sábado, 25 de agosto de 2018

Crítica o cinismo: una autocrítica desde la performance contemporánea.



El artista cínico-pseudocrítico-contemporáneo es así:
Se porta como una mierda con un mundo que no le interesa en lo más mínimo salvo para fines extractivistas y se ríe de eso por que "es artista";
Se ríe del arte porque le permite ser una mierda y todavía vender su bosta y vivir de eso;
Se ríe de un público que, desorientado porque la mayoría de las veces los sentidos políticos de la performance contemporánea son ininteligibles, intenta igual con generosidad ver ALGO crítico en su obra aunque tenga que inventárselo;
Pone la palabra anticapitalista en alguna frase para que suene como que si le das una vuelta de tuerca es re de izquierda lo que está haciendo;
Pone la palabra doctorado e investigación en alguna parte como para que el manto de legitimidad cubra la transparencia de su maldad;
Generalmente viene del norte y te lo presenta como la última tendencia (que si no entendés es porque sos una pobre subdesarrollada analfabeta del lenguaje de las sutilezas);
Nombra y exhibe todas y cada una de las relaciones de poder implicadas en esta cadena de sarcasmo;
Te invita a brindar por ellas.
NO GRACIAS

Creo en otro potencial político del arte que no pasa por sentirse subversivo descorchando champagne mientras el mundo se viene abajo y lo sabemos pero bueh. Creo que el artista cuyo mundo es su ombligo le hace mal al arte y al mundo y no quiero ni querré nunca ser parte de su fiesta. Me he visto alguna vez cerca de esa postura, no me es ajena y por eso me perturba y quiero mudarme lejos de ella. Quiero trabajar para que la pensemos juntas y paremos la inercia que nos empuja y premia cuando nos movemos hacia ella.

Algunas pistas y cuerpas sueltas y fragmentadas me hacen aún creer que sí podemos expulsar a esta macropelotudez de la residencia permanente que se organizaron en las oficinas centrales del “arte” y de mirarnos un poco desde las periferias. Y sobre todo asumirnos como parte - y no aparte - de esto que llamamos mundo y que está bien hecho mierda. Primera constatación: no somos re cool y super críticos sino que también estamos en el horno amigas, contemporáneas, artistas, bailarinas. ¿Pueden olerlo?

Como artistas del cuerpo y la danza - que es en otras palabras acción en tiempo real - nuestro trabajo existe en la tensión entre actos y discursos. Sin embargo el abordaje discursivo de las acciones nos pone en riesgo de  pensar que señalar las cosas es suficiente; que con apuntar a las relaciones, las realidades y las problemáticas estamos salvades. Que ese es nuestro aporte al mundo y eso basta. Que no pueden pedirnos más, sería mucho pedirnos más.

Discordo.

Estamos en tiempos que exigen mucho más de nosotres. Tiempos que precisan de cuerpos en acción y no sólo acción escénica. La teatralidad no está solo en los palcos sino en el mundo y es allí - y desde allí - donde las urgencias nos piden implicarnos. Y no hablo de intervención urbana como quien sale a hacer una donación de su magia al espacio público y se vuelve al estudio regocijada sino que hablo de IMPLICARNOS. Incluso si eso involucra atacar nuestra herramienta y nuestra burbuja de privilegio.

No basta trabajar con el cuerpo y con arte para ser críticos
No basta con nombrar las relaciones de poder en las que estamos insertos para ser críticxs
La derecha ya hace todo eso.
Y su cualidad es la transparencia: nombrarlo todo, visibilizarlo todo y así - luego de los 3 minutos de angustia - naturalizarlo todo. La banalidad del mal.

Si no ponemos atención a esto seremos patéticas creyendo que somos irónicas. Seremos prosistémicas creyendo que somos contrahegemónicas.

Ni los cuerpos ni la creación son esencial, ontológicamente críticas sino todo lo contrario; es a través de ellas que el neoliberalismo cada vez más se expande y se disemina. El neoliberalismo hizo su revolución de lo sensible y fue silenciosa y hoy se llama neofascismo. O viejofascismo, no sé.

Los cuerpos y la imaginación son los campos afectivos cada vez más dominados por el neoliberalismo.

Por esto nuestra autoreflexividad no puede parecerse a los relatorios que entregamos junto a las rendiciones de cuenta de los fondos que financian nuestros proyectos. No puede parecerse al resumen de nuestras obras que adornamos e inflamos para seducir a los sponsors y ganarnos la residencia.

Si de veras creemos - y afirmamos - que la identidad no es más que es la reiteración de actos performativos, participar de los ciclos cortos, repetidos cíclicamente, competitivos y extenuantes de la captación de recursos y venta de proyectos le hace algo a quiénes somos y qué tipo de intervención está haciendo nuestro arte en el mundo. Es por eso que me asusta que la distancia entre la autocrítica y la autopresentación de nosotras mismas en las páginas de los proyectos está desapareciendo. Al principio eran un medio para otro fin; ahora se están volviendo la cosa en sí misma.

Autoreflexión es mirarse y estar dispuesta a cambiar. A verse en contexto y dejarse ver, incluso las debilidades. Autocrítica es verse en el mundo y desde los ojos de otres que no entienden la “importancia de nuestro arte”. Es escuchar. Autocrítica es abandonar la soberbia que relata nuestra agencia para vernos también como productos de un entorno en proceso (un proceso que tiene un norte que está fuera de nuestro control). Autocrítica es también eso que somos pero no elegimos.  Y duele.


