modo en que ya no propuestas artísticas, sino lo coreográfico en tanto marco de y para la organización social, interviene en lo político a través de la generación de encuentros presenciales de los cuerpos y de experiencias colectivas que disparan procesos de transformación comunitaria e intersubjetiva.

Palabras clave: política, coreografía, protesta, identidad, representación

sábado, 25 de agosto de 2018

Crítica o cinismo: una autocrítica desde la performance contemporánea.



El artista cínico-pseudocrítico-contemporáneo es así:
Se porta como una mierda con un mundo que no le interesa en lo más mínimo salvo para fines extractivistas y se ríe de eso por que "es artista";
Se ríe del arte porque le permite ser una mierda y todavía vender su bosta y vivir de eso;
Se ríe de un público que, desorientado porque la mayoría de las veces los sentidos políticos de la performance contemporánea son ininteligibles, intenta igual con generosidad ver ALGO crítico en su obra aunque tenga que inventárselo;
Pone la palabra anticapitalista en alguna frase para que suene como que si le das una vuelta de tuerca es re de izquierda lo que está haciendo;
Pone la palabra doctorado e investigación en alguna parte como para que el manto de legitimidad cubra la transparencia de su maldad;
Generalmente viene del norte y te lo presenta como la última tendencia (que si no entendés es porque sos una pobre subdesarrollada analfabeta del lenguaje de las sutilezas);
Nombra y exhibe todas y cada una de las relaciones de poder implicadas en esta cadena de sarcasmo;
Te invita a brindar por ellas.
NO GRACIAS

Creo en otro potencial político del arte que no pasa por sentirse subversivo descorchando champagne mientras el mundo se viene abajo y lo sabemos pero bueh. Creo que el artista cuyo mundo es su ombligo le hace mal al arte y al mundo y no quiero ni querré nunca ser parte de su fiesta. Me he visto alguna vez cerca de esa postura, no me es ajena y por eso me perturba y quiero mudarme lejos de ella. Quiero trabajar para que la pensemos juntas y paremos la inercia que nos empuja y premia cuando nos movemos hacia ella.

Algunas pistas y cuerpas sueltas y fragmentadas me hacen aún creer que sí podemos expulsar a esta macropelotudez de la residencia permanente que se organizaron en las oficinas centrales del “arte” y de mirarnos un poco desde las periferias. Y sobre todo asumirnos como parte - y no aparte - de esto que llamamos mundo y que está bien hecho mierda. Primera constatación: no somos re cool y super críticos sino que también estamos en el horno amigas, contemporáneas, artistas, bailarinas. ¿Pueden olerlo?

Como artistas del cuerpo y la danza - que es en otras palabras acción en tiempo real - nuestro trabajo existe en la tensión entre actos y discursos. Sin embargo el abordaje discursivo de las acciones nos pone en riesgo de  pensar que señalar las cosas es suficiente; que con apuntar a las relaciones, las realidades y las problemáticas estamos salvades. Que ese es nuestro aporte al mundo y eso basta. Que no pueden pedirnos más, sería mucho pedirnos más.

Discordo.

Estamos en tiempos que exigen mucho más de nosotres. Tiempos que precisan de cuerpos en acción y no sólo acción escénica. La teatralidad no está solo en los palcos sino en el mundo y es allí - y desde allí - donde las urgencias nos piden implicarnos. Y no hablo de intervención urbana como quien sale a hacer una donación de su magia al espacio público y se vuelve al estudio regocijada sino que hablo de IMPLICARNOS. Incluso si eso involucra atacar nuestra herramienta y nuestra burbuja de privilegio.

No basta trabajar con el cuerpo y con arte para ser críticos
No basta con nombrar las relaciones de poder en las que estamos insertos para ser críticxs
La derecha ya hace todo eso.
Y su cualidad es la transparencia: nombrarlo todo, visibilizarlo todo y así - luego de los 3 minutos de angustia - naturalizarlo todo. La banalidad del mal.

Si no ponemos atención a esto seremos patéticas creyendo que somos irónicas. Seremos prosistémicas creyendo que somos contrahegemónicas.

Ni los cuerpos ni la creación son esencial, ontológicamente críticas sino todo lo contrario; es a través de ellas que el neoliberalismo cada vez más se expande y se disemina. El neoliberalismo hizo su revolución de lo sensible y fue silenciosa y hoy se llama neofascismo. O viejofascismo, no sé.

Los cuerpos y la imaginación son los campos afectivos cada vez más dominados por el neoliberalismo.