Dedicado a Julian Blaue & Edy Poppy (Oslo e Berlin). 
Piensa en tu pseudoartista favorito y dedícaselo también.  

Publicado en otra versión en Lobo Suelto!



jueves, 9 de agosto de 2018

Perder en el estado y ganarnos el mundo



Internacional feminista: perder de visitantes pero ganarnos el mundo.  


                                                                                                               Foto: M.A.F.I.A.

Procesar derrotas es la especialidad de la contrahegemonía y el feminismo es contrahegemonía, es lucha contra el poder establecido, es la lucha que desestabiliza los pactos de caballeros en los que está basada la política local y abre las compuertas de la represa a una marea que rompe diques y no respeta sus cauces. Si la lucha por la despenalización del aborto fuera un partido de fútbol podríamos describir lo de ayer como perder de visitantes pero ganarnos la cancha del mundo. En el senado jugamos de visitantes porque nuestra casa son las calles y nuestra mejor zaga es la mundialista.

La fecha termina con una conclusión no tan novedosa: la democracia neoliberal profundiza la desigualdad y ya no tiene nada que ver con la palabra libertad. Debería existir un parlamento aparte para el derecho sobre nuestros cuerpos, debería existir un tribunal aparte donde las únicas juezas pudiéramos ser nosotras. Hoy nuestros gobiernos que deberían ser los que nos garantizaran la autonomía sobre nuestros cuerpos se dedican a reprimir y perseguir a las decisiones que igual tomaremos.

El sistema político en que vivimos agoniza hace tiempo – quizás nunca renació después de que sin percibirlo se suicidaba tirándose al mar desde un avión en los 70s – y firmó ayer otra de las actas que no pueden ser leídas sino como su certificado de defunción. El zombie se aferra a su poder y le da la espalda a los cientos de miles de personas que en todo el mundo se envolvieron al verde, se sumaron a la campaña que sabemos bien que no es nacional.

Las fronteras de los estados nación y sus gobernantes de turno – que al final son más o menos siempre los mismos - se muestran con claridad hoy como las mayores instituciones de control sobre nuestras vidas con sus soberanías que se cagan en las nuestras, con sus constitucionalidades de mierda, con su división de poderes que solo aseguran la unificación del poder, con sus fronteras que quieren impedirnos el tránsito y el cambio, con sus viejos dispuestos a quedarse a cualquier costo, con sus pactos con los mercados, con su compromiso - este sí inalterable - con el capital. La ceguera histórica de los gobiernos es el contenido para la forma que tiene hoy nuestro sistema político y como ya sabemos: no hay cómo dividir del todo forma y contenido.

La estacada final la darán el tiempo y las movilizaciones que no esperan a que el sol salga para comenzar la revolución porque somos expertas y amantes de la noche. Lo que es oscuro para algunes es la fiesta para otres y lo que sucedió en estos días fue la consolidación de la internacional feminista. Quizás en este contexto quienes creen que pueden interrumpir voluntariamente nuestro deseo son ellos, al amparo de sus leyes de mierda y sus sonrisas cínicas bien propias de quien se cree intocable. Pero de lo que se pierden es de ser parte de esta ola potente y amorosa de liberación transnacional y de solidaridad que además de cruzar aduanas cruza géneros, cruza identidades, cruza los antagonismos que nos quieren separadas para unirnos en la lucha por nuestro goce y nuestros cuerpos, que no es una lucha por la individualidad sino todo lo contrario, una lucha por hacer de nuestros encuentros públicos e íntimos lo que se nos cante el cuero. Hacer y ser en colectivo; la más política de las experiencias que a ellos les chupa un huevo.

La rabia agudiza el pensamiento y la aparente derrota es en cambio un montón de fuerza para este proceso en marcha que es la internacional feminista; que no tiene ni primera ni segunda, que no tiene himno, que se da el permiso de ir cambiando de color porque sabemos que lo camaleónico es mucho más potente que la monocromoidentificación, que escribe sus manifiestos con los cuerpos y en texto más imborrable que es la calle, que desconcierta, que nos sorprende emocionadas, haciendo cosas que no sabíamos, gritando con una voz que no nos conocíamos, y abrazadas, relampagueando juntas en los instantes de peligro. Aunque nos caguen a palos y nos lleven presas. Y por eso mismo.

Si perder una votación en un espacio donde ya casi todo está perdido nos hizo posible ver la fuerza de este movimiento (vernos y energizarnos en ese mismo acto de vernos), sentir la vibración de nuestra solidaridad y el eco imparable de nuestro grito, percibir nuestra enorme capacidad de organización, argumentación y retroalimentación de los focos locales de organización y pensamiento, percibir que están cagados de miedo y que su retórica no se sostiene; entonces sigamos perdiendo. Porque perder en sus términos es al mismo tiempo ganar en los nuestros. Es la paradoja de nuestras luchas.

En este proceso ganamos hermanas, fuerza, claridad y certeza de que no podemos esperar de estos señores que autoricen y legalicen nuestros actos, goces y deseos. Ganamos saber que más que nunca hay que crear redes y sostenernos, ganamos encontrarnos en la calle, ganamos la certeza de que cosas tan zarpadas como la maternidad solo pueden suceder si hay voluntad para ello, ganamos lucidez para preguntarnos, historizar y desesencializar eso que llamamos “mujer”, ganamos apoyos y sumamos adhesiones – por nuestro mérito pero también por el demérito de sus patéticos argumentos -, y también que hay que seguir empujando porque aunque no se va a caer solo, el patriarcado se va a caer. Solo hay que seguir un poco más y que la fuerza aun cuando parece que no, está ahí e irrumpe de formas que no siempre se amoldan a los poderes que quieren regular nuestros cuerpos. Porque quizás lo que es necesario romper antes son esas formas.

Somos expertas en derrotas pero esto hermanas, amigas y también amigues que lo dejaron todo en la cancha, a mi me parece más que un fracaso un momento clave para visualizar nuestra fuerza, leer las pistas y abrir los caminos para nuestros próximos movimientos. Como en la danza, a veces una caída ofrece una perspectiva del suelo que abre la posibilidad de nuevos apoyos que antes no conocíamos. Caigamos y caigamos entonces pero siempre juntas. Caigamos y rolemos y caigamos y quebremos el suelo liso y totalitario del conservadurismo, de sus iglesias, de sus caretas.

Caigamos y que retumbe para que tiemblen los fascistas, porque no van a poder parar a esta internacional feminista.

A las luchadoras que no cesan y que me enseñaron a revivir políticamente.  


martes, 24 de julio de 2018

álbum de una foto (atenas)



cuando vi esta imagen en atenas - que sigue siendo un ágora cuyo diálogo sigue y sigue desde las infinitas pegatinas que gritan consignas, rostros y textos desde las paredes - me conmovió muchísimo porque decía todo sin una sola palabra.

nada contra ellas, las palabras, que son además de mi pasión, la gran materia prima de esa ciudad a lo largo de más de 25 siglos. pero es cierto que entre el griego y algún que otro árabe, las letras se convirtieron en esos días en un montón de simbolitos ilegibles que le aumentaron a fuerza de necesidad el volumen a la necesidad de leer la potencia simbólica de los cuerpos, los gestos, las imágenes, los silencios. la ilegibilidad me es incómoda porque ando tanto entre textos que no poder interpretarlos me hace sentir casi a ciegas. al mismo tiempo, en este presente donde la escucha es una especie de animal en extinción y la sobreproducción de textos los vacía de su posibilidad de hacer cosas, agradecí esas imágenes tan complejas y tan fuertes como andar por la vida caminando junto a gente que amamos y que está presente siempre, y presente aún sin estar cerca.

esta imagen quiero grabarmela y compartirla porque son tiempos de un exceso de demanda de “ser alguien”, de diferenciarnos, de tener una personalidad y una opinión sobre todo, de ser únicas y singulares, de pensar la libertad sólo en términos individuales, de usar la crítica menos para estar con otrxs y más para destruirlxs, de la economía del gano-o-pierdo ocupando el lugar de los afectos.

entonces la tomo como una especie de regalo de esa ciudad que amé y de álbum de viaje (y no es que no haya vuelto con los ojos llenos de cientos de imágenes increíbles y que pulsan fuerte). la tomo y la devuelvo a esta ágora sorda y en ruinas que es internet, para contarselas a esas personas que amo tanto y lo saben, y con las que quiero seguir caminando juntes siempre. y también para las que están solas, a ver si lxs dioses indisciplinadxs de esa grecia que me llamaba hace tanto tiempo con tantas voces diferentes, tuercen un poco el camino y les arriman manos que ayuden a aflojar un poco, a arrimarse al calorcito de otras palmas, a caminar con otres, que es la única forma en la que (creo) tiene sentido hacerlo.

miércoles, 13 de junio de 2018

ABORTAR EL PUNITIVISMO: nuestros cuerpos, nuestra lucha


                                                                                                                                                   Foto: Colectivo Manifiesto

"Que sea ilegal pero si le pasa a mi hija de alguna forma lo arreglamos”

“Todo feto debe nacer, ahora si vive en un mundo de mierda o cuidado por alguien que no deseaba la maternidad no importa”

“Odio a las mujeres y odio que puedan decidir sobre la vida; para qué construimos un mundo de hombres si la palabra final la tienen las mujeres?”

“Con ese verso de sus derechos van a acabar con la familia”

“Sin maternidad compulsiva, obligada y teleológica se desestabiliza la sumisión que hemos logrado al darles a las mujeres el rol de cuidadoras de nuestros hijos y convencerlas que renunciar a todo para criarlos es la máxima felicidad que pueden conocer en la vida. No puede suceder”.

“Esto de luchar contra el aborto pone de manifiesto que garchar a lo loco sin pensar las consecuencias es algo que sólo podemos hacer los machis, quedamos en orsai...”.

“Yo si fuera mujer recontra abortaba. Sabes lo que es que te crezca un pibe adentro!?! Pero bueno, ellas nacieron para eso”

“Esto de abortar de la maternidad por elección no hará que muchas mujeres se den cuenta que pueden decir que no a muchas otras cosas?”