Por esto nuestra autoreflexividad no puede parecerse a los relatorios que entregamos junto a las rendiciones de cuenta de los fondos que financian nuestros proyectos. No puede parecerse al resumen de nuestras obras que adornamos e inflamos para seducir a los sponsors y ganarnos la residencia.

Si de veras creemos - y afirmamos - que la identidad no es más que es la reiteración de actos performativos, participar de los ciclos cortos, repetidos cíclicamente, competitivos y extenuantes de la captación de recursos y venta de proyectos le hace algo a quiénes somos y qué tipo de intervención está haciendo nuestro arte en el mundo. Es por eso que me asusta que la distancia entre la autocrítica y la autopresentación de nosotras mismas en las páginas de los proyectos está desapareciendo. Al principio eran un medio para otro fin; ahora se están volviendo la cosa en sí misma.

Autoreflexión es mirarse y estar dispuesta a cambiar. A verse en contexto y dejarse ver, incluso las debilidades. Autocrítica es verse en el mundo y desde los ojos de otres que no entienden la “importancia de nuestro arte”. Es escuchar. Autocrítica es abandonar la soberbia que relata nuestra agencia para vernos también como productos de un entorno en proceso (un proceso que tiene un norte que está fuera de nuestro control). Autocrítica es también eso que somos pero no elegimos.  Y duele.


Dedicado a Julian Blaue & Edy Poppy (Oslo e Berlin). 
Piensa en tu pseudoartista favorito y dedícaselo también.  

Publicado en otra versión en Lobo Suelto!



jueves, 9 de agosto de 2018

Perder en el estado y ganarnos el mundo



Internacional feminista: perder de visitantes pero ganarnos el mundo.  


                                                                                                               Foto: M.A.F.I.A.

Procesar derrotas es la especialidad de la contrahegemonía y el feminismo es contrahegemonía, es lucha contra el poder establecido, es la lucha que desestabiliza los pactos de caballeros en los que está basada la política local y abre las compuertas de la represa a una marea que rompe diques y no respeta sus cauces. Si la lucha por la despenalización del aborto fuera un partido de fútbol podríamos describir lo de ayer como perder de visitantes pero ganarnos la cancha del mundo. En el senado jugamos de visitantes porque nuestra casa son las calles y nuestra mejor zaga es la mundialista.

La fecha termina con una conclusión no tan novedosa: la democracia neoliberal profundiza la desigualdad y ya no tiene nada que ver con la palabra libertad. Debería existir un parlamento aparte para el derecho sobre nuestros cuerpos, debería existir un tribunal aparte donde las únicas juezas pudiéramos ser nosotras. Hoy nuestros gobiernos que deberían ser los que nos garantizaran la autonomía sobre nuestros cuerpos se dedican a reprimir y perseguir a las decisiones que igual tomaremos.

El sistema político en que vivimos agoniza hace tiempo – quizás nunca renació después de que sin percibirlo se suicidaba tirándose al mar desde un avión en los 70s – y firmó ayer otra de las actas que no pueden ser leídas sino como su certificado de defunción. El zombie se aferra a su poder y le da la espalda a los cientos de miles de personas que en todo el mundo se envolvieron al verde, se sumaron a la campaña que sabemos bien que no es nacional.

Las fronteras de los estados nación y sus gobernantes de turno – que al final son más o menos siempre los mismos - se muestran con claridad hoy como las mayores instituciones de control sobre nuestras vidas con sus soberanías que se cagan en las nuestras, con sus constitucionalidades de mierda, con su división de poderes que solo aseguran la unificación del poder, con sus fronteras que quieren impedirnos el tránsito y el cambio, con sus viejos dispuestos a quedarse a cualquier costo, con sus pactos con los mercados, con su compromiso - este sí inalterable - con el capital. La ceguera histórica de los gobiernos es el contenido para la forma que tiene hoy nuestro sistema político y como ya sabemos: no hay cómo dividir del todo forma y contenido.

La estacada final la darán el tiempo y las movilizaciones que no esperan a que el sol salga para comenzar la revolución porque somos expertas y amantes de la noche. Lo que es oscuro para algunes es la fiesta para otres y lo que sucedió en estos días fue la consolidación de la internacional feminista. Quizás en este contexto quienes creen que pueden interrumpir voluntariamente nuestro deseo son ellos, al amparo de sus leyes de mierda y sus sonrisas cínicas bien propias de quien se cree intocable. Pero de lo que se pierden es de ser parte de esta ola potente y amorosa de liberación transnacional y de solidaridad que además de cruzar aduanas cruza géneros, cruza identidades, cruza los antagonismos que nos quieren separadas para unirnos en la lucha por nuestro goce y nuestros cuerpos, que no es una lucha por la individualidad sino todo lo contrario, una lucha por hacer de nuestros encuentros públicos e íntimos lo que se nos cante el cuero. Hacer y ser en colectivo; la más política de las experiencias que a ellos les chupa un huevo.

La rabia agudiza el pensamiento y la aparente derrota es en cambio un montón de fuerza para este proceso en marcha que es la internacional feminista; que no tiene ni primera ni segunda, que no tiene himno, que se da el permiso de ir cambiando de color porque sabemos que lo camaleónico es mucho más potente que la monocromoidentificación, que escribe sus manifiestos con los cuerpos y en texto más imborrable que es la calle, que desconcierta, que nos sorprende emocionadas, haciendo cosas que no sabíamos, gritando con una voz que no nos conocíamos, y abrazadas, relampagueando juntas en los instantes de peligro. Aunque nos caguen a palos y nos lleven presas. Y por eso mismo.

Si perder una votación en un espacio donde ya casi todo está perdido nos hizo posible ver la fuerza de este movimiento (vernos y energizarnos en ese mismo acto de vernos), sentir la vibración de nuestra solidaridad y el eco imparable de nuestro grito, percibir nuestra enorme capacidad de organización, argumentación y retroalimentación de los focos locales de organización y pensamiento, percibir que están cagados de miedo y que su retórica no se sostiene; entonces sigamos perdiendo. Porque perder en sus términos es al mismo tiempo ganar en los nuestros. Es la paradoja de nuestras luchas.

En este proceso ganamos hermanas, fuerza, claridad y certeza de que no podemos esperar de estos señores que autoricen y legalicen nuestros actos, goces y deseos. Ganamos saber que más que nunca hay que crear redes y sostenernos, ganamos encontrarnos en la calle, ganamos la certeza de que cosas tan zarpadas como la maternidad solo pueden suceder si hay voluntad para ello, ganamos lucidez para preguntarnos, historizar y desesencializar eso que llamamos “mujer”, ganamos apoyos y sumamos adhesiones – por nuestro mérito pero también por el demérito de sus patéticos argumentos -, y también que hay que seguir empujando porque aunque no se va a caer solo, el patriarcado se va a caer. Solo hay que seguir un poco más y que la fuerza aun cuando parece que no, está ahí e irrumpe de formas que no siempre se amoldan a los poderes que quieren regular nuestros cuerpos. Porque quizás lo que es necesario romper antes son esas formas.

Somos expertas en derrotas pero esto hermanas, amigas y también amigues que lo dejaron todo en la cancha, a mi me parece más que un fracaso un momento clave para visualizar nuestra fuerza, leer las pistas y abrir los caminos para nuestros próximos movimientos. Como en la danza, a veces una caída ofrece una perspectiva del suelo que abre la posibilidad de nuevos apoyos que antes no conocíamos. Caigamos y caigamos entonces pero siempre juntas. Caigamos y rolemos y caigamos y quebremos el suelo liso y totalitario del conservadurismo, de sus iglesias, de sus caretas.

Caigamos y que retumbe para que tiemblen los fascistas, porque no van a poder parar a esta internacional feminista.

A las luchadoras que no cesan y que me enseñaron a revivir políticamente.  


martes, 24 de julio de 2018

álbum de una foto (atenas)



cuando vi esta imagen en atenas - que sigue siendo un ágora cuyo diálogo sigue y sigue desde las infinitas pegatinas que gritan consignas, rostros y textos desde las paredes - me conmovió muchísimo porque decía todo sin una sola palabra.

nada contra ellas, las palabras, que son además de mi pasión, la gran materia prima de esa ciudad a lo largo de más de 25 siglos. pero es cierto que entre el griego y algún que otro árabe, las letras se convirtieron en esos días en un montón de simbolitos ilegibles que le aumentaron a fuerza de necesidad el volumen a la necesidad de leer la potencia simbólica de los cuerpos, los gestos, las imágenes, los silencios. la ilegibilidad me es incómoda porque ando tanto entre textos que no poder interpretarlos me hace sentir casi a ciegas. al mismo tiempo, en este presente donde la escucha es una especie de animal en extinción y la sobreproducción de textos los vacía de su posibilidad de hacer cosas, agradecí esas imágenes tan complejas y tan fuertes como andar por la vida caminando junto a gente que amamos y que está presente siempre, y presente aún sin estar cerca.

esta imagen quiero grabarmela y compartirla porque son tiempos de un exceso de demanda de “ser alguien”, de diferenciarnos, de tener una personalidad y una opinión sobre todo, de ser únicas y singulares, de pensar la libertad sólo en términos individuales, de usar la crítica menos para estar con otrxs y más para destruirlxs, de la economía del gano-o-pierdo ocupando el lugar de los afectos.