“Si es mi mujer y el bebé es de otro que aborte” (esto lo resolvemos entre machos)

“El estado debe velar por el bien de la familia (que ya no existe salvo en la retórica moralista de la 
derecha más rancia pero nos viene bárbaro para estirar un poco más la fecha de vencimiento de nuestros privilegios)”

“Me cae tan bien el Papa”

“Las que abortan están desconectadas de su yo femenino trascendental, son posmodernas alienadas del ciclo natural y sagrado de la vida y la reproducción. Yo lo sé porque SOY MADRE”

“A mis hijos les caería medio mal que saliera por ahí a defender el asesinato de bebés, no te parece?”

“Son lesbianas, brujas, putas y quieren acabar con la especie, apoderarse del mundo y cortarnos la pija a todos”.

Algunos de los argumentos que se han escuchado por parte de los anti-abortistas:
Y mientras tanto empieza el mundial y la camiseta que te tenes que poner no es celeste ni azul: es verde.
Y mientras tanto del otro lado de una frontera ridícula me desperté pensando en argentina y como la lucha por nuestras cuerpas sigue en pie, sigue sangrando, como nuestros derechos aún no nos pertenecen a todas.
Me desperté pensando en las amigas que acompañé a abortar y en las que me acompañaron, en biopolítica y feminismo, en las fantasías y pulsiones de vida-muerte que se ponen en juego en los debates, en la estigmatización de quien no se ajusta 100% al modelo que "mujercitas" diseñó para nosotres, en quien no quiere ser un nodo de la cadena del gran útero universal, en lo jodido que es no cumplir las expectativas convencionales, en cómo se necesita abrazarnos y mandar a la mierda a lxs hipócritas y a la hipocresía, en la niña de 2 años violada y asesinada en su propio hogar por el padrastro hace unas horas, en los cuerpos que no importan, en los cuerpos que vigilan.
Ya estamos abortando y lo que muere son sus privilegios y su poder sobre nuestros cuerpos.

Hoy es un día importante en argentina pero también para todes. Queremos aborto libre, seguro y gratuito. Y que dejen de ser tan forros porque nos están viniendo ganas de cerrar la concha y no abrírselas nunca más hasta el fin de la eternidad.
Hay que expropiarle a Misión Vida la defensa de la vida!
Hay que poder decir que no, incluso para encontrar otras formas de decir que sí.


LEGALIZAR EL ABORTO E ILEGALIZAR LOS PRIVILEGIOS
TODAS JUNTAS Y TODAS LIBRES! Publicado en Lobo Suelto! y La Tinta

domingo, 3 de junio de 2018

De la politización de la danza a la dancificación de la política (Tesis)

De la politización de la danza a la dancificación de la política (Tesis Doctorado RLL-UMICH)


                     Si la danza ya se politizó es hora de dancificar la política.    





>> Resumen <<

Esta disertación parte de un análisis de las formas de polítización de la danza contemporánea en el campo cultural brasilero y culmina en el estudio coreográfico de las movilizaciones de protesta de Junio de 2013, que tuvieron lugar en el espacio público de varias ciudades de este país. La disertación analiza las obras Wagner Ribot Pina Miranda Xavier Le Schwartz Transobjeto (Wagner Schwartz), Eu sou uma fruta gogoia em 3 tendências (Thelma Bonavita), Matadouro (Marcelo Evelin), The Hot 100 Choreographers (Cristian Duarte), Lote (Duarte), Como_CLUBE (Bonavita) y Proyecto Multitud (Tamara Cubas) con el objetivo de observar cómo en diálogo con sus contextos, problematizan la identidad, la historia, la nación, al cuerpo como archivo y a los modos en los que estas dimensiones organizan la vida social contemporánea. En diálogo con el abordaje de Jacques Rancière sobre la política de la estética (The politics of aesthetics...) y el de André Lepecki sobre “coreopolítica” (“Coreopolítica...”), la disertación se propone problematizar los modos en que lo coreográfico es o no capaz de interrumpir sensibilidades hegemónicas y crear nuevos espacios de experiencia y relación. Posteriormente estas conceptualizaciones son contrastadas con el enfoque “impolítico” desarrollado por autores como Roberto Esposito (Terms of the political...) y Alberto Moreiras (Línea de sombra...). Los capítulos uno y dos se concentran en obras escénicas que discuten performativamente la identidad brasilera y los procesos históricos y semióticos en disputa en su conformación, haciendo foco en las tensiones entre lo global y local y en la historia brasilera.

El capítulo tres se enfoca en la historia y convenciones del campo dancístico brasilero y uruguayo; el énfasis de su recorrido está puesto en la tensión entre lo espectacular y lo fenomenológico, que a lo largo de la historia dan lugar a poéticas y políticas que conviven conflictivamente. El capítulo se enfoca en diferentes modos de entender la representación y la comunicación de los lenguajes dancísticos que anteceden a la danza contemporánea así como a los que la habitan. Para ello la disertación presta atención a los marcos artísticos, políticos y culturales que intervienen en los procesos de composición, presentación y decodificación de la danza escénica contemporánea. Atendiendo a las formas teatrales y comunicativas de la danza y del cuerpo, la disertación busca recuperar la potencia política de la dimensión experiencial de las prácticas dancísticas, así como las herramientas organizativas y contrahegemónicas de la coreografía. La tensión entre lo experiencial y lo espectacular expone paralelismos entre la danza y la política y abre preguntas que la disertación aborda al analizar el modo en que manifestaciones públicas y masivas de protesta irrumpieron en la escena política brasilera, incidiendo a través de acontecimientos imprevisibles sobre los procesos políticos institucionalizados de la democracia liberal nacional. El cuarto y último capítulo retoma el foco en Brasil para observar ya no propuestas artísticas, sino el modo en que lo coreográfico en tanto marco de y para la organización social interviene en lo político a través de la generación de encuentros presenciales de los cuerpos y de experiencias colectivas que disparan procesos de transformación comunitaria e intersubjetiva. Las reflexiones finales presentan algunas posibles vías para profundizar e intervenir sobre la crisis de representación que afecta a la danza y a la política en la contemporaneidad. 



* para descargar click en el título 

viernes, 1 de junio de 2018

Documento de dos días para ser leído en quince minutos comprimidos en diez de presentación.


Archivo afectivo textual o devolución poética de los trabajos de decenas de estudiantes de Historia y Teoría, Licenciatura en Danza-UdelaR.

Documento de dos clases para ser leído en quince minutos comprimidos en diez de
presentación.


A diferencia de la imágen neutral, fría y científica del archivador, el archivo cuando actúa lo moviliza todo.

Nuestro archivo está ahí organizado para no desbordarnos. Ponerlo a moverse es EL CHALLENGE, mayonesa, holiday on ice, twerking, johny tolengo, Matrix, videoclip, macarena, baila morena, cris morena, rayuela, hula-hula, Mancha pancho, remolino remolacha, asereje, sherk, aja, harlem shake, eje ejeretudejerei o you now aima jami ande quiridiquin.
Recrear, reconstruir, resignificar, revivir, reescenificar.
Hacer un video y luego un texto y luego pedir a alguien más que escriba un texto;
Pedir escribir unas palabras del presente y luego bailarlas; las manchas en las manos de quienes pintaron;
Archivar una marcha y pedir luego un documento de lo visto;
Bailar con quienes fuimos hace 4 años; coreografía transtemporal recreada;
Museo que estereotipa cuerpos y documenta como el lenguaje cuenta y performa transformaciones. La historia oral, la palabra sobre el cuerpo que ya no;
Desembalsamar los recuerdos y sacar los secretos a ventilarse, a habitar el cuerpo de otra, amiga, amor, animal, hijo;
Documentar una danza para luego mostrarla 2 veces a alguien y que haga su versión y de esas versiones hacer un video. Viralizar entre cuerpos una información coreográfica;
alguien filma un video sobre algo que le pasó pero decide nunca jamás verlo aunque si mostrarlo;
Alguien dicta “instrucciones para archivar”.

Una deriva por un barrio o una deriva por mi historia
por cuerpos de danzas que viven en mí
por cuerpos de otres y de las yo que fui.
Cuerpos urbanizados, cuerpos en rebeldía, cuerpos en resistencia, cuerpos que importan, cuerpos del estado, cuerpos desidentificados, cuerpos civiles, cuerpos oficiales, cuerpos que danzan, cuerpos muertos, cuerpos organizados, cuerpos empoderados, cuerpas colectivas, desidentificadas, cuerpos golpeados, cuerpos presas.
SER CUERPOS YA ES POLÍTICO
Ser cuerpos ES polític.
Soy 8 mujeres
Soy el miedo a que me preguntes eso que no quiere hablar en mi. O que si quiere pero le da miedo lo que pienses.

Si hoy la locura es política la terapia también tendrá que serlo. Terapia histórica para las crisis del presente; terapia holística para las heridas, metafísica para cuerpos desplegados virtualmente.
Take me to the church.
Tengo adentro un mar compuesto por los llantos que pude cazar justo antes de que se me salieran. Un mar de olitas de lágrimas que a veces me llenan los ojos y los vuelven más curvos de lo que ya son, como pelotas de agua o burbujas que se hinchan más de lo esperable antes de encontrar el desagüe.
El agua tiene una especie de unidad interna que no es tan fácil de romper y sostener la lágrima es como cerrar las esclusas del acuífero unido interno.

Escribo este doc sin título 1 (que renombro como sin título 2 ¿sigue siendo el mismo?) , esta misma hoja en la que escribieron para después borrar los archivadores del silencio, página en blanco que representa ausencias (hace pausa larga en la lectura)

Archivadores de una marcha, de los silencios que hicimos y que haremos.
El vacío huele diferente cuando está lleno de silencios.

Cuerpo frágil cuerpo cuerpo.  Archivar y traducir tienen cosas en común y es la dispersión inevitable de los elementos. Y que pueden hacerse infinitamente.
No puedo parar no puedo parar no puedo parar no puedo parar no puedo parar no puedo parar no puedo parar no puedo parar no puedo parar no.

La fragilidad del archivo nos dice algo de la fragilidad de la memoria y también de la fragilidad del presente. El yo es aún más frágil cuando se pone a revolver en las ruinas.
“Me parece una locura que yo sea alguien”

La experiencia es de alguna forma un archivo. Otrxs dirían que sin sistematización a priori no estaría valiendo. ¿Qué formas y claves de acceso tiene este archivo que actúa, este deseo de re vivir o de sepultar para siempre, este impulso hacia la conexión con algo que ya no está ahí pero de alguna forma aún está ahí?

porqué miramos atrás (voltea)
porqué miramos atrás (voltea)
porqué miramos atrás (voltea)
Las supervivencias de la danza nos hablan de una información que encarnó pero que paradójicamente ya no es tangible, accesible en su estado puro, pasible de una más o menos completa reconstrucción.