entonces la tomo como una especie de regalo de esa ciudad que amé y de álbum de viaje (y no es que no haya vuelto con los ojos llenos de cientos de imágenes increíbles y que pulsan fuerte). la tomo y la devuelvo a esta ágora sorda y en ruinas que es internet, para contarselas a esas personas que amo tanto y lo saben, y con las que quiero seguir caminando juntes siempre. y también para las que están solas, a ver si lxs dioses indisciplinadxs de esa grecia que me llamaba hace tanto tiempo con tantas voces diferentes, tuercen un poco el camino y les arriman manos que ayuden a aflojar un poco, a arrimarse al calorcito de otras palmas, a caminar con otres, que es la única forma en la que (creo) tiene sentido hacerlo.

miércoles, 13 de junio de 2018

ABORTAR EL PUNITIVISMO: nuestros cuerpos, nuestra lucha


                                                                                                                                                   Foto: Colectivo Manifiesto

"Que sea ilegal pero si le pasa a mi hija de alguna forma lo arreglamos”

“Todo feto debe nacer, ahora si vive en un mundo de mierda o cuidado por alguien que no deseaba la maternidad no importa”

“Odio a las mujeres y odio que puedan decidir sobre la vida; para qué construimos un mundo de hombres si la palabra final la tienen las mujeres?”

“Con ese verso de sus derechos van a acabar con la familia”

“Sin maternidad compulsiva, obligada y teleológica se desestabiliza la sumisión que hemos logrado al darles a las mujeres el rol de cuidadoras de nuestros hijos y convencerlas que renunciar a todo para criarlos es la máxima felicidad que pueden conocer en la vida. No puede suceder”.

“Esto de luchar contra el aborto pone de manifiesto que garchar a lo loco sin pensar las consecuencias es algo que sólo podemos hacer los machis, quedamos en orsai...”.

“Yo si fuera mujer recontra abortaba. Sabes lo que es que te crezca un pibe adentro!?! Pero bueno, ellas nacieron para eso”

“Esto de abortar de la maternidad por elección no hará que muchas mujeres se den cuenta que pueden decir que no a muchas otras cosas?”

“Si es mi mujer y el bebé es de otro que aborte” (esto lo resolvemos entre machos)

“El estado debe velar por el bien de la familia (que ya no existe salvo en la retórica moralista de la 
derecha más rancia pero nos viene bárbaro para estirar un poco más la fecha de vencimiento de nuestros privilegios)”

“Me cae tan bien el Papa”

“Las que abortan están desconectadas de su yo femenino trascendental, son posmodernas alienadas del ciclo natural y sagrado de la vida y la reproducción. Yo lo sé porque SOY MADRE”

“A mis hijos les caería medio mal que saliera por ahí a defender el asesinato de bebés, no te parece?”

“Son lesbianas, brujas, putas y quieren acabar con la especie, apoderarse del mundo y cortarnos la pija a todos”.

Algunos de los argumentos que se han escuchado por parte de los anti-abortistas:
Y mientras tanto empieza el mundial y la camiseta que te tenes que poner no es celeste ni azul: es verde.
Y mientras tanto del otro lado de una frontera ridícula me desperté pensando en argentina y como la lucha por nuestras cuerpas sigue en pie, sigue sangrando, como nuestros derechos aún no nos pertenecen a todas.
Me desperté pensando en las amigas que acompañé a abortar y en las que me acompañaron, en biopolítica y feminismo, en las fantasías y pulsiones de vida-muerte que se ponen en juego en los debates, en la estigmatización de quien no se ajusta 100% al modelo que "mujercitas" diseñó para nosotres, en quien no quiere ser un nodo de la cadena del gran útero universal, en lo jodido que es no cumplir las expectativas convencionales, en cómo se necesita abrazarnos y mandar a la mierda a lxs hipócritas y a la hipocresía, en la niña de 2 años violada y asesinada en su propio hogar por el padrastro hace unas horas, en los cuerpos que no importan, en los cuerpos que vigilan.
Ya estamos abortando y lo que muere son sus privilegios y su poder sobre nuestros cuerpos.

Hoy es un día importante en argentina pero también para todes. Queremos aborto libre, seguro y gratuito. Y que dejen de ser tan forros porque nos están viniendo ganas de cerrar la concha y no abrírselas nunca más hasta el fin de la eternidad.
Hay que expropiarle a Misión Vida la defensa de la vida!
Hay que poder decir que no, incluso para encontrar otras formas de decir que sí.