Algo muy personal se mueve en estos documentos, en estas prácticas que nos llevaron a hurgar en diferentes archivos: lo cotidiano, lo íntimo, lo histórico silenciado, lo que se hace presente a través de una ausencia.

Archivo desplegado que archiva la intimidad

El presente es densificado por la copresencia y el entrevero arrremolinado de los tiempos verbales. La división entre pasado y presente es la división misma del sujeto leí una vez. Te  acuerdo de mi.

La recreación de lo que otres hicieron es una forma de re vivir en nuestros cuerpos y ser un poco otres.

La historia relampaguea en el instante de peligro

El reflejo es una especie de documento de nuestra presencia pasajera en un lugar, ante una superficie no opaca. Como nos hacemos refractarios para habilitar a otros a verse?
Reflejo de una misma, reflejo siempre distorsionado, que se modifica, curva, invierte, me deforma más cuanto más me acerco más a verme. El reflejo es el archivo-metáfora del archivador que trabaja sobre la historia: nuestro intento de verlo lo modifica, su intento de verla la transforma.  
La historia tiene algo en común con esa especie de rara de sorpresa en el instante en que a través de un reflejo verificamos que estamos ahí. La selfie es espejo de Dorian Grey contemporáneo.
El reflejo se modifica cuando lo percibimos pero también existe sin nosotros; sombras que proyectamos sobre paisajes que registran un “estar ahí siendo”. El reflejo es la constatación subjetiva de nuestra existencia objetiva.
Cómo documentar una ausencia? Cómo archivar un evento del que tengo solo la certeza de que ya sucedió? Como hurgar entre las ruinas inmateriales de las danzas del pasado?
Excoporación e incorporación. Hay que entrenar recordar. Recordar es hacer un recorte del caos.
Recordar es experimentar todo ese archivo que se ha olvidado o vive fuera de la consciencia.
"Quisiera verlo, porque me lo olvido de una manera desesperante" (I.V) dice Idea Vilariño en un poema que Raquel Diana recitaba como una diosa del teatro un domingo de otoño otro de tantos domingos de otoño en el Galpón. Si los objetos archivan historias los teatros viejos son templos donde nos bailan arriba espectros de todos los cuerpos que gritaron, sudaron y lloraron ahí. La danza siempre sucede en espacios llenos de espectros y pasos que otres dieron.
El pasado no está atrás, pero buscar en el pasado tiene algo en común con la sensación que una tiene si se pone a intentar ver con la espalda.
(pausa para intentarlo)
(voltea)
Todos los lugares donde estamos tienen una historia. 10 segundos de largo y 30 centímetros de duración.
El deseo de conexión está en extinción en la era de la hiperconectividad. A veces quiero desconectarme.
Nuestra incapacidad de narrar se relaciona a nuestra incapacidad de experimentar.
Quizás el problema del archivo es sobre todo el problema del no archivo. Mientras escribo esto unos 20-30 trabajos se apelotonan en la bandeja de salida del pensamiento y aunque sé que están ahí no puedo aislarlos del todo. Recurro a la planilla, la recorro, la recuerdo. Cuando la cierre el caos de sus archivos en mi cuerpo quedará ahí, como el desayuno ya digerido que me está permitiendo este esfuerzo.
Re cargamos el drive.  Algún día hagamos algo importante que nadie verá pero que quedará en la memoria de la pared donde algún cuerpo aún desconocido se recostará emplolvándose un poco en eso. El cuerpo no rechaza las informaciones que en él se recuestan.
La historia me absolverá, la historia me absorverá. Qué alivio y qué responsabilidad. Lo que el tiempo ingiere se transforma en la carne del futuro.
Estamos
Hechas para desaparecer o para sobrevivir en restos
Igual que en la performance
El deseo de conexión con el pasado no tiene tanto que ver con el deseo de perdurabilidad sino con la toma de conciencia sobre lo efímero de nuestra existencia
El archivo personal se cruza con el colectivo
archivar la intimidad
en el umbral de la memoria colectiva.  
El diario íntimo se pone en juego, se pone en colectivo, se recuerda en el cuerpo. La carne nos conecta con lo que somos, con eso que siempre estamos ahí, conscientes o no, moviéndonos o no, alegres o no, alimentadas o no, heridas o no. Estamos carne. Qué carne que estamos; debería ser una especie de clave secreta para entrar en un archivo que nos excede pero aún así nos habla.
El cuerpo es mi archivo y lo muevo.
Goteo, lluevo, llueve, lluevo, llueve: quiero que llueva y se desborde la grasera. Quiero bailar con mi hijo o con tu hijo. No tengo un hijo. Salí en la tele. Lo primero que me preguntó mi madre es si no me iba a dar problemas en el trabajo.
Los huesos no guardan la memoria de la carne decía un texto de Massumi sobre deleuze que leímos con diego gil (confirmar).
La confianza en los dispositivos es crucial para no volvernos unas locas del aprehender de memoria, revisando donde está qué. Todas nos hemos puesto a pensar alguna vez cuánto sabemos de aquello o de lo otro. El archivo se vuelve potente cuando entra en acción.
¿Puede un archivo ser construido sin intención? Sin método? Puede un archivo ser (“Fortuito”)?:“no deja al azar pero construye desde lo accidental”.