LEGALIZAR EL ABORTO E ILEGALIZAR LOS PRIVILEGIOS
TODAS JUNTAS Y TODAS LIBRES! Publicado en Lobo Suelto! y La Tinta

domingo, 3 de junio de 2018

De la politización de la danza a la dancificación de la política (Tesis)

De la politización de la danza a la dancificación de la política (Tesis Doctorado RLL-UMICH)


                     Si la danza ya se politizó es hora de dancificar la política.    





>> Resumen <<

Esta disertación parte de un análisis de las formas de polítización de la danza contemporánea en el campo cultural brasilero y culmina en el estudio coreográfico de las movilizaciones de protesta de Junio de 2013, que tuvieron lugar en el espacio público de varias ciudades de este país. La disertación analiza las obras Wagner Ribot Pina Miranda Xavier Le Schwartz Transobjeto (Wagner Schwartz), Eu sou uma fruta gogoia em 3 tendências (Thelma Bonavita), Matadouro (Marcelo Evelin), The Hot 100 Choreographers (Cristian Duarte), Lote (Duarte), Como_CLUBE (Bonavita) y Proyecto Multitud (Tamara Cubas) con el objetivo de observar cómo en diálogo con sus contextos, problematizan la identidad, la historia, la nación, al cuerpo como archivo y a los modos en los que estas dimensiones organizan la vida social contemporánea. En diálogo con el abordaje de Jacques Rancière sobre la política de la estética (The politics of aesthetics...) y el de André Lepecki sobre “coreopolítica” (“Coreopolítica...”), la disertación se propone problematizar los modos en que lo coreográfico es o no capaz de interrumpir sensibilidades hegemónicas y crear nuevos espacios de experiencia y relación. Posteriormente estas conceptualizaciones son contrastadas con el enfoque “impolítico” desarrollado por autores como Roberto Esposito (Terms of the political...) y Alberto Moreiras (Línea de sombra...). Los capítulos uno y dos se concentran en obras escénicas que discuten performativamente la identidad brasilera y los procesos históricos y semióticos en disputa en su conformación, haciendo foco en las tensiones entre lo global y local y en la historia brasilera.

El capítulo tres se enfoca en la historia y convenciones del campo dancístico brasilero y uruguayo; el énfasis de su recorrido está puesto en la tensión entre lo espectacular y lo fenomenológico, que a lo largo de la historia dan lugar a poéticas y políticas que conviven conflictivamente. El capítulo se enfoca en diferentes modos de entender la representación y la comunicación de los lenguajes dancísticos que anteceden a la danza contemporánea así como a los que la habitan. Para ello la disertación presta atención a los marcos artísticos, políticos y culturales que intervienen en los procesos de composición, presentación y decodificación de la danza escénica contemporánea. Atendiendo a las formas teatrales y comunicativas de la danza y del cuerpo, la disertación busca recuperar la potencia política de la dimensión experiencial de las prácticas dancísticas, así como las herramientas organizativas y contrahegemónicas de la coreografía. La tensión entre lo experiencial y lo espectacular expone paralelismos entre la danza y la política y abre preguntas que la disertación aborda al analizar el modo en que manifestaciones públicas y masivas de protesta irrumpieron en la escena política brasilera, incidiendo a través de acontecimientos imprevisibles sobre los procesos políticos institucionalizados de la democracia liberal nacional. El cuarto y último capítulo retoma el foco en Brasil para observar ya no propuestas artísticas, sino el modo en que lo coreográfico en tanto marco de y para la organización social interviene en lo político a través de la generación de encuentros presenciales de los cuerpos y de experiencias colectivas que disparan procesos de transformación comunitaria e intersubjetiva. Las reflexiones finales presentan algunas posibles vías para profundizar e intervenir sobre la crisis de representación que afecta a la danza y a la política en la contemporaneidad. 



* para descargar click en el título 

viernes, 1 de junio de 2018

Documento de dos días para ser leído en quince minutos comprimidos en diez de presentación.


Archivo afectivo textual o devolución poética de los trabajos de decenas de estudiantes de Historia y Teoría, Licenciatura en Danza-UdelaR.

Documento de dos clases para ser leído en quince minutos comprimidos en diez de
presentación.


A diferencia de la imágen neutral, fría y científica del archivador, el archivo cuando actúa lo moviliza todo.