Danza intuitiva para una historia hecha intuitivamente; historia intuitiva para una danza hecha a...  Si recordara todo pero todo todo – cada segundo y minuto - no me daría la vida entera para poder recordar.

Toda danza es la puesta en quietud o movimiento de un archivo. Las técnicas son de alguna forma la sistematización de un archivo que guarda movimientos, conocimientos, experiencias devenidas en formas o en conceptos o ambos.

Un archivo siempre deja cosas afuera, siempre malinterpreta, erra de etiqueta, organiza y separa, selecciona mal, olvida, identifica como secundarias cosas que no lo son.

El archivo implica transformación que es el costo de la supervivencia de una información de una a otra a otra a otra a otra a otra a otra.  
experiencias que generan nuevos documentos
documentos que generan nuevas experiencias
experiencias que generan nuevos encuentros
encuentros que generan nuevos encuentros
de la history board a la story board a la historia coreográfica a la coreografía historiográfica.

Bailar entre textos y cuerpos

El artista es un historiador

Retazos conceptuales, huella sensible, registrar en barro lo percibido, juntar 2000 fotos en 2 días
Los atletas cósmicos de dalí
Archivar o vivenciar archivar o vivenciar
Intentar grabarlo todo y que te falle la cámara
ayyy archivo que traiciona al archivador
El pie en el tiempo real y el pie filmado, proyectado
Huesos cuentan historias
El abrazo
o el grito aparecen – a veces juntos - para descomprimir el disco duro ya rígido de tanta información

¿El retorno a un mismo lugar es posible?
No
Pero la información queda. Es casi como un virus. Estarán archivando esto aunque no quieran.
Ayy de la inevitabilidad
¿Qué diferencia hay entre la experiencia y el archivo?

La obra es la forma que toma una experiencia cuando intentamos darle acceso a otre.  Cuando la organizamos para compartirla.

Un texto es escrito para después ser borrado.
Diarios íntimos del pasado en cuerpos públicos del presente. A través de la voz de otras memorias resurgen de mi útero y me conectan con todas las mujeres. Mi madre emocionada recordando un aborto, yo emocionada recordando un aborto.

¿Que dice el silencio y qué dicen las cosas que fueron acalladas cuando ganan voz? El silencio está lleno.
Está profanado
Está

El archivo nos trae piezas que no siempre se hacen presentes
Nos habla de quiénes somos a través de nuestras vivencias
Un verso en primera persona puede ser el enunciado más universal del mundo

Nos conocen por nuestros archivos, por nuestros falsos archivos, a veces creamos archivo para ser vistas por lxs demás.  Archivar en el cuerpo es inevitable

No tenemos ni idea del futuro cognitivo que producirá el acceso al exceso de archivo de la contemporaneidad. Dispositivo electrónico, cuerpo cibernético, teléfono inteligente.

No tenemos ni idea de lo que es el archivo.
Zelmar PRESENTE
Célica PRESENTE
Hay archivos que nos piden soltar los párpados y cerrar los ojos para percibir el plano espacial temporal sonoro. El aire moviéndose y la quietud vivenciada como  movimiento.

QUE SE ARCHIVA COMO SE ARCHIVA  COMO SE DA ACCESO AL ARCHIVO

La autoría de un archivo aparece en la medida en que se admite su carácter siempre parcial, siempre incompleto, siempre finito. Cuánto más desaparece el autor del archivo más frío es el archivo. Al mismo tiempo cuando el archivo actúa deja a su autor afuera. No le consulta. Y así un pedazo de tiempo se fuga de su arresto domiciliario.

¿Confiar o no en el archivo? Y de confiar: ¿confío en su autor o en sus enigmas?

Desfragmentación de archivo
Tarjeta de memoria
Drive
Drivers
Pendrivers
El archivo nos da la clase de danza y tecnología, de danza y mediación, de afectos y tiempo. Siempre escaso y siempre generoso. O generoso en su escasez. O constante en su efemeridad.  
La historia, cebolla y las capas, el barrio, el barro. Soltar palabras
Improvisar archivar puede convertirse en una performance en sí misma
Actuan jintxs los archivos y lxs archivadores; desean recuperar un saber que siempre tuvimos
Lo generacional
Cuán lejos está “el pasado” que archivo
Y si deseara archivar el presente?
Ahora. Digo ahora. Ahora. No, AHORA.
Ahora sí.
Yo vengo a ofrecer mi archivo o en otras palabras mi corazón
Lloro por Gustavo
Hasta este momento me ha gustado vivir.
Primero de junio de 2018, 19.25 pm.





domingo, 20 de mayo de 2018

Marcha del silencio: y ya son 23.




                                                                                                                            Foto: Rebelarte

Una marcha más, y ya son veintidós. 1996 fue la primera vez que fuimos a Jackson y Rivera y luego a 18 con nuestros carteles y velas. 1996 es otro país, o no tanto. Demasiado el mismo país. Cuatro décadas se demora ya la verdad, y la justicia muchas más. Décadas en las que algunos dejaron de quererlas, golpeados por dos confirmaciones populares de la impunidad de los crímenes de lesa humanidad, golpeados por la indiferencia, golpeados físicamente y emocionalmente.

Y marchamos de nuevo. Los relojes nuevos de la IM dicen 13º de frío y escriben intermitentemente “mañana” sobre la cabeza de los manifestantes. Apenas un poco más arriba se ve la publicidad de un niño con su madre, él le agarra los cachetes y ella se ríe. En la tardecita fría se juntan grupos o solitarios. Por los costados de la marcha pasan edificios y casas que con su luz y tele prendida alumbran la indiferencia y nos la ponen en la cara. Algunos eligen elevar sus consignas desde el costado como diciendo acá estoy pero no pertenezco. Otros pasan y nos etiquetan de anacrónicos, de obstinados, de obsesivos. Juntamos dolor explicándole veintidós, veintitrés, veinticuatro y veinte mil veces a gente que queremos mucho por qué la marcha del silencio, por qué de estos brazos de viejitas cansadas que soltarán sus pancartas el día que se mueran. Ese dolor es la continuación del terrorismo que nos vive adentro.

Hace cuarenta años que los buscamos y ya es sabido, si los milicos callan, es porque pueden. Algún milico viejo mira la tv de su living, con sus hijos y sus nietos, y se ríe. Se ríe porque puede. Se ríe con los asesinos, con los gordos del Sirpa en la dirigencia sindical, con el “nunca más uruguayos contra uruguayos”, con la épica de la guerra tupamara, con el cambio en paz, con “mirar para delante”, con la represión en los barrios, con la persecución a grupos “radicales”, con la democracia disciplinada, con los trancazos judiciales, con el espionaje militar, en fin, con el estado. La impunidad no es un capricho, es regla del juego y si se acaba el juego ¿Quién pierde?

Otra marcha más, y ya todas se parecen. El silencio que avanza, lo conocemos de siempre. Pero otra vez lo escuchamos, y vamos. No tiene mucho más para decir, que el estado es responsable, todos lo saben. Lo ominoso siempre es parte de esta multitud silenciosa. Hay lenguaje en el silencio y no podemos dejar que nos hable. Hay un “nunca lo sabrás” en este silencio y en el acto de la desaparición. Es por eso que este dispositivo de manifestación es potente pero también agota. Es por eso que el silencio performa o metaforiza la impunidad reinante en nuestro país y por eso lo ponemos en la calle.

Pero este silencio también se nos puede meter en la garganta y en los huesos, este silencio nos hace cantar el himno con voces cada vez más sofocadas, y el tiranos temblad es un hilo fino de voz que la tristeza no deja retumbar en la avenida. Palmas tímidas. Cuerpos moviendo lo que no puede moverse. El silencio no puede ser confundido con el de un velorio: acá no hay cuerpos ni certificados de defunción, no hay “causa natural”, no hay explicaciones.
En esta marcha se juega algo sagrado. Quizás tiene que ver con a quien, en el fondo, podemos llamar compañero. También con rumiar las derrotas y con sentirnos solos, aún acompañados. Es difícil discutir políticamente lo sagrado. El ritual de la marcha nos pone en un estado de ánimo que no existe en otras manifestaciones, en el que hacemos un duelo que no sabemos cuando va a terminar, ni cómo nos va a ayudar a pensar a la lucha de los desaparecidos, y a la nuestra, por la construcción de otro mundo.

El estado tiene como obligación preservar nuestros derechos, e incumplió con su parte del contrato social. Y es responsable, pero que reclamarle que se haga cargo no nos haga pensar que lo que pasó fue que el estado se volvió loco y que la sociedad fue una víctima. Que el discurso de los derechos universales y atemporales no nos haga olvidar que hubo lucha en los 60 y hubo lucha en los 80 y hubo lucha, brutalmente desigual, en los 70. Que el estado no es algo abstracto, sino un terreno de disputa, y en esa disputa ganaron intereses imperiales y oligárquicos, y siguen ganando, aunque ganemos. Queremos que el estado nos proteja, pero también tenemos que protegernos entre nosotros.
Si llamamos por su nombre a esta impunidad, se llama ‘si la izquierda se hace la loca nos matan a todos y no pasa nada’. El problema con la palabra impunidad es que nos hace pensar que si tan solo encontráramos y castigáramos al culpable, algo mejoraría. Y el culpable es el torturador, o el que mandó al torturador, o el que pactó con el torturador, o el que aceptó ese pacto, o el que aceptó que se plebiscitara ese pacto, o el que pertenece a una organización que no puso el hombro, o el que se conformó con ver al Goyo esposado, o el que dijo que no se podía revertir lo votado en un plebiscito, o el que no hizo suficiente, o el que no votó en el congreso, o en el parlamento la derogación, o la anulación, o el que no rompió con el que no votó. Y sí, hay responsables entre nosotros, y hay que hacerlos responsables, pero que la culpa y la melancolía no nos coman ni nos hagan caníbales, y que este dolor sirva para ganar ánimo y seguir la lucha.

Marchar juntos no puede encontrarnos en un lugar cómodo, no puede ser un entierro en el que nos consolamos entre nosotros. Y no puede encontrarnos complacidos por sentir dolor ante la causa. Los desaparecidos no aparecen, y por eso no los podemos enterrar, y por eso tampoco podemos enterrar la razón por la que los desaparecieron, ni la razón por la que peleamos ahora. ¿Cómo dar voz al grito que vive abajo de este silencio?


* Texto escrito por invitación de Rebelarte para la 23º Marcha del Silencio en Uruguay.
Hoy a las 19hs marchamos nuevamente.

Por: Gabriel Delacoste, Santiago Pérez Castillo y Lucía Naser
Integrantxs de entre.