Nuestro archivo está ahí organizado para no desbordarnos. Ponerlo a moverse es EL CHALLENGE, mayonesa, holiday on ice, twerking, johny tolengo, Matrix, videoclip, macarena, baila morena, cris morena, rayuela, hula-hula, Mancha pancho, remolino remolacha, asereje, sherk, aja, harlem shake, eje ejeretudejerei o you now aima jami ande quiridiquin.
Recrear, reconstruir, resignificar, revivir, reescenificar.
Hacer un video y luego un texto y luego pedir a alguien más que escriba un texto;
Pedir escribir unas palabras del presente y luego bailarlas; las manchas en las manos de quienes pintaron;
Archivar una marcha y pedir luego un documento de lo visto;
Bailar con quienes fuimos hace 4 años; coreografía transtemporal recreada;
Museo que estereotipa cuerpos y documenta como el lenguaje cuenta y performa transformaciones. La historia oral, la palabra sobre el cuerpo que ya no;
Desembalsamar los recuerdos y sacar los secretos a ventilarse, a habitar el cuerpo de otra, amiga, amor, animal, hijo;
Documentar una danza para luego mostrarla 2 veces a alguien y que haga su versión y de esas versiones hacer un video. Viralizar entre cuerpos una información coreográfica;
alguien filma un video sobre algo que le pasó pero decide nunca jamás verlo aunque si mostrarlo;
Alguien dicta “instrucciones para archivar”.

Una deriva por un barrio o una deriva por mi historia
por cuerpos de danzas que viven en mí
por cuerpos de otres y de las yo que fui.
Cuerpos urbanizados, cuerpos en rebeldía, cuerpos en resistencia, cuerpos que importan, cuerpos del estado, cuerpos desidentificados, cuerpos civiles, cuerpos oficiales, cuerpos que danzan, cuerpos muertos, cuerpos organizados, cuerpos empoderados, cuerpas colectivas, desidentificadas, cuerpos golpeados, cuerpos presas.
SER CUERPOS YA ES POLÍTICO
Ser cuerpos ES polític.
Soy 8 mujeres
Soy el miedo a que me preguntes eso que no quiere hablar en mi. O que si quiere pero le da miedo lo que pienses.

Si hoy la locura es política la terapia también tendrá que serlo. Terapia histórica para las crisis del presente; terapia holística para las heridas, metafísica para cuerpos desplegados virtualmente.
Take me to the church.
Tengo adentro un mar compuesto por los llantos que pude cazar justo antes de que se me salieran. Un mar de olitas de lágrimas que a veces me llenan los ojos y los vuelven más curvos de lo que ya son, como pelotas de agua o burbujas que se hinchan más de lo esperable antes de encontrar el desagüe.
El agua tiene una especie de unidad interna que no es tan fácil de romper y sostener la lágrima es como cerrar las esclusas del acuífero unido interno.

Escribo este doc sin título 1 (que renombro como sin título 2 ¿sigue siendo el mismo?) , esta misma hoja en la que escribieron para después borrar los archivadores del silencio, página en blanco que representa ausencias (hace pausa larga en la lectura)

Archivadores de una marcha, de los silencios que hicimos y que haremos.
El vacío huele diferente cuando está lleno de silencios.

Cuerpo frágil cuerpo cuerpo.  Archivar y traducir tienen cosas en común y es la dispersión inevitable de los elementos. Y que pueden hacerse infinitamente.
No puedo parar no puedo parar no puedo parar no puedo parar no puedo parar no puedo parar no puedo parar no puedo parar no puedo parar no.

La fragilidad del archivo nos dice algo de la fragilidad de la memoria y también de la fragilidad del presente. El yo es aún más frágil cuando se pone a revolver en las ruinas.
Me parece una locura que yo sea alguien”

La experiencia es de alguna forma un archivo. Otrxs dirían que sin sistematización a priori no estaría valiendo. ¿Qué formas y claves de acceso tiene este archivo que actúa, este deseo de re vivir o de sepultar para siempre, este impulso hacia la conexión con algo que ya no está ahí pero de alguna forma aún está ahí?

porqué miramos atrás (voltea)
porqué miramos atrás (voltea)
porqué miramos atrás (voltea)
Las supervivencias de la danza nos hablan de una información que encarnó pero que paradójicamente ya no es tangible, accesible en su estado puro, pasible de una más o menos completa reconstrucción.

Algo muy personal se mueve en estos documentos, en estas prácticas que nos llevaron a hurgar en diferentes archivos: lo cotidiano, lo íntimo, lo histórico silenciado, lo que se hace presente a través de una ausencia.

Archivo desplegado que archiva la intimidad

El presente es densificado por la copresencia y el entrevero arrremolinado de los tiempos verbales. La división entre pasado y presente es la división misma del sujeto leí una vez. Te  acuerdo de mi.

La recreación de lo que otres hicieron es una forma de re vivir en nuestros cuerpos y ser un poco otres.

La historia relampaguea en el instante de peligro

El reflejo es una especie de documento de nuestra presencia pasajera en un lugar, ante una superficie no opaca. Como nos hacemos refractarios para habilitar a otros a verse?
Reflejo de una misma, reflejo siempre distorsionado, que se modifica, curva, invierte, me deforma más cuanto más me acerco más a verme. El reflejo es el archivo-metáfora del archivador que trabaja sobre la historia: nuestro intento de verlo lo modifica, su intento de verla la transforma.  
La historia tiene algo en común con esa especie de rara de sorpresa en el instante en que a través de un reflejo verificamos que estamos ahí. La selfie es espejo de Dorian Grey contemporáneo.
El reflejo se modifica cuando lo percibimos pero también existe sin nosotros; sombras que proyectamos sobre paisajes que registran un “estar ahí siendo”. El reflejo es la constatación subjetiva de nuestra existencia objetiva.
Cómo documentar una ausencia? Cómo archivar un evento del que tengo solo la certeza de que ya sucedió? Como hurgar entre las ruinas inmateriales de las danzas del pasado?
Excoporación e incorporación. Hay que entrenar recordar. Recordar es hacer un recorte del caos.
Recordar es experimentar todo ese archivo que se ha olvidado o vive fuera de la consciencia.
"Quisiera verlo, porque me lo olvido de una manera desesperante" (I.V) dice Idea Vilariño en un poema que Raquel Diana recitaba como una diosa del teatro un domingo de otoño otro de tantos domingos de otoño en el Galpón. Si los objetos archivan historias los teatros viejos son templos donde nos bailan arriba espectros de todos los cuerpos que gritaron, sudaron y lloraron ahí. La danza siempre sucede en espacios llenos de espectros y pasos que otres dieron.
El pasado no está atrás, pero buscar en el pasado tiene algo en común con la sensación que una tiene si se pone a intentar ver con la espalda.
(pausa para intentarlo)
(voltea)
Todos los lugares donde estamos tienen una historia. 10 segundos de largo y 30 centímetros de duración.
El deseo de conexión está en extinción en la era de la hiperconectividad. A veces quiero desconectarme.
Nuestra incapacidad de narrar se relaciona a nuestra incapacidad de experimentar.
Quizás el problema del archivo es sobre todo el problema del no archivo. Mientras escribo esto unos 20-30 trabajos se apelotonan en la bandeja de salida del pensamiento y aunque sé que están ahí no puedo aislarlos del todo. Recurro a la planilla, la recorro, la recuerdo. Cuando la cierre el caos de sus archivos en mi cuerpo quedará ahí, como el desayuno ya digerido que me está permitiendo este esfuerzo.
Re cargamos el drive.  Algún día hagamos algo importante que nadie verá pero que quedará en la memoria de la pared donde algún cuerpo aún desconocido se recostará emplolvándose un poco en eso. El cuerpo no rechaza las informaciones que en él se recuestan.
La historia me absolverá, la historia me absorverá. Qué alivio y qué responsabilidad. Lo que el tiempo ingiere se transforma en la carne del futuro.
Estamos
Hechas para desaparecer o para sobrevivir en restos
Igual que en la performance
El deseo de conexión con el pasado no tiene tanto que ver con el deseo de perdurabilidad sino con la toma de conciencia sobre lo efímero de nuestra existencia
El archivo personal se cruza con el colectivo
archivar la intimidad
en el umbral de la memoria colectiva.  
El diario íntimo se pone en juego, se pone en colectivo, se recuerda en el cuerpo. La carne nos conecta con lo que somos, con eso que siempre estamos ahí, conscientes o no, moviéndonos o no, alegres o no, alimentadas o no, heridas o no. Estamos carne. Qué carne que estamos; debería ser una especie de clave secreta para entrar en un archivo que nos excede pero aún así nos habla.
El cuerpo es mi archivo y lo muevo.
Goteo, lluevo, llueve, lluevo, llueve: quiero que llueva y se desborde la grasera. Quiero bailar con mi hijo o con tu hijo. No tengo un hijo. Salí en la tele. Lo primero que me preguntó mi madre es si no me iba a dar problemas en el trabajo.
Los huesos no guardan la memoria de la carne decía un texto de Massumi sobre deleuze que leímos con diego gil (confirmar).
La confianza en los dispositivos es crucial para no volvernos unas locas del aprehender de memoria, revisando donde está qué. Todas nos hemos puesto a pensar alguna vez cuánto sabemos de aquello o de lo otro. El archivo se vuelve potente cuando entra en acción.
¿Puede un archivo ser construido sin intención? Sin método? Puede un archivo ser (“Fortuito”)?:“no deja al azar pero construye desde lo accidental”.

Danza intuitiva para una historia hecha intuitivamente; historia intuitiva para una danza hecha a...  Si recordara todo pero todo todo – cada segundo y minuto - no me daría la vida entera para poder recordar.

Toda danza es la puesta en quietud o movimiento de un archivo. Las técnicas son de alguna forma la sistematización de un archivo que guarda movimientos, conocimientos, experiencias devenidas en formas o en conceptos o ambos.

Un archivo siempre deja cosas afuera, siempre malinterpreta, erra de etiqueta, organiza y separa, selecciona mal, olvida, identifica como secundarias cosas que no lo son.

El archivo implica transformación que es el costo de la supervivencia de una información de una a otra a otra a otra a otra a otra a otra.  
experiencias que generan nuevos documentos
documentos que generan nuevas experiencias
experiencias que generan nuevos encuentros
encuentros que generan nuevos encuentros
de la history board a la story board a la historia coreográfica a la coreografía historiográfica.

Bailar entre textos y cuerpos

El artista es un historiador

Retazos conceptuales, huella sensible, registrar en barro lo percibido, juntar 2000 fotos en 2 días
Los atletas cósmicos de dalí
Archivar o vivenciar archivar o vivenciar
Intentar grabarlo todo y que te falle la cámara
ayyy archivo que traiciona al archivador
El pie en el tiempo real y el pie filmado, proyectado
Huesos cuentan historias
El abrazo
o el grito aparecen – a veces juntos - para descomprimir el disco duro ya rígido de tanta información

¿El retorno a un mismo lugar es posible?
No
Pero la información queda. Es casi como un virus. Estarán archivando esto aunque no quieran.
Ayy de la inevitabilidad
¿Qué diferencia hay entre la experiencia y el archivo?

La obra es la forma que toma una experiencia cuando intentamos darle acceso a otre.  Cuando la organizamos para compartirla.

Un texto es escrito para después ser borrado.
Diarios íntimos del pasado en cuerpos públicos del presente. A través de la voz de otras memorias resurgen de mi útero y me conectan con todas las mujeres. Mi madre emocionada recordando un aborto, yo emocionada recordando un aborto.

¿Que dice el silencio y qué dicen las cosas que fueron acalladas cuando ganan voz? El silencio está lleno.
Está profanado
Está

El archivo nos trae piezas que no siempre se hacen presentes
Nos habla de quiénes somos a través de nuestras vivencias
Un verso en primera persona puede ser el enunciado más universal del mundo

Nos conocen por nuestros archivos, por nuestros falsos archivos, a veces creamos archivo para ser vistas por lxs demás.  Archivar en el cuerpo es inevitable

No tenemos ni idea del futuro cognitivo que producirá el acceso al exceso de archivo de la contemporaneidad. Dispositivo electrónico, cuerpo cibernético, teléfono inteligente.

No tenemos ni idea de lo que es el archivo.
Zelmar PRESENTE
Célica PRESENTE
Hay archivos que nos piden soltar los párpados y cerrar los ojos para percibir el plano espacial temporal sonoro. El aire moviéndose y la quietud vivenciada como  movimiento.

QUE SE ARCHIVA COMO SE ARCHIVA  COMO SE DA ACCESO AL ARCHIVO

La autoría de un archivo aparece en la medida en que se admite su carácter siempre parcial, siempre incompleto, siempre finito. Cuánto más desaparece el autor del archivo más frío es el archivo. Al mismo tiempo cuando el archivo actúa deja a su autor afuera. No le consulta. Y así un pedazo de tiempo se fuga de su arresto domiciliario.

¿Confiar o no en el archivo? Y de confiar: ¿confío en su autor o en sus enigmas?

Desfragmentación de archivo
Tarjeta de memoria
Drive
Drivers
Pendrivers
El archivo nos da la clase de danza y tecnología, de danza y mediación, de afectos y tiempo. Siempre escaso y siempre generoso. O generoso en su escasez. O constante en su efemeridad.  
La historia, cebolla y las capas, el barrio, el barro. Soltar palabras
Improvisar archivar puede convertirse en una performance en sí misma
Actuan jintxs los archivos y lxs archivadores; desean recuperar un saber que siempre tuvimos
Lo generacional
Cuán lejos está “el pasado” que archivo
Y si deseara archivar el presente?
Ahora. Digo ahora. Ahora. No, AHORA.
Ahora sí.
Yo vengo a ofrecer mi archivo o en otras palabras mi corazón
Lloro por Gustavo
Hasta este momento me ha gustado vivir.
Primero de junio de 2018, 19.25 pm